Ovación

La maquinita verdiblanca

Jockey Club se consagró campeón invicto en el torneo oficial M15 organizado por la URR.

Viernes 12 de Octubre de 2018

La presentación en sociedad de la M15 de Jockey Club en su primer año competitivo no pudo ser mejor. Los resultados lo coronaron como campeón invicto de la división en el torneo oficial organizado por la URR, pero lejos de los marcadores este amplio plantel (que supera los 40 jugadores) marcó una verdadera diferencia en cuanto al juego, ya que dentro de las líneas de cal mostraron que son capaces de hacer cosas que, a su edad, no son comunes de ver. Sorprendió a propios y extraños.

   "Hay mucho mérito de ellos. Son chicos que tienen algo distinto. Es un equipo que aparte de tener las destrezas o lectura del juego, lo entienden y lo vuelcan al juego de equipo. Entienden que el rugby se juega en conjunto, que es un juego de equipo", destacó Facundo Lluch, head coach del equipo verdiblanco.

   "Cuando uno está convencido de lo que cree, funciona. Y nosotros estábamos convencidos de que el camino era el que tomamos. Disciplina, orden, metodología del juego, buscar espacios y el ancho de la cancha funcionó y muy bien. Hubo partidos que fueron brillantes. La mitad del plantel son jugadores muy aptos para este deporte y los que no, tienen una cabeza con respecto al juego y una destreza con las manos que es muy difícil de encontrar a esta edad", continuó Lluch, siguiendo con el hilo de su idea.

   En el equipo hay muchos hijos de ex jugadores y eso se notó pero "así y todo hay muchos que no vienen de familias de rugby y son fanáticos igual. Y entendemos por fanatismo el amor por el juego, no la locura de querer ganar. A mí me sorprendió la madurez por la edad que tienen. En este grupo se dan actitudes técnicas, mentales y además hay un grupo muy unido, entre ellos son muy amigos. Evidentemente tuvieron entrenadores en infantiles que han rescatado mucho los valores de este deporte", aportó a su turno Marcelo Paván, uno de los entrenadores del equipo.

   "Siempre les dijimos a los chicos que lo único que nos fastidiaba y nos ponía mal era que no intentaran hacer las cosas que entrenábamos, que por equivocarse no nos íbamos a enojar nunca", dijo Paván. A la hora de definir el juego, Paván destacó que "este equipo ataca mejor de lo que defiende, aunque en defensa fuimos de menor a mayor. De mitad de año hasta ahora hicimos hincapié en que la defensa sea parte del ataque, para recuperar la pelota, ganar terreno y quitarle tiempo y espacio al rival". "Creo que lo lógico hubiera sido la primera rueda todos contra todos, como se hizo, pero después el grupo de los seis primeros jueguen a dos ruedas conservando los puntos. Así premiás la regularidad en el año y no sometés a los chicos a tres semanas intensas de trabajo mental, que a los 15 años no todos los equipos están capacitados para hacerlo", aportó a su turno Lluch.

   Según ambos entrenadores, el torneo no fue muy distinto a otros en los que hay algunos equipos fuertes y otros que no lo son tanto. Además coincidieron en que si bien Jockey jugó el partido decisivo "a cancha llena, con la presión de una final y no se inmutaron, nunca abandonaron su plan de juego ni el sistema utilizado", destacaron que en M15 y M16 no debería haber semifinales y finales y plantearon las alternativas. "Queremos que haya competencia, pero el sistema de final es muy cruel para los chicos. Humildemente, este equipo fue superior durante todo el año, dicho hasta por otros entrenadores, y por una mala tarde no haber salido campeón hubiera sido injusto. El objetivo del campeonato siempre está, el tema es el camino que se traza para salir campeón", razonó Paván.

   La asistencia a los entrenamientos fue muy alta. Según Lluch, "nunca tuvimos una práctica con menos de 35 jugadores, ni aún en pleno invierno".

   A la hora de hablar del juego, Lluch destacó que "tratamos de desarrollar mucho juego de manos y profundo, vertical. Trabajamos mucho en usar el ancho de la cancha". Mientras que Paván ahondó el concepto diciendo que "los chicos tienen destrezas y condiciones de pases no normales para esa edad, algo poco común que aprovechamos para jugar bien abierto. Entienden que hay que atacar los espacios y no el hombre y cambian ángulos de carrera naturalmente".

   "Son muy ordenados en cuanto a lo que uno les pide, desde los horarios de entrenamientos, hasta en las mismas prácticas. No son chicos que se exciten antes de entrar a una cancha, por el contrario, entran muy tranquilos. De hecho, durante el año nunca hubo que hacerles la cabeza para jugar. Las charlas técnicas fueron tranquilas. Repasábamos lo que hicimos en la semana y poníamos en valor lo que hacíamos nosotros. Así entraban a la cancha", completó.

   "Los chicos se autopresionaron mucho, pero nosotros, como staff tratamos de bajarles los decibeles, les hablamos del juego. Desde que empezó el torneo nunca hablamos de ganar o de equipo titular y equipo suplente. El plantel rotó bastante y hubo también cambios de puestos. El número de 40 jugadores no es cómodo, porque no te alcanza para armar dos equipos y para uno son demasiados. Por eso buscamos la rotación y por eso también hubo algunos que jugaron más que otros", concluyó Lluch.

   Manuel Lluch, el capitán, fue una de las figuras del equipo que tuvo en Lucas Alvarado al tryman del conjunto verdiblanco con 22 conquistas y en Santiago Slullitel al goleador con 180 tantos.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});