Domingo 25 de Diciembre de 2022
Pelé fue sin dudas el mejor futbolista de la historia en su época de jugador, luego Diego Armando Maradona le disputó el sitial y ahora apareció Lionel Messi. Pero el brasileño -que falleció este jueves a los 82 años- fue la estrella máxima cuando apareció en el Mundial de Suecia 58, dispuesto a lavar el honor mancillado en la cita en casa en 1950. Ese jovencito de 17 años la rompió para darle a la verdeamarelha el primer título, halago que repetiría en Chile 62 y México 70, siempre de la mano del Diez inolvidable que se fue en una cama de hospital, después de pelearla mucho. Y la mejor manera de recordarlo en el diario de la ciudad, fue cuando engalanó con su presencia los estadios de Newell's y de Central, como figura central de un equipo brillante itinerante, el Santos FC, toda una marca para una época de poca televisión y mucho menos redes sociales.
Pelé era un fenómeno mundial en aquel 1º de octubre de 1961 cuando el Santos pisaba el parque Independencia, la segunda cancha argentina de una gira interminable, que empezó y terminó en el estadio de Huracán, que duró más de una década y que era inminentemente federal, ya que O'Rei jugó en las canchas de Atlético Tucumán, la Boutique de Talleres de Córdoba, la de Godoy Cruz en Mendoza, en el San Martín de Mar del Plata, en la de Sarmiento de Resistencia, en el estadio de Colón que pasó a llamarse El Cementerio de los Elefantes cuando le ganó estando en la B, además de hacerlo en la Bombonera o en el Cilindro de Avellaneda.
Campeón del mundo en Suecia, se presentó por primera y única vez con la camiseta de la selección brasileña en Argentina para el Sudamericano de 1959. La albiceleste venía del papelón en ese Mundial de 1958 y la conquista del título, jugando la última fecha precisamente ante los brasileños, no apagó la bronca del público criollo. Por eso, nunca antes, ni después, los hinchas argentinos se rendirían ante el fútbol brasileño y las giras del Santos a partir de 1961, que terminaron en 1973, fueron una prueba cabal de ello. Los estadios se abarrotaban de gente, sobre todo para verlo a Pelé, esa maravilla de la que todos hablaban.
El estreno del Santos en Argentina fue el 28 de setiembre en el Tomás Ducó ante Racing, el campeón argentino. Y terminaría en 1973, también en Huracán y ante el campeón de entonces, precisamente el Globo del Flaco Menotti. Y tres días después de la victoria 2 a 0 sobre la Academia de Avellaneda, Pelé pisó el estadio de Newell's para enfrentar a un equipo rojinegro plagado de brasileños. Así era el reconocimiento al fútbol de aquel país, al punto que con esos jugadores el equipo rojinegro lograría salir campeón de la B en ese año, aunque luego le quitarían el título y el ascenso.
Entonces, enfrente de Pelé estaban Eduardo Pimentel, Ivo Diogo, Mario Zucca y Deraldo Conceicao y a los 23 minutos O'Rei la metió de emboquillada para el 1 a 0. Pero claro, ese Newell's daba qué hablar aunque estuviera ese año justo en la segunda división y empataría en el complemento a través de un brasileño, claro, Diogo.
Newell's formó esa tarde con Alfredo Gironacci; Agustín Ambrosich y Pablo Ponce; Juan Amaya, Pedro De Ciancio y Roberto Belángero; Eduardo Pimentel do Barros, Jorge Solari (Ferrero), Ivo Diogo, Mario Zucca y Deraldo Conceicao. DT: Adolfo Celli. Y Santos con Laércio; Mauro y Dalmo; Getulio, Zito y Calvet; Dorval, Mengálvio, Pagao, Pelé y Tite. DT: Lula. Se recaudaron 1.900.000 pesos, de los cuales 1 millón fueron para pagarle al Santos.
Recién en 1966 volvería el Santos a Rosario, pero a la cancha de Central, el 11 de febrero. Una gran jugada de Pelé, propició un remate de Dorval, el rebote de Spilinga y el gol de Del Vecchio para el 1 a 0 final.
Central formó con: Spilinga, Manillo, González, Ainza (17st Aranda), Sesana, Bautista, Pignani (Poy), Bulla (Manfredi), Borgogno, Palma y Bielli. El entrenador era Manuel Giúdice. Mientras que Santos lo hizo con Gilmar, Oberdan, Geraldino (Salomao), Carlos Alberto, Zito (Lima), Orlando, Toninho (Dorval), Lima (Toninho), Del Vecchio, Pelé y Pepe (Abel). El entrenador era Lula.
Dos presentaciones estelares, de las muchas que dio Pelé en Argentina con el Santos, el Globetrotters del fútbol de una época inolvidable, donde sin dudas fue el mejor jugador del mundo.