Ovación

La intimidad del vuelo del plantel de Newell’s hacia la Superfinal en Mendoza

Con sus tablets, los jugadores se entretuvieron durante el vuelo, mientras los hinchas que ocupaban el resto del avión les dedicaron aplausos y canciones y lograron sacar algunas fotos.

Sábado 29 de Junio de 2013

El vuelo que llevó a Newell’s a Mendoza se extendió por una hora y media. El plantel liderado por Gerardo Martino llegó minutos después de las 18 y el colectivo estacionó frente a la puerta número uno del aeropuerto de Fisherton donde -sin tiempo para fotos con los hinchas que aguardaban- ingresaron directamente a la sala de embarque.
 
De a uno, y velozmente, fueron pasando los equipajes por la cinta de seguridad para entre bromas y sonrisas recorrer el camino hacia las escalinatas del vuelo 676 con capacidad para 120 personas que ya estaba lleno con los pasajeros-hinchas de Newell’s que pudieron costear el vuelo hacia Mendoza nada menos que con el plantel campeón.
 
Ya en el interior de la cabina, los flashes y las ovaciones llegaron para los referentes a medida que iban ingresando y por supuesto para el Tata Martino, que junto a Gustavo Dezzoti y el resto del cuerpo técnico se acomodaron en los primeros asientos. 
 
Más atrás el capitán Lucas Bernardi y Maxi Rodríguez compartieron asiento en la fila doble, mientras que en la triple el Patón Guzmán con el médico Juani Bottoli y Víctor Figueroa fueron de los más divertidos. Más adelante el mate lo manejaba Santiago Vergini y Pablo Pérez, acostumbrado a la función de distribución.
 
Veinte minutos después, cuando la nave comenzó a moverse desde el fondo un hincha gritó: “Vamos por otra estrella” y se largaron las canciones que hablan principalmente de que "la Copa Libertadores es la obsesión...”.
 
Una vez en vuelo el avión fue un ida y vuelta de gente que buceaba en los pasillos por una foto con sus ídolos, pero la seguridad bloqueaba el paso a la altura de la fila número diez y las imágenes fueron “robadas” desde el fondo.
 
Los jugadores mientras tanto viajaban entretenidos, la mayoría de ellos enganchados con sus tablets, como fue el caso del Mudo Villalba –no está concentrado pero igual viajó con sus compañeros- y Rinaldo Cruzado que miraron un recital. En otra de las filas de tres,  Martín Tonso, Kichu Díaz y Maxi Urruti jugaban a la carrera de mente, más adelante Nacho Scocco –ya sin el teñido colorado por la pormesa que había hecho- y Fabián Muñoz pasaban niveles del Candy crush. En cambio, Gabriel Heinze al que poco le agrada volar en avión, transcurrió el viaje abstraído en sus auriculares.
 
Sergio Gómez, Jorge Sauan y Guillermo Lorente cerraban la comitiva oficial junto a Jorge Ricobelli, Pablo Morosano y algunos familiares.
 
A las 20 el chárter aterrizó en el aeropuerto de Mendoza, llegaron los aplausos, el “dale campeón, dale campeón...” y otra vez los cantitos que recuerdan que mañana ante Vélez “hay que ganar” para poder coronar esta parte del año de manera brillante.

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