Domingo 28 de Noviembre de 2021
Tras la igualdad con River, Cristian González tenía sensaciones encontradas en la conferencia de prensa. Por un lado la felicidad por los dos goles de Ruben que lo catapultaron a ser el máximo goleador en la historia profesional del club y por el partido que hicieron sus futbolistas en los primeros 70 minutos: “Pudimos someter a River por momentos y les creamos muchas situaciones. Me da muchísima rabia porque ellos no nos generaron mucho siendo un equipo que genera continuamente y nos hicieron dos goles de otro partido. Pero estoy muy orgulloso de lo que hizo el plantel”.
“Sabíamos que teníamos la obligación de defender bien. Creo que en los últimos partidos lo veníamos haciendo. El partido con Colón fue similar a la hora de defender y sabíamos que teníamos que atacarlos, jugarles de igual a igual y animarse a jugar”, se explayó el entrenador auriazul.
“El reconocimiento de la gente fue emocionante para los jugadores, para convencerlos de que podemos y que el camino es este, dejando todo por la camiseta. Mis jugadores demostraron que tienen mucha personalidad y mucho amor propio. Le jugamos de igual a igual al rival y por momentos fuimos muy superiores. Creo que si Emiliano hace el gol sobre la hora del primer tiempo la historia hubiera sido otra”.
Al ser consultado sobre del récord de Ruben dijo: “Me emociona lo que le pasa a Marco. Me llena de satisfacción el momento que está teniendo. Tuvimos una reunión entre todos luego del partido en el vestuario. Yo siento orgullo y felicidad por él. Que Emiliano haya hablado delante de todo el plantel y haya dicho las cosas que dijo de él me pone muy feliz. Marco es el último ídolo que tenemos en nuestra historia. Logró ese sueño personal que él tenía. Es un ejemplo que todos los chicos tienen que seguir, que todos nuestros jugadores tienen que seguir, porque es una persona extraordinaria dentro y fuera de la cancha”.
Sobre el festejo del goleador
Marco Ruben se había ganado bien la amarilla en el primer tiempo por un pisotón a Paulo Díaz y cuando a los 13’ del complemento convirtió el golazo que lo hizo entrar en la historia de Central saltó el alambrado y cual Horacio Carbonari (uno de los ayudantes del Kily), en la final de la Conmebol ante Atlético Mineiro, trepó al alambrado detrás del arco de Génova para celebrar de cara a los hinchas. Es cierto que no trepó como Petaco, tal vez se dio cuenta, pero pudo recibir la segunda amarilla y la roja. Pero Pablo Echavarría no lo amonestó. “No consideré que fue un festejo desmedido. No empezó a trepar sino que se agarró del alambrado”. River no protestó.
Vecchio se la bancó y fue otro punto alto
Central volvió a apoyarse en sus figuras para por momentos dominar y ponerse a tiro del triunfo. En Marco Ruben por supuesto y en Emiliano Vecchio, claro. El 10 fue también clave en varios pasajes, sobre todo en el primer tiempo. Además de la asistencia en el primer gol al 9, él había iniciado la acción con pase a Blanco y buscó la devolución para burlar a Simón. Y tuvo la chance del segundo antes del final del primer tiempo.