Ovación

La chica que saltó a la cancha quiere que se termine la violencia y entrar al Bailando

Sheila Stanolli, de 28 años, se hizo famosa al irrumpir con el torso desnudo y un impactante body painting en el partido entre Central y River en el Gigante. "La vida es demasiado linda para vivirla mal", aseguró.

Viernes 15 de Febrero de 2019

"Los amo a todos, vamos para adelante", se ríe Sheila Stanolli, la chica que anoche saltó a la cancha de Central con el torso desnudo y un impactante body paiting con los colores de Central y Newell's y un mensaje contra la violencia. Ese es el mensaje que quiere dejar, no milita ni quiere cambiar el mundo, solo que valoremos la vida que es "maravillosa".
"La vida es una creación tan linda que no vale la pena vivirla mal", cuenta a La Capital la joven, que aclara que tiene "28 años y no 29, como salió en todos lados", mientras remolonea entre sus piernas Leona, la gata que comparte la casa con ella, y Juancito, su perro. "Somos tres animales, yo soy la yegua", bromeá desprejuicidada.
Ayer, cuando iban 8 minutos del segundo tiempo del partido entre Central y River, irrumpió en la cancha corriendo, se sacó el remerón negro que le cubría el cuerpo, y mostró sus pechos pintados de azul y amarillo el derecho, y rojo y negro el izquierdo. El partido se paró y todos, jugadores, públicos y autoridades, quedaron mudos de la sorpresa.
"Hace varios meses que se me metió en la cabeza que quería hacer esto y a mí cuando se me mete algo en la cabeza lo hago", asegura con la voz firme y segura, a pesar de que tuvo una noche agitada. "Estuve cinco horas detenida, tuve que llenar cinco formularios y me hicieron tocar el pianito, estoy agotada pero contenta, salió todo bien", cuenta.
Tras el primer impacto, que dejó a todos helados, una mujer policía salió a correrla, pero pese a su esfuerzo no la logró alcanzar: "'Si no fumaras me hubieras agarrado', le dije y me parce que no le gustó", recuerda Sheila sobre los cinco minutos de fama en los que, bajo los reflectores del estadio y alentada por los gritos de la gente, escapó de la persecución.
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"Hubo un forcejeo, una de las policías se puso áspera, pero yo le dije: 'no me violentés, yo hago esto en contra de la violencia, lo único que falta es que me trates mal'", revela sobre el momento en que fue capturada. "Me llevaron a la comisaría, al principio la cosa estaba tensa pero después todos nos distendimos y la verdad es que nos reímos mucho", agrega.
"Lo único que hice es dar un mensaje contra la violencia, contra el machismo y el feminismo, ¿qué tiene de malo?".
Sheila hizo un curso de personal trainer, pero lo que realmente quiere es cantar y bailar. "Soy actriz, pero necesito más entrenamiento para poder forjarme una profesión, elegí el partido de Central con River porque soy canalla pero también porque sabía que se iba a ver mucho pero televisión y yo lo que quería es que me viera (Marcelo) Tinelli", se sincera.
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"Me encanta el 'Bailando' y Tinelli, espero poder conocerlo y estar en la pista, me gusta mucho bailar", confiesa la joven que, después del incidente en el Gigante, tiene una causa abierta en el Juzgado de Faltas Nº 1 que confía que no prospere. "Lo único que hice es dar un mensaje contra la violencia, contra el machismo y el feminismo, ¿qué tiene de malo?", pregunta.
La moda del "streaking", que no es más que correr desnudo en un espectáculo público para dar a conocer un mensaje, se hizo popular a comienzos de siglo. La idea era aprovechar las transmisiones televisivas para multiplicar sus mensajes, justo lo que quería y logró Sheila. Frente a esta situación, en Europa se evita que las cámaras tomen a los desnudistas, para desalentarlos.
En Rosario pasó todo lo contrario. Ni bien Sheila apareció en escena, la televisión siguió a la joven en todo su derrotero por el campo de juego. Lo que todos se preguntaban hoy, inclusive los encargados de seguridad del estadio, es cómo logró pasar los controles y entrar a la cancha. "No fue fácil, lo logré recién en el segundo intento, pero entré", admite risueña.
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"Primero me confundí y me metí por un lugar que me llevó directo al estacionamiento, ahí me agarró la policía, me esposaron y me sacaron del estadio", revela Sheila orgullosa, y añade: "Volví a entrar por los techos, por el lado de la pileta, me escondí atrás de los árboles para que la policía no me viera y cuando se descuidaron me metí en el buffet".
"Le pregunté a uno de los chicos que venden Coca Cola si por ahí se podía entrar a la cancha y me señaló una puerta que estaba cerrada", siguió con el relato la joven, y se entusiasma: "Tantié el picaporte y estaba abierta, así que me metí de una y salí a una de las esquinas por donde llegué hasta donde estaban jugando el partido, estaba donde quería estar".
"El body painting me lo hizo Yamila Cuadra, que es una genia, la conocí por Facebook y se prendió, quedó muy bueno", afirma Sheila, quien insiste en que la manifestación de ayer fue una ocurrencia suya, que no milita en ningún grupo ni político ni feminista y que lo único que quería era dejar un mensaje de amor. "¡Justo el Día de San Valentín!", exclama.
Una vez que la detuvieron, la subieron a un patrullero y la llevaron a la comisaría 10ª. Ahí le avisaron a los padres que estaba detenida y la fueron a buscar. "Pobres, me tienen una paciencia, vinieron, esperaron y me llevaron a casa, sin enojarse ni quejarse -señala-, bueno, conmigo ya están curados de espanto...mi mamá me dijo: 'nena, estás por todos lados en la tele'".
"No soy feminista para nada, no milito ni nada, sólo creo que la vida es maravillosa y que podemos estar mejor de lo que estamos", explica como para que no queden dudas de por qué hizo lo que hizo. Y concluye: "Soy de Central, pero sé que el fútbol es un negocio, hay que terminar con la violencia en el fútbol, la violencia de género, la vida es demasiado linda para vivirla mal".

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