Ovación

La nuestra

El estilo no debe desatender las características de los planteles. Los entrenadores deben ordenar el equipo a partir de las características de los jugadores y no someterlos a esquemas prefijados

Martes 19 de Diciembre de 2017

"Tenemos que morir con la nuestra". Una frase tan futbolera como la pelota pierde consistencia a cada paso porque la identidad generalmente no tiene que ver con el estilo de juego, sino con características más intangibles que fácticas.
   Si se arranca por la selección se comprueba contundentemente lo escrito más arriba. Sobre todo a pocos meses de la Copa del Mundo.
   ¿Cuál es la nuestra? ¿La de Menotti o la de Bilardo? Más acá en el tiempo, ¿la de Bielsa o la de Basile?, ¿la de Sabella o la de Martino?, ¿la de Bauza o la de Sampaoli?
   La respuesta es bastante sencilla. "La nuestra" es la que corresponde a la camada de futbolistas con los que se cuenta.
   Más ejemplos. ¿Qué equipo demuestra más la genética de Central, la sinfónica de Zof o el impenetrable de Griguol? Los dos.
   Aunque tengan algún punto de contacto sería un error encontrar similitudes entre los equipos de Russo (la última etapa) y Coudet, porque los momentos históricos y hasta económicos son muy distintos. El Chacho tuvo prácticamente billetera libre y por eso pudo armar, fundado por supuesto en sus aciertos para plasmar en la cancha la idea de juego, un equipo a imagen y semejanza. Russo no tuvo esa chance con un presupuesto mucho más acotado.
   Newell's tiene un hilo conductor más definido, no hay extremos tan notables, pero sí diferencias que responden a las características de los jugadores y de los tiempos.
   Si bien hay un común denominador que es el buen trato de pelota, como se decía antes, los equipos de Bielsa y Yudica no son muy parecidos y el de Montes no tiene mucha relación con el de Martino.
   El River de Gallardo por ejemplo, combativo y guapo, que ganó las copas Libertadores y Sudamericana, no está vinculado al estilo pulcro y lucido del que se enorgullecen los millonarios. Ese equipo, ponderado por todos, se da de bruces con el apodo estigmatizador que nació en 1966 y que los millonarios terminaron absorbiendo y asumiendo.
   Cómo va a ser pusilánime un equipo en el que jugaron Roberto Matosas, Jorge Solari, los Onega, Luis Cubilla...
   Todo depende de las plantillas y también de los resultados. Hay equipos muy recordados que no hicieron historia ni marcaron a las instituciones tan sólo, nada más ni nada menos, porque no ganaron.
   El Boca del Toto Lorenzo, otro ejemplo, campeón de América y del mundo, no tiene nada que ver con el actual, pero es lógico. En los 70 no se jugaba como ahora. Y Suñé no tiene nada que ver con Gago ni Zanabria con Cardona ni el Chino Benítez con Pablo Pérez. Y el Boca de Bianchi no se parece a ninguno aunque está más cerca del de Lorenzo que del de Guillermo Barros Schelotto.
   Más argumentos que desintegran "la nuestra".
   Si un equipo tiene a Maradona, Messi, Kempes o Riquelme seguramente jugará distinto a otro que no los tenga. Cuando en un plantel hay una megaestrella, el equipo juega en derredor suyo salvo tozudez o incapacidad manifiesta. Y esos equipos pueden o no representar la idiosincrasia del fútbol de tal o cual.
   ¿Cuán importante es defender "la nuestra"? Tanto como lo determinen los resultados.
   Es algo muy parecido al sentido de pertenencia. Los jugadores que regresan al país tras un paso exitoso por Europa son vanagloriados si el equipo gana y vapuleados si sucede lo contrario. Héroe si es campeón, ladrón si no lo logra. Así de drástico y sobre todo injusto.
   Ruben no sería Ruben si no hubiera hecho más de 20 goles en su temporada retorno. Germán Denis tuvo que irse de Independiente silbado de los cuatro costados.
   De regreso a la selección.
   Desde Argentina 78 para acá, ningún entrenador tuvo grandes coincidencias con su antecesor. Por eso no se entiende dónde se justifica "la nuestra".
   Después de Menotti llegó Bilardo y luego el Coco Basile. Para Francia 98 estuvo Passarella y para Corea-Japón, Bielsa. Luego asumió Pekerman, otra vez Basile, Maradona, Sabella, Martino, Bauza y Sampaoli. ¿Cuál es la nuestra?
   De selecciones, pero en el ámbito internacional.
   El caso más paradigmático es el de Italia que murió, pero no con la suya. Históricamente la selección azzurra, una de las más ganadoras de la historia de los mundiales, apeló a su casi cultural catenaccio para aferrarse a los éxitos. Y ahora cambio, pero muy probablemente tenga que ver con las características de sus futbolistas más importantes. Quizás podría tomar las previsiones defensivas de otros tiempos, pero tendría que modificar las convocatorias y ahí está la cuestión. Lo concreto es que se quedó afuera de Rusia 2018.
   ¿Y España? Las nuevas generaciones van creciendo con la camada de Xavi Hernández, Iniesta, Xabi Alonso, Silva, Villa... Pero el esquema y los jugadores que llevaron a España a ganar su primer título en Sudáfrica tienen poco que ver con la histórica Furia, tradicionalmente tan fuerte como torpe y escasamente protagonista en las citas ecuménicas.
   De nuevo. "La nuestra" casi siempre depende de las características de los futbolistas y muy pocas veces de una decisión que respeta la genética de una selección o de un equipo.
   Es que es probable que la genética responda más a las cuestiones intangibles del fútbol que a las fácticas y los equipos se arman de atrás para adelante pero también con las capacidades de los jugadores que integran el plantel.
   Siempre a la hora de jugar es mejor acomodarse a las características de los intérpretes que a una idea prefijada.
   "Lo ideal al nominar 18 jugadores para un juego es tener características para poder cambiar entre distintos sistemas", dice Pablo Lavallén, actual entrenador de Belgrano de Córdoba. Y esa parece ser la llave.
   No hay una sola fórmula, hay un plantel y el esquema debe responder a las características de los futbolistas. Y si no funciona, se debe cambiar porque el objetivo no debe ser "morir con la nuestra". La idea es poder vivir para obtener resultados. ¿Por qué inmolarse? No es la idea.


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