Ovación

La gacela doblegó a la Rosa y es el nuevo campeón mundial

Con mucha autoridad, Sudáfrica venció a Inglaterra y se coronó por tercera vez en la historia.

Domingo 03 de Noviembre de 2019

Con una presión asfixiante, un scrum imparable, una defensa sólida y una afinada puntería de Handré Pollard, entre otras virtudes, Sudáfrica venció a Inglaterra por un categórico 32-12 y se quedó con su tercera Copa del Mundo. En un partido atrapante disputado en el International Stadium Yokohama, los Sprinboks derrotaron al conjunto de la Rosa con 22 puntos anotados por su apertura y dos tries -de Mapimpi y Kolbe- que le terminaron de dar forma a la victoria.

De movida y sin tiempo para el estudio de ambas estrategias, una infracción de Courtney Lawes generó una chance clave que le permitía a Sudáfrica abrir el marcador. Pero Handré Pollard no fue preciso y falló en el envío a los palos desde una posición muy factible.

Con mucha fuerza y dinámica, las primeras plataformas de ataque fueron generadas por los Boks dominando ante un rival que apenas cruzó la mitad de la cancha. Los primeros tres puntos del partido más importante de esta Copa del Mundo llegaron a través del pie del apertura sudafricano que así se tomó revancha.

Más allá de las imprecisiones de ambos lados, los dirigidos por Rassie Erasmus sentaron las bases siendo superiores en las formaciones fijas pero no supieron cómo traducir ese dominio marcando más puntos. Y en el primer avance de los de Eddie Jones, Owen Farrel puso el tanteador 3-3 a través de un penal. A partir de allí llegó la reacción inglesa que golpeó las puertas del try, pero falló en los metros finales.

Tres penales de Pollard y uno de Farrell dejaron el resultado 12-6 en favor de los Boks que fueron superiores en una primera parte digna de una final.

En los primeros minutos del complemento fue Inglaterra el que intentó meterse en terreno ajeno, sin embargo chocó con una defensa impermeable y con sus propios errores de manejo. Pero si hubo una clara ventaja entre uno y otro equipo, vale destacar un imparable scrum sudafricano que empezaba a justificar la superioridad en el juego y en el marcador.

En un trámite sumamente intenso con muchas infracciones, dos penales de Pollard y uno de Farrell dejaban un parcial de 18-12 para Sudáfrica a falta de 20 minutos y con final abierto.

Estos partidos suelen tener esos momentos cumbres donde un equipo muestra esa jerarquía necesaria para ser campeón y el que la tuvo fue Sudáfrica. A 14 minutos del cierre, la pelota voló a la punta izquierda y después de un impecable kick de Mazazole Mapimpi por arriba de la defensa, Lukhanyo Am capturó la pelota y con suma calidad le devolvió la gentileza al wing sudafricano para marcar el primer try del partido.

Un desdibujado Inglaterra tuvo una tibia y tardía reacción que de poco le sirvió para achicar diferencias. La frutilla del postre llegó por la punta derecha con un electrizante Cheslin Kolbe que sentenció el partido.

El hambre, las ganas, la fuerza y la jerarquía le dieron a los Springboks su tercer título en una Copa del Mundo en una frase repetida después de la derrota en el debut ante los All Blacks que decía “a partir de ahora cada partido será tomado como un playoff”.

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