Ovación

La lluvia le desdibujó la cara y Central perdió ante Palmeiras por un exagerado 2 a 0

El Canalla no mereció ese resultado. Desperdició muchas situaciones en el segundo tiempo y no pudo quebrar la resistencia del local. El arquero Prass fue la gran figura: le atajó un penal a Ruben.

Viernes 04 de Marzo de 2016

En la vida a veces hay que arriesgar y está claro que no siempre se gana. Que lo diga sino el Chacho Coudet, que vivió anoche en carne propia que una cosa es poner un equipo y otra muy distinta desarticularlo. Una prueba de que a algunos indiscutibles les faltan reemplazos adecuados, o que se vayan acoplando a tiempo. Central fue claramente eso anoche en la derrota sobre un tibio Palmeiras. Uno a merced de las contingencias climáticas, que también hicieron a las futbolísticas, y otro arrollador, que lo pasó por arriba al rival, al punto de erigir a un arquero veterano como Prass en la figura excluyente.

 
Bien podría titularse la novela de anoche en el Allianz Parque como “El dilema del tiempo perdido”. De ese primero en el que Central hizo agua por dos cuestiones: la que no cesó de principio a fin, haciendo imposible la circulación de pelota de la que hace gala, y una formación con piezas sin amalgamar que, al menos en este caso, debilitaron el todo. El diluvio hizo su parte, es cierto. Es un atenuante porque a los buenos equipos le modifican el libreto, pero no se puede sobrecargar en ese argumento toda la responsabilidad de esa primera mitad regalada, cuando Palmeiras edificó el triunfo.

Estuvo más que claro que el contexto que se llevó Coudet al entretiempo le pedía cambios y ya la segunda mitad, que empezó y terminó sin lluvia, entregó otra puesta en escena, con otros intérpretes que rápidamente, ya con el césped en condiciones de usar para el juego al ras, entendieron sus roles y así Central fue otro. Ciento por ciento.

Dudoso, amonestado y poco ágil Burgos, el Chacho lo sacó, corrió a Alvarez a la zaga y, excepto por esa contra final fuera de libreto, nunca más Sosa debió preocuparse por nada. Y en su lugar ingresó Herrera, acaso el que mejor sintonizó con este equipo que Coudet ya tenía armado, acaso porque llegó a un hábitat conocido. Unos cuantos minutos después (parecieron demasiados), esta vez fue Lo Celso el que trocó figuritas con un entusiasta Da Campo, que sin embargo quedó más expuesto. No pudo engranar ni con la lluvia, con el equipo retrocediendo, ni sin ella, con el equipo hecho una tromba.

Fue otro partido, literalmente. La noche y el día. Una demostración más de que Coudet tiene un dilema serio cuando debe priorizar torneo, cuando debe cuidar su capital. Si no hubiera sido porque, en ese nuevo marco el que falló fue Ruben, sin dudas que el resultado hubiera sido otro. Si hasta se notó que Cervi o Aguirre se potenciaron, y que hasta ya no se dependía tanto de la pausa de Colman para el buen pase. Ellos y Lo Celso lo hacían con rapidez, como en el penal que tan bien fabricó el 10, ya vendido a Portugal.

Central mostró un enorme potencial en ese tramo, aún con algunas figuras que se quedaron en Rosario, porque Coudet tiene un once ideal y un puñado de sustitutos en la misma línea. Sólo que otros recambios no le dan las mismas satisfacciones y así parece inevitable que desaprovechará el tiempo, esta vez con costo adicional. Como los 45 iniciales de anoche que al fin lo condenaron a la primera derrota del año, y en la Copa. Siempre que se tenga claro que esa es hoy por hoy la realidad, nada que no pueda reverse pronto. Como lo entendió claramente la multitud canalla que se quedó en la tribuna hasta una hora después de rabiar la derrota y lo despidió con una ovación.

Con el grito de gol atragantado

Venía de marcar un golazo ante Colón y también uno de penal, pero extrañamente a Marco Ruben se le mojó la pólvora. En sus pies estuvo el empate en varias oportunidades, sobre todo en la de los 12 pasos, pero las desperdició y fue una de las razones por las que Central no se trajo un mejor resultado. Justo él, el salvador en muchas jornadas.

Al penal no lo pateó como el domingo pasado. Eligió la derecha del arquero, Prass adivinó y se la sacó al córner. Sí sorprendió su corta carrera. Después tuvo dos clarísimas que supo fabricar con inteligencia, pero cuando se la picó al uno paulista la pelota quedó colgando arriba de la red, y al final no le dio con el botín lleno cuando le caía un balón alto que terminó como un disparo débil.

Quedó claro que se sintió muy solo en el primer tiempo aguado y que Herrera fue una gran compañía en el segundo, obligando y encontrando espacios, pero juntos no pudieron forzar el destino de derrota que acompañó a Central desde el primer tiempo.

Quedó con la pólvora mojada

 

 El jugador más aplaudido por la torcida paulista cuando la voz del estadio dio la formación fue un argentino: Jonathan Cristaldo. Y otro compatriota que estuvo con una camiseta verde fue Agustín Allione (entró al final). Fueron los que amargaron a Central. Claro que no los únicos, el veteranísimo Prass fue también máximo responsable de la derrota auriazul. El primero apareció cuando el partido estuvo claramente a contramano de las intenciones canallas; el que tuvo chances de venir al equipo del Chacho lo cerró con el 2-0 y el arquero surgió cuando el auriazul tuvo todo a favor para empatarlo, y acaso hasta ganarlo, si Ruben hubiera convertido el penal que él desvió.
  Una pena, en definitiva. Porque cuando tuvo las condiciones a favor, metereológicas y futbolísticas, Central dio la impresión de ser infinitivamente superior a Palmeiras. Pero al fútbol se gana con goles y la diferencia estuvo en los artilleros: Cristaldo, la sorpresa del DT Oliveira, aprovechó us chance y convirtió; Ruben no.
  Central jugó lejos de Prass en la primera etapa. Parecía imposible que llegara progresando con su juego de pelota al piso y el recurso del pelotazo que usó en cuentagotas tampoco le sirvió, con sólo un referente arriba. Al equipo le costó entender que los charcos limitaban la capacidad de traslado, que su ataque era de marcha forzosa y que el rival sí hacía negocio con el recurso de meterla al área, prácticamente con tres puntas, para que los resbalones hicieran el resto.
  Así, y de ningún otro modo, llegó el gol de Palmeiras. Bien Cristaldo guapeando y surfeando entre las dudas de Salazar y Burgos, y mucho mejor haciendo el dribbling ante Sosa, en un amague que ni fue tal, para que le quede la pelota servida ante un Pinola entregado sobre la línea de sentencia. Incluso, si después no le cobraban mal un offside a Dudú, el local hasta pudo sentirse ganador desde ahí. Más porque el agua bendita para ellos no paraba de caer.
  Todo cambió en el complemento. El clima y el equipo del Chacho, que sin prisa ni pausa fue volcando el juego hacia Prass hasta transformarlo en figura indiscutible. Un penal no cobrado, uno sí (ver página 5) y el extraño olfato mojado de Ruben en esa jugada y en dos mano a mano fueron postales de un desarrollo que se jugó lejos de Sosa. Y que contó ya con la inestimable presencia de Herrera primero y de Lo Celso después, para darle forma a otro equipo que mereció más y de ninguna manera debió recibir otro gol en el final. Lo consolará al menos saber que tiene con qué volver a ponerse rápido en carrera.

Un penal no cobrado y otro errado

La noche torcida que tuvo Central en Brasil estuvo signada por los penales. Es que Ruben no suele fallar y erró, y encima Cáceres, el árbitro paraguayo, obvió otra jugada en la que debió marcar la pena máxima.
  A los 58’ Colman envió un córner, Pinola saltó con Gabriel Jesús y el delantero primero le pegó con la cabeza pero inmediatamente detuvo la trayectoria del balón con el puño izquierdo (foto). Todos los jugadores canallas que estaban en el área rival reclamaron, pero Cáceres optó por hacer seguir la jugada.
  Dos minutos más tarde llegó lo peor. Robinho bajó a Cervi (foto) y Ruben se paró delante de la pelota. El remate fue contra el palo derecho pero hacia ese mismo lado fue el arquero Fernando Prass, quien envió la pelota al córner. Un mazazo para un Central que en el complemento buscó y generó, pero que no tuvo demasiada puntería.
  Desde su llegada a Central, es el segundo penal que erra Ruben. El otro antecedente había sido en el empate 3-3 ante Defensa y Justicia, por la 8ª fecha del torneo anterior.

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