Ovación

La marca de Merlo

Reinaldo Merlo cortó ayer la cinta de su proceso como técnico de Central sin estridencias. Aunque puso manos a la obra desde el mismo momento en que quedó confirmado en el cargo. Fue presentado con un breve acto protocolar del presidente Horacio Usandizaga y enseguida saltó a la cancha para dirigir su primera práctica...

Miércoles 04 de Marzo de 2009

Reinaldo Merlo cortó ayer la cinta de su proceso como técnico de Central sin estridencias. Aunque puso manos a la obra desde el mismo momento en que quedó confirmado en el cargo. Fue presentado con un breve acto protocolar del presidente Horacio Usandizaga y enseguida saltó a la cancha para dirigir su primera práctica con el buzo canalla en el country en Arroyo Seco. Esta vez no hubo conferencia de prensa ni anuncios grandilocuentes del Vasco para anunciar la contratación de un nuevo entrenador durante su gestión.

  Mostaza entregó en el turno vespertino sus primeras señales de la formación que piensa para enfrentar el domingo a San Lorenzo en el Gigante. Ordenó a puertas cerradas un trabajo táctico que llevó su sello. Por ahora no tocó demasiado la columna vertebral que dejó maltrecha la era de Alfaro. Fue consecuente con lo que le dijo a Ovación en la entrevista del lunes. Como buen conocedor del paño, se inclinó por los jugadores con más batallas encima. En lo táctico hizo la más simple y apeló a la distribución 4-4-2 bastante blindada en la zona defensiva y en el medio. Les devolvió la titularidad a Walter Ribonetto, relegado por Alfaro contra Banfield, y a Jesús Méndez, quien estuvo ausente en el sur por expulsión. También descolgó de la percha a Emilio Zelaya en el ataque. Ezequiel no estuvo porque está expulsado.

  Es prematuro arriesgar el equipo que debutará ante San Lorenzo, pero es problable que no sacuda masivamente la estantería. Irá modificando en forma paulatina, de acuerdo a los resultados y rivales. Ayer apostó por esta alineación: Broun; Alvarez, Ribonetto, Braghieri y Lima; Moreno y Fabianesi, Escobar, Méndez y Choy; Zelaya y Caraglio. Luego realizó modificaciones posicionales y nominales en su lógico afán por probar.

  Mostaza arrancó con su ciclo pasadas las 9.30. Ingresó al campo de juego secundado por René Daulte (ayudante) y por el preparador físico Ricardo De Santis. Sus hombres de máxima confianza. Durante los dos entrenamientos los tres se movieron como si fueran trillizos. Adonde iba uno, lo seguía el otro. El cuerpo técnico se mostró supercomprometido con la tarea de levantarle la moral a un plantel en estado ruinoso. A la mañana, De Santis dirigió ejercicios físicos y en varias oportunidades apeló a un par de gritos para arengar a los jugadores. "Dale, Franzoia", le disparó para enchufarlo. El turno mañanero siguió con una sesión de tareas de repiqueteos entre algunos aros dispersos por el césped. Mostaza brindó la primera conferencia de prensa en el restorán del hotel. Se sometió al ritual de preguntas de los medios que buscaron arrancarle alguna declaración altisonante. Nada de eso ocurrió. Fue un Merlo auténtico. l

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