Miércoles 09 de Agosto de 2023
La Sudamericana era la ilusión de Newell’s. Eliminado muy rápido de la Copa Argentina y con un 14° puesto en la Liga Profesional, la copa internacional se presentaba como el desafío que aún se mantenía en pie. La buena performance en la fase de grupos alimentaba el sueño. Pero el equipo no estuvo a la altura, quedó eliminado y dejó varias cuestiones a corregir para el último semestre del año, en el que solamente competirá en la Copa de la Liga.
La campaña en la Liga Profesional, y ni qué decir de la Copa Argentina, no colmó las expectativas que existían desde el mismo momento en que se conoció que Gabriel Heinze sería el entrenador de Newell’s, ese mismo que todos querían. Por eso, la Sudamericana, a partir de los resultados que se fueron consiguiendo, entusiasmaba a todos.
Ese entusiasmo que se evaporó en la noche de este martes en el Coloso. Es que Newell’s no fue capaz de doblegar a un conjunto brasileño que no tiene grandes virtudes. Y quizás eso también sea el motivo que haya tanta frustración. Porque no hubo tanta diferencia, ni en el resultado global ni desde el juego. Lo que cuesta discutir es que la eliminación rojinegra no haya sido justa.
Para ganar era necesario ofrecer una serie de variantes ofensivas que la lepra nunca tuvo. Incluso le faltó ese temperamento, ese empuje, que mostró en otras circunstancias y que le permitieron llegar al triunfo. La idea de que Newell’s sea un conjunto ofensivo, protagonista, quedó en una intención, no más que eso.
En la noche del martes no hubo reproches. Algunos aplaudieron. La desazón es grande. Más allá del dolor, tiene que servir para corregir aquello que se hizo mal. Hoy solo queda cicatrizar las heridas.