El fútbol, como decía Jorge Luis Borges sobre la literatura, es orden y aventura. Y lo ocurrido con México, evidentemente, ha tenido que ver con el desorden. México gestionó a través de su entrenador Juan Carlos Osorio un sistema de recuperación de pelota más establecido en el achique de espacios y en la presión. Hay en todo el mundo una intención de juego y un contagio a partir de lo que ha logrado Pep Guardiola. Y lo celebro. Sin embargo, ello también es una tarea compleja, requiere de muchas horas de ensayo. En especial ante rivales como Chile, contra los que hay tener mucho cuidado con la reducción de espacios. Creo que después del segundo gol de Chile, en un clima adverso por el resultado y porque era prácticamente local, México empieza a sufrir en la búsqueda desesperada de ser ofensivo. Comienza a ser ofensivo por cantidad y a la vez tarda mucho en los regresos. Y pasa lo que pasó.



































