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La peor caída: Central perdió y la próxima temporada jugará en la Primera B Nacional

Cayó con All Boys 3 a 0, que en los 180 minutos de la promoción fue el mejor de los dos. El descenso es una consecuencia lógica de los desatinos y groseros errores que cometieron los dirigentes en los últimos años. Es la cuarta vez que los canallas jugarán en el ascenso.

Lunes 24 de Mayo de 2010

Una piba de no más de 15 años hundió la cabeza entre sus rodillas y lloraba de manera desconsolada. Como si hubiera perdido a la madre. Un abuelo envuelto en una bufanda auriazul se apretaba la cara con su mano, tenía la mirada desorbitada y hacía lo imposible para que su nieto no le vea las lágrimas. Cerca, un hombre cuarentón se quería arrancar los pelos y desparramaba insultos a los cuatro vientos. Iban 20 minutos del complemento y el fierrazo de Cristian Vella fue el principio del fin. El golpe de gracia que terminó de decretar el descenso de Central. Ya no había tiempo para el milagro de hacer tres goles. Entonces el dolor interminable se instaló en el Gigante. El pitazo final encontró a los pibes canallas de rodillas y mortificados. Y mientras All Boys festejaba una serie que ganó con absoluta justicia irrumpió el desbande generalizado en las tribunas. Corridas, tiros al aire, lucha cuerpo a cuerpo entre hinchas y policías, rotura de palcos y agresiones verbales y de las otras a algunos personajes que la gente ya no quiere volver a ver más en el club. Después hubo un escrache violento en el domicilio de Horacio Usandizaga. Para el pueblo guerrero fue un domingo muy triste, que a partir de hoy generará consecuencias institucionales y futbolísticas drásticas. Fue el peor final.

  "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio", una frase contundente de Joan Manuel Serrat que pinta con claridad el presente que hoy vive Central. El descenso es la realidad más cruel y por el devenir de los acontecimientos no fue fruto de la casualidad. Hace rato que el canalla estaba caminando por la cornisa de la primera división y está vez trastabilló de la peor manera. Porque si hay algo absolutamente claro es que Central no descendió ayer, sino que lo viene haciendo de manera paulatina y sin encontrar respuestas dentro y fuera de la cancha.

  En mayor o menor medida, hay una larga lista de responsables en este descenso. Actuales y ex directivos, entrenadores y jugadores que a pesar de su juventud no supieron estar a la altura de las circunstancias. Habrá que barajar y dar de nuevo. Que el hincha y el socio elijan cómo seguir.

  Si el dolor en Arroyito ayer fue inmenso sólo se debe a lo grande que es Central. Un sentimiento inexplicable que supera cualquier contingencia del destino. Lo más lógico, aunque difícil, será bajar los decibeles y elegir el mejor camino para el club. El hincha es el mejor patrimonio y el que con su fidelidad hará que el retorno a primera sea rápido. El pueblo canalla hoy está triste y es lógico, pero jamás estará vencido.

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