Domingo 05 de Septiembre de 2021
Gastón Avila tuvo una noche que fue de un extremo a otro, en cuanto al rendimiento y las emociones también. Porque el Gato comenzó la velada del Gigante de la mejor manera, con un soberbio cabezazo en el primer palo a la salida de un córner de Vecchio que abrió la cuenta para los canallas. Pero después perdió la marca en el empate xeneize ante el frentazo de Luis Vázquez. Y en el complemento Avila también se sumó al quedo colectivo y la noche que había comenzado con una sonrisa terminó con una mueca de bronca, tanto para él como para todo Central.
Avila vivió un partido especial desde todo punto de vista. Porque su pase pertenece a Boca y su préstamo con Central vence en diciembre. Pero el Gato, a pesar de los saludos en la previa con varios excompañeros xeneizes, salió hecho un león. Y en el amanecer del partido, fue a conectar con autoridad un centro de Vecchio para inaugurar el marcador. En el festejo el Gato salió raudamente a abrazar al Kily González, como si el técnico le hubiese dado ánimo en la previa para que juegue como una final el cotejo ante el club que es dueño de su pase.
Pero el Gato, tal como acertó en el área ajena falló en la propia. En un centro desde la izquierda perdió la marca de Vázquez, quiso desacomodarlo, no saltó y el atacante xeneize estampó el empate antes del cierre de la primera etapa.
Avila está claro que tiene enormes condiciones para seguir consolidándose como un zaguero de jerarquía y en este proceso como es lógico alterna aciertos y errores. Tuvo una noche desde lo emotivo muy especial, anotó un gol, falló en el empate y luego entró en la confusión colectiva.