Ovación

La cámara no lo oculta: Tinelli al poder

El dueño del rating, la imagen más clara del establishment en TV, hoy aparece como el revolucionario de AFA.

Martes 25 de Agosto de 2015

La paradoja es contundente. El tipo que atrasa en la televisión es hoy la renovación en el fútbol argentino. Claro, en los 90 fue algo nuevo, no bueno, pero nuevo sí. El que se comía el alfajor de un bocado, el del pum para arriba y el goma goma, la cámara oculta, y dale que va, el mundo de la joda a la medianoche. Una carcajada oportuna en plena frivolidad menemista. Quizá Grondona también fue algo nuevo cuando llegó al fútbol argentino, pero instaló el "todo pasa", para la suerte de su querido Arsenal de Sarandí —que ganó más campeonatos que nunca en la historia del profesionalismo— y para el sufrimiento de los clubes, que no tuvieron otra que apelar al "sídonjulio" para no desaparecer del éter de la redonda. Todo pasa, no pasa nada, es lo mismo. Tinelli predica desde ese lugar.

¿Quién lo duda? Desde que ganó la primera batalla con la fecha Fifa, para jugar con un Boca sin Tevez, y clavó el tweet: "La paciencia siempre da sus frutos", el 4 de este mes, sentó su lineamiento estético con el grondonismo. Si se capta el espíritu de los dueños de estas frases, entre "la paciencia siempre da sus frutos" y el "todo pasa" no hay diferencia alguna. Tinelli, de a poco, con su manera poco sutil de persuadir y con todo el aparato mediático a favor, gana terreno. La forma de promocionar lo suyo es siempre la misma, la pantalla de tevé. Desde allí se encargó de fustigar al gobierno nacional cuando perdió el negocio de Fútbol para Todos. Desde allí, con la misma liviandad con la que carga a Larry de Clay cuando San Lorenzo le gana a Boca, él hace su propio autobombo. Cero códigos, cero ética, cero profesionalismo, triple cero, total todo pasa, la paciencia siempre da sus frutos.

Cuando este año arrancó el ciclo de "Showmatch" se dio un lujo que ningún otro conductor tuvo: convocó a los tres presidenciables a su programa. Pero no para debatir ideas, nada de eso, eso también pasa. Lo que no pasa para la gente es la vergüenza ajena de ver bailar cumbia a Mauricio Macri; de que Sergio Massa cuente a cámara lo mujeriego que era en su juventud, y que Daniel Scioli intente hacerse el nudo de la corbata con una mano, mientras que su imitador le apoyaba la prótesis de la mano derecha en la cola a la mismísima Karina Rabolini. Risas eyectadas al mismo exponencial que el papelón. Uno de esos tres políticos, en meses más, será el presidente de la Nación.

Y Tinelli siempre está cerca del poder. Es su marca. Es más, en ese mismo programa, Moria Casán tiró al aire "se siente, Tinelli presidente". El chiste ¿casual? quedó picando como una pelota. ¿Por qué no? ¿O alguien pensaba que Macri, en los tiempos que era presidente de Boca, podría ser candidato a comandar el país? Tinelli no pone cámaras ocultas para exponer su plan. Está todo a la vista. Va por todo. Con el mismo desparpajo que dejó Telefé para meter presión porque no le daban lo que él pretendía y se pasó a un canal de baja monta como el 9, y al tiempo llegó como el gran triunfador a El Trece y volvió a romper el rating. El siempre va por lo más difícil, es un estratega. Cada paso lo tiene fríamente calculado. Detrás de su imagen de chico bueno, del pibe de Bolívar que llegó como relator de córners, está el conductor que se burló al aire de cantantes con capacidades diferentes, en imágenes que "TVR" repitió hasta el hartazgo, y el tipo que copó el prime time de la televisión con la chatura intelectual como base de operaciones. Es la imagen más clara del establishment en televisión y hoy aparece como el revolucionario de la AFA. Se "tinelliza" el fútbol o se "grondoniza" la tevé, da lo mismo, todo pasa, la paciencia siempre da sus frutos. Y la pelota sí se mancha.

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