Ovación

La fiesta del hincha millonario, como en las mejores épocas

El estadio Antonio Vespucio Liberti lució colmado de  simpatizantes de Riverque festejaron un nuebo título.

Domingo 18 de Mayo de 2014

Los hinchas de River Plate  prepararon una verdadera fiesta en el estadio Monumental desde varias horas antes del inicio del partido ante Quilmes por la 19ª y última fecha del  torneo Final, a través de cánticos y banderas que rememoraron las  mejores épocas del club de Núñez.

El estadio Antonio Vespucio Liberti lució colmado de  simpatizantes de River (63.000 entre abonados, socios y no socios)  que con mucha algarabía y optimismo agitaron banderas, globos  blancos y rojos y banderas, y cantaron por el equipo que dirige  Ramón Díaz, dando paso a un gran espectáculo en las gradas.

Las canciones más repetidas estuvieron referidas a la gran chance de obtener el campeonato número 35 en primera división -que finalmente se concretó con una goleada ante el cervecero-, pero  también hubo lugar para cargar al archirrival, Boca Juniors.

El anillo olímpico se vio custodiado por personal privado y  vallas para detener el ingreso de cualquier hincha en caso que  River se consagre campeón del fútbol argentino.

El buen humor de la gente permitió una ovación para los  arqueros Marcelo Barovero y Leandro Chichizola cuando salieron 40  minutos antes del partido para realizar el calentamiento  precompetitivo. Unos cantaron: “íTrapito, Trapito!”, por Barovero y  otros por: “Chichi, Chichi”, en referencia a Chichizola.

En las inmediaciones del estadio permanecieron muchos hinchas  que no tenían entradas u otros con localidades falsas, que fueron  despojados por la fuerza policial.

Tanto River como Quilmes salieron a la cancha con la camiseta  del seleccionado argentino de fútbol en una campaña que se repitió  en el resto de los cotejos del torneo Final para apoyar al equipo  dirigido por Alejandro Sabella que jugará el Mundial Brasil 2014.

Después de unos primeros minutos de nerviosismo, los hinchas millonarios se fueron tranquilizando cuando llegaron los goles de Cavenaghi, el cabezazo de Gabriel Mercado y esa joyita del Lobo Ledesma en el complemento con ese golazo para el 3 a 0.

Sólo se dedicaron a cantar y mirar relajados un partido que pareció definido con el primer gol. Después fue pura fiesta. Merecida y loca fiesta.

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