Ovación

La imagen de un clásico en paz

Las dirigencias leprosa y canalla mostraron cuál debe ser el verdadero espíritu del partido más importante de la ciudad.

Sábado 25 de Julio de 2015

 Los responsables del operativo de seguridad afirmaron que tienen todo los detalles aceitados y previstos. Se sienten confiados de garantizarla. Y cuentan, claro, con la otra responsabilidad, no tanto legal pero sí moral, que les cabe al grueso de los protagonistas. Los principales, que estarán dentro del campo de juego, y los secundarios que estarán afuera, ya sea los de Newell’s que poblarán el Coloso, como los de ambas parcialidades que convivirán como todos los días en el resto de la geografía ciudadana. Todos deben asumirla, en definitiva, para que el clásico se trate solamente de un partido de fútbol, pasional pero no irracional, que siempre hay que defender y la única manera es sin correr ese límite. Y ayer dieron un ejemplo de ello las cabezas institucionales, accediendo a una imagen que dice más que mil palabras. Sin drama. Con la mano tendida y el diálogo abierto. Ese es el camino.

Dirigentes de Newell’s y Central coincidieron ayer en la Universidad Católica Argentina en un encuentro informativo sobre la nueva diplomatura en Gestión de Entidades Deportivas próxima a comenzar y ayer charlaron, se dispusieron para la foto y hasta se sentaron juntos. Nada fuera de lo común que no pueda ocurrir en cualquier momento de la semana en la ciudad entre simpatizantes opuestos, pero que cobra dimensión porque es en la previa a un clásico y ellos están entre los máximos representantes de sus clubes. De un lado Jorge Riccobelli, vicepresidente 1º leproso, Pablo Morosano, secretario rojinegro y promotor del encuentro en la UCA (junto al decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Nelson Cossari), y del otro Ricardo Carloni, vice 2º canalla. Y unidos en la acción objetiva para que el clásico sea lo que tiene que ser: una fiesta.

En ese sentido, además de la foto para la que se presentaron, ayer se encargó de ponderarlos el jefe de la Unidad Regional II de Policía de la Provincia, responsable del operativo, Miguel Oliva. En el marco de la reunión con el Sindicato de Prensa Rosario por las pintadas intimidatorias a un trabajador del diario El Ciudadano (ver página 6 cuerpo principal), dijo que “tanto desde las parcialidades como desde los directivos hay muy buena colaboración. Han acatado todas las medidas que hemos impuesto en materia de seguridad. En ningún momento tuvimos ningún tipo de objeción. Es más, colaboran más de lo que hubiéramos pensado, como tiene que ser”.

Su discurso tuvo correlato con el del secretario de Seguridad Pública, Gerardo Chaumont, quien aseguró poco antes que “no tendría que haber ningún tipo de problemas” y su confianza tiene que ver con la “experiencia que hay en este tipo de operativo” que contará con 800 polícias, más apoyo de Gendarmería Nacional, Policía Federal y Prefectura, y con que se dispondrá para todo el territorio: “La seguridad estará garantizada para toda la ciudad de Rosario”, señaló. Y hay ganas de creerle que será así.

Sin frases altisonantes de jugadores y cuerpo técnico de las dos partes durante toda la semana (que se espera se repita, en los gestos también, durante y pos partido, sabiendo del efecto dominó que provocaría uno fuera de lugar), y con una tensa calma lógica para cualquier previa a un clásico, los dirigentes de Newell’s y Rosario Central mostraron la estatura requerida para la ocasión.

Las tres últimas ediciones del clásico rosarino mostraron que se puede vivir en paz, sea cual sea el resultado. Y la de mañana debe rendir de nuevo el examen con aprobado. En eso confían los encargados de custodiar a todos, a eso apostaron las dirigencias y también jugadores y técnicos. Una línea que todo el mundo debe defender a rajatabla y que seguramente avalan las mayorías.

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