Ovación

La pata flaca de los cambios

La apuesta inicial del entrenador Leo Fernández no funcionó y en medio del partido tuvo que volver a retocar la estructura, lo que hizo que el equipo canalla se quedara con menos marca que en el comienzo

Lunes 16 de Abril de 2018

La apuesta inicial del entrenador Leo Fernández no funcionó y en medio del partido tuvo que volver a retocar la estructura, lo que hizo que el equipo canalla se quedara con menos marca que en el comienzo

No es novedad que a Central le faltó fútbol. De hecho es lo que le viene sucediendo en los últimos partidos, incluso en lo que fue el choque copero frente a San Pablo. Indudablemente la necesidad de tener que mover demasiadas piezas de un partido a otro le juega en contra a Leo Fernández, pero el tema son las escasas respuestas que el técnico encuentra de parte de sus dirigidos. Ayer hubo nuevamente mucha mano en el equipo y la zona más afectada fue el mediocampo, donde apareció Martínez para volver a ser 5 (ver página 4), además volvió Andrés Lioi y hubo también una apuesta con la inclusión de Pereyra. En esa zona neurálgica del campo de juego el canalla perdió la gran batalla. Es que si nunca pudo hacer pie en el partido fue porque la tenencia del balón era una verdadera odisea.

Se sabe que frente a equipos como River, que hacen de la rotación de sus jugadores y el dominio del balón un culto, fallar en ese duelo suele resultar clave. Fue lo que le pasó a Central y por lo que el juego nunca fue equilibrado.

Impresionó la incapacidad de Central para meterle algo de paridad al trámite. Eso no significó que River gozara de muchas situaciones claras para convertir, pero las coordenadas el juego siempre estuvieron bien definidas.

Si con Martínez en cancha a Central le costó mostrarse aguerrido, con la salida de Cabezas y el traslado de Caramelo a la zaga central todo empeoró. Fue la decisión que tomó Leo Fernández. No sólo esa propiamente dicha, sino la de intentar que su equipo formara el primer dique de contención con un Fernández que, se sabe, la marca no es su fuerte (más como doble cinco) y con un Pereyra que además de contar con poca capacidad para eso estaba amonestado. No fueron pocas las veces que cuando un jugador de River lo encaró pelota al pie el paranaense abrió los brazos y lo dejó pasar para no irse a los vestuarios antes de tiempo.

"El cambio de Cabezas nos complicó porque teníamos la defensa controlada. Nos desajustó atrás y también en la mitad de la cancha", fue una de las frases del técnico canalla tras la derrota. Es coherente la reflexión del DT. Porque esos desajustes que hubo en el fondo fueron la lógica consecuencia de un claro desnivel que River pudo acentuar cuando el anillo central canalla se quedó sin la capacidad de romper juego.

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