Ovación

La derrota de Central fue tan injusta como real

Central jugó un primer tiempo casi perfecto, pero dilapidó sistemáticamente oportunidades de gol y hasta erró un penal. El líder Rafaela venció 1 a 0 y se escapó.

Domingo 20 de Marzo de 2011

Que el irregular Central haya perdido con el sólido líder Atlético de Rafaela no es un resultado que a priori sonaba descabellado. Pero lo curioso fue el desenlace de lo que ocurrió en la tarde de ayer sobre el césped del Gigante. Porque el canalla jugó un primer tiempo casi perfecto, donde superó al rival en todos los aspectos del juego, lo puso de rodillas y dispuso de innumerables ocasiones para rematarlo. Pero los de Rivoira dilapidaron sistemáticamente oportunidades y el grito quedó atragantado hasta en el penal que falló Braghieri. Increíble la igualdad en cero de la parte inicial. En el complemento la historia fue más lógica y el utilitario y por momentos amarrete Rafaela extrajo un diamante de la galera y con la exquisita definición de Castro se llevó de Arroyito muchísimo más de lo que mereció. Ni el cabezazo en el palo sobre el final del pibe Coniglio sirvió para rescatar un punto consuelo. Ahora el ascenso directo quedó demasiado lejos y parece que la calculadora habrá que ajustarla para aspirar a la promoción. Queda mucho camino por recorrer.

Fue tal el predominio canalla en la etapa inicial que si Central se iba al descanso con tres goles de ventaja no había nada para reprochar. Es que hizo los méritos suficientes para despachar por toda la cuenta a su rival. A partir de Méndez administró la pelota y con los incontenibles Carrizo y Biglieri desbordó sistemáticamente a la Crema. Medina también estaba afilado y Vismara en la mitad no perdía ningún rebote. Central jugaba su mejor primer tiempo en la B Nacional, pero el grito se demoraba porque la última puntada siempre venía de nalgas.

Encima en la que Biglieri acertó al arco, Maglio no convalidó la acción por una inexistente posición adelantada. Hasta que Méndez cayó en el área y parecía que desde los doce pasos llegaba la justicia, pero no. Porque Braghieri tuvo valentía para asumir el desafío, pero inexplicablemente levantó el remate al medio del arco cuando el arquero se había tirado a la derecha. Lo que faltaba para que el primer tiempo estuviera embrujado para el local fue el centro fuerte de Biglieri que conectó Medina de cabeza y el travesaño devolvió la pelota. Central no merecía irse al vestuario con las manos vacías, ni el mezquino puntero retirarse de pie luego de ser superado.

El complemento fue otra historia. Central había hecho el gasto físico y futbolístico y no tenía la misma enjundia que al principio. Rafaela se adelantó 20 metros. Vismara y Méndez ya no copaban el medio y los ligeritos de arriba comenzaron a quedarse huérfanos entre los centrales. El peor escenario no tardó en aparecer. Bocha frontal al corazón del área canalla. Grieta garrafal en la zona de Valentini y Braghieri, que Castro capitalizó a pura técnica controlando la pelota y definiendo con un bombazo al ángulo. Mazazo.

Central no bajó los brazos y a los ponchazos buscó al menos el empate. Y terminó jugando dentro del área rafaelina, con más coraje que fútbol. Coniglio casi rompe la mufa de cabeza, pero ya se sabía hacía rato que no era la tarde de Central. Tal vez por eso en el final no hubo reprobación de la gente.

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