Ovación

"La eterna deuda"

Jueves 26 de Abril de 2018

La participación de la selección argentina de fútbol femenino en la Copa América expuso como nunca la precariedad de las condiciones en que las jugadoras de nuestro país desarrollan su práctica. Las propias mujeres del equipo nacional dieron a conocer en redes sociales y medios de comunicación el escaso apoyo que reciben de AFA, confirmando que el fútbol, en Argentina, es una "cosa de hombres". Las jugadoras viajaron cobrando entre 200 y 300 pesos por entrenamiento en concepto de viáticos y sin haber concertado premio alguno por objetivos logrados. Algunas de sus rivales, en cambio, cuentan con sponsoreo, indumentaria y calzado propio, viáticos justos y recompensa acordada en relación al rendimiento, como ocurre en el fútbol masculino. En los últimos años asistimos a una expansión de la práctica del fútbol femenino en Argentina, que tuvo su correlato en declaraciones de "Chiqui" Tapia presentándose como "el presidente de la igualdad de género" en disposiciones de Conmebol y AFA que establecen que todos los clubes de la Superliga que quieran participar de competiciones continentales deben poseer una estructura de fútbol femenino a partir de 2019. La ley del Deporte, sancionada en 2015, estableció que debe haber al menos un 20% de mujeres entre los integrantes de las comisiones directivas de los clubes. Para dar el ejemplo de mayor representatividad femenina, la nueva comisión directiva de AFA cuenta por primera vez en la historia con una única mujer: la vocal María Sylvia Jiménez (presidenta del club San Lorenzo de Alem, de Catamarca). Sin embargo, para dirigir la comisión de fútbol femenino se designó a dos varones: Ricardo Pinela y Jorge Barrios, mientras que el cargo de secretaria fue para Bárbara Blanco. En
nuestro país la práctica deportiva ha sido históricamente androcentrista. La excepción, considerando la relación entre "éxito", visibilidad y legitimidad, han sido Las Leonas, el combinado nacional de hóckey que obtuvo más títulos internacionales que cualquier otra selección argentina, de varones o mujeres, en este siglo. El amateurismo deportivo de los sectores dominantes no sólo tiene que ver con el amor al juego. Significa sostener la práctica distinguiéndose de lo espurio de recibir dinero por jugar. Y las jugadoras de la selección de fútbol sólo piden a gritos condiciones dignas, remuneración y reconocimiento.


Juan Branz (Dr. en Comunicación) / Nemesia Hijós (antropóloga social) /Diego Murzi (sociólogo)

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario