Miércoles 05 de Octubre de 2022
El árbitro Yael Falcón Pérez quedó en el centro de la polémica con dos decisiones que resultaron determinantes. Por empezar, la expulsión a Djorkaeff Reasco por doble amarilla, una sanción que resultó exagerada. Y sobre el cierre del partido, por la sanción de un penal a Garro que luego se cambió por posición adelantada del atacante rojinegro.
Reasco recibió la tarjeta amarilla por bajar a un rival desde atrás luego de perderla en ataque. La pena estuvo acertada, no así la siguiente amarilla que le mostraron y que dejó a la lepra con un futbolista menos.
La pelota lanzada hacia adelante a los 43’ del primer tiempo fue interceptada por el arquero Alejando Medina, mientras Reasco corría al encuentro del balón. El ecuatoriano no se frenó, pero intentó un giro para no golpearlo. Si lo hizo fue apenas un roce, aunque el golero voló como si lo hubiese golpeado con dureza.
Reasco levantó la mano pidiendo disculpas, pero nunca imaginó que el juez le sacaría otra amarilla y por consiguiente después la tarjeta roja.
La mayoría de los futbolistas de Newell’s se fueron encima del árbitro para reclamarle por lo desmedido del fallo. En las tribunas, el público explotaba de rabia y de impotencia porque se veían perjudicados.
El partido se puso por momentos picante. Todos metían, entre ellos los jugadores rojinegros que no estaban del todo calmos por la roja a su compañero. Falcón Pérez no las tenía todas consigo y acertaba y erraba en la misma proporción.
Hasta que a los 43’ de la segunda etapa apareció otra de las jugadas que causó el enorme enojo del equipo y de los simpatizantes rojinegros. Garro se fue solo, enfrentó a Medina y antes de rematar cayó apareado por Goñi. Pareció que le cometió infracción y el árbitro marcó penal. Sin embargo, dio marcha atrás y por indicación del asistente señaló posición adelantada de Garro. Newell’s no lo podía creer, aunque en esta parece que el juez acertó.