La Copa de Yakarta que ganó Central con los años dejó de ser de oro
La increíble historia del trofeo que obtuvo Central en 1975 y que fue cambiado por una réplica de menor valor

Lunes 19 de Junio de 2023

Ahora que la selección dorada de Lionel Scaloni llegó a la ignota Yakarta a jugar un amistoso de una gira a la que difícilmente la habrían invitado si no hubiera ganado la Copa del Mundo en Qatar, salvo por el magnetismo de Lionel Messi -una especie de superhéroe global cuya influencia trascienda al planeta fútbol- viene a la memoria la recordada gira que Central hizo en 1975 por la entonces más lejana Indonesia.

De aquel torneo amistoso que ganó Central había quedado en el recuerdo la anécdota protagonizada por el Colorado Mario Estanislao Killer -el marcador lateral izquierdo que luego jugó también en Newell's junto a su hermano, el zaguero Daniel Pedro Killer- cuando el primero en uno de los partidos no tuvo mejor idea que agarrar del pelo largo al delantero local cuando se le iba, un gesto considerado una grave ofensa en la cultural indonesia, que originó una batahola liderada por el agredido, que había resultado ser un experto en artes marciales, de esas que entonces sólo veíamos en las películas que daban en el cine.

En realidad, el torneo amistoso que ganó Central en aquella gira sólo quedó en el recuerdo de los hinchas de entonces y de los memoriosos del fútbol por la llamativa Copa de Yakarta, un trofeo de oro y piedras preciosas entre las que había rubíes, que los dirigentes de entonces exhibieron orgullosos y que guardaron en una caja de seguridad del Banco Monserrat, cuya casa central estaba en el recoleto edificio de San Lorenzo al 1.200, que ahora ocupa la sede del Banco Macro.

Unos 18 años más tarde, la comisión directiva presidida por Osvaldo Rodenas ordenó una auditoría que llevaron a cabo el síndico Mario Giammaría y el suplente Raúl Moretti, quienes se toparon con la sorpresa de que la copa guardada bajo siete llaves en una caja del seguridad del Banco Monserrat no era de oro ni de piedras preciosas, sino de una aleación y de piedras de fantasía, según reveló el banco y ratificaron las pruebas del oro.

Inclusive, la copa había sido reemplazada por un réplica, en un hecho que se comprueba con la simple comparación de las fotografías de ambos trofeos porque el original posee en su base una placa de metal grabada con los datos del torneo, a diferencia del segundo, que tiene una plaqueta distinta, según una nota con abundantes fotografías publicada entonces por la revista El Gráfico.

La costosa Copa de Yakarta había sido reemplazada por una réplica de una aleación de muchísimo menor valor, a la que le engarzaron piedras de fantasía. Así, los autores del fraude, que desmontaron las gemas y fundieron el oro, cometieron el increíble yerro de no respetar la plaqueta grabada original, que finalmente se erigió en una de las pruebas que los descubrió.