Ovación

La basura bajo la alfombra

Central va decididamente en busca de un pleno en la Copa Argentina para maquillar un ya mediocre semestre de Superliga. En esa chance copera se esconden muchas debilidades de un equipo que futbolísticamente no arranca.

Domingo 11 de Noviembre de 2018

En Central no ven la hora de que llegue fin de año. Sólo de esa forma se sabrá cuál habrá sido la suerte que corrió el equipo en la Copa Argentina, si finalmente pudo lograr la coronación en un torneo que lo tiene siempre como protagonista, aunque todavía no pudo sacarse la espina, y también para que finalice de una vez por todas lo que a esta altura ya es algo así como un calvario: tener que jugar la Superliga. En el torneo es donde las preocupaciones comienzan a ser cada vez mayores y en el que los momentos que pueden alterar los ánimos se avizoran más cercanos.

Si no fuera porque el equipo está clasificado a la semifinal de la Copa Argentina algo raro habría pasado en Central, en algo se hubiera actuado de alguna otra manera. Si bien es cierto que la posibilidad de lograr un título está cerca, con 180 minutos por delante todavía, las sensaciones de preocupación existen y no hay Copa Argentina que pueda esconderla. Puede menguarla, ponerle límites, pero jamás desecharla.

Las declaraciones de Bauza en el pospartido en Tucumán no parecieron tener demasiada consonancia con lo que sienten no sólo los directivos, sino gran parte de los hinchas. Claro que el Patón no está obligado a declarar en su contra o echarse tierra encima y hasta sería entendible que actúe de esa forma a propósito y no por convencimiento. Igual lo que diga el DT canalla siempre debe ser tomado con pinzas si se recuerda aquella entrevista en la que le confió a Ovación que "nunca" había quedado del todo conforme con el rendimiento del equipo, cuando en todas las declaraciones después de los encuentros (a excepción del de Unión) había hablado de "conformismo". Es decir hay un coqueteo entre la confianza que intenta dar hacia el grupo y la realidad que muchas veces lo supera.

Pero esta idea sobre las palabras de Bauza es apenas uno de los tantos caminos a partir de los cuales se puede abordar el presente futbolístico de un Central al que nadie debe venir a contarle que todas las fichas están puestas en lo que ocurra el domingo contra Temperley y después en una hipotética final. Hoy el canalla es como esas personas que cuando se están quedando sin fichas se paran frente a la mesa y observando la ruleta ponen todo lo que tienen en un solo lugar. Central hoy es la búsqueda de un pleno.

Es que sólo de esa forma podría maquillar lo que ya es un torneo mediocre y en el que no sólo no está sacando demasiadas cosas positivas, sino que a corto plaza le espera un pase de factura.

La semana pasada Ovación realizó un informe en el que se mostraban las complicaciones con el promedio que iba a tener el equipo en el inicio de la temporada que viene. A ese análisis ya se le podría ir agregando que consumada la derrota ante Atlético Tucumán y algunos resultados negativos que se den desde aquí, las preocupaciones se instalarán ya en esta misma Superliga. De Estudiantes (de local), Vélez (visitante), River (en Arroyito) y San Martín de San Juan (pendiente, también en el Gigante), Central tiene la obligación de salir con una sumatoria de puntos acorde a las necesidades. Claro, en el medio se vendrá Temperley, con toda la adrenalina que eso genera y las pretensiones de llegar a una final que, de darse, seguirá manteniendo al equipo atado a una ilusión en un torneo en el que ya demostró mejores aptitudes o hasta una mejor convivencia con la suerte.

Sólo la búsqueda de ese objetivo mantendrá oculta la otra realidad, la de las frustraciones del presente que meten miedo a futuro. Hoy una mano lava la otra y entre las dos esconden mucho bajo la alfombra.

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