Jueves 31 de Octubre de 2019
Los momentos intensos siempre dejan secuelas, para bien o para mal. Y estaba muy claro que la presencia de Maradona en la cancha de Newell’s iba a tener consecuencias, iba a dejar una estela radiante como la que ocurre con el paso de una megaestrella, y mucho más si tiene las dimensiones incomparables del Diez eterno. Y el saldo que dejó el paso del tsunami Maradona tiene dos aristas bien diferenciadas. Una es la rúbrica total del amor recíproco entre el pueblo leproso y Diego, una relación de afecto y pasión ya indestructible que trascenderá el avance del tiempo. Y la otra, la estrictamente futbolística, es que el equipo de Frank Kudelka, como nunca antes en su ciclo, tuvo una imagen absolutamente deshilachada, apática, desordenada y sin respuestas anímicas ni de funcionamiento colectivo para sobrellevar la adversidad ante un Gimnasia que literalmente lo pasó por arriba en un Coloso donde suele hacerse fuerte. Es como que el imponente marco, sumado al concierto de horrores sin excusas de parte de los jugadores, paralizó el andar leproso justo cuando los hinchas después de mucho tiempo volvían a estar con una sonrisa.
Fue como que la mejor noche, como se imaginaba sería la del martes, terminó siendo un martirio dentro del rectángulo de juego. Es que el efecto del reencuentro con Maradona, que se intuía positivo para Newell’s en todo sentido, desnudó falencias futbolísticas inusuales en un equipo rojinegro que estaba haciendo una campaña más que aceptable y había comenzado a tomar aire en los promedios, su verdadero objetivo. Y el desafío ahora para Kudelka será reordenar la tropa y reorientar el GPS para el domingo en la exigente visita a Talleres, que ayer perdió ante Argentinos.
El efecto Diego es una especie de relámpago que ilumina hasta la oscuridad más cerrada y está claro que el mundo Newell’s brilló con su visita, pero también, en cuanto a lo estrictamente futbolístico, fue como un rayo que secó de fútbol al equipo de Kudelka, que encima venía aceitado y con el envión de haber logrado la primera victoria de visitante como ocurrió en la excursión 3 a 1 a Patronato. Por eso el posMaradona deberá ser de reconstrucción. Es que fue tan mala la producción leprosa ante el Lobo, que prácticamente el DT deberá volver con su idea a foja cero y empezar de atrás para adelante reordenando jugador por jugador.
Lo que está claro es que el domingo ante Talleres Newell’s deberá recomponer su imagen. Porque perder un partido está en las posibilidades lógicas, pero hacerlo de la manera tan floja como lo hizo ante Gimnasia obliga a una severa autocrítica y a una rápida reacción.
Será difícil que los rojinegros repitan una actuación tan decepcionante como la del último martes y la obligación ante Talleres será despabilarse desde el minuto uno. Lo saben mejor que nadie Kudelka y sus muchachos. El huracán Diego, con lo bueno y lo malo que dejó su estadía, ya pasó. La vida continúa para Newell’s.
Será una visita especial para el DT
Frank Kudelka dejó el mejor recuerdo de su paso por Talleres, rival que enfrentará a Newell's el próximo domingo, en el Mario Kempes, a las 15.30, con arbitraje de Ariel Penel, por la fecha doce de la Superliga. Y seguramente el actual conductor leproso será recibido con afecto por los hinchas tallarines. Incluso Kudelka fue uno de los invitados en la reciente despedida del fútbol del Cholo Guiñazú, símbolo de los últimos tiempos en la T y que se formó en las inferiores del Parque. Por ello será una tarde especial para Kudelka, en un escenario que conoce como la palma de su mano y en el que irá por la recuperación.