Kevin Ortiz: "Me pasó todo muy veloz en Central"
El volante protagonizó una repentina y exitosa temporada en Central. Describió sus inicios, su pasión por el club y peregrinar hasta "la sorpresiva convocatoria de Tevez".

Sábado 19 de Noviembre de 2022

Del anonimato a la fama. Del sueño a la realidad. Kevin Ortiz protagonizó un vertiginoso periplo en el último semestre. La historia deportiva del temperamental volante es como un gran imán. Conjuga atracción, suspenso y felicidad. El roldanense tuvo un mano a mano con La Capital sin filtros. No tuvo empacho en describir sus inicios, hacer énfasis en su pasión por el club que lleva tatuado en su piel. También narró el largo peregrinar hasta “la sorpresiva convocatoria de Tevez”. El jugador revelación de Central apunta a un gran 2023. Sea desde lo individual como colectivo. El juvenil auriazul apodado Cigalo tiene en claro que buscará consagrarse en primera en pos de dar el salto a otras grandes ligas.

¿Se puede decir que sos un auténtico jugador formado de las ligas regionales?

No es para menos. Empecé a jugar en San Lorenzo, luego en Matienzo de Pujato. Después me fui a El Porvenir de San Jerónimo y en 2016 fui a Sportsman de Roldán. Durante el 2017 y 2018 regresé a El Porvenir, y ahí salté a la reserva y primera con 16 años. Para mi era jugar contra grandes en una liga donde aprendés mañas, te acostumbrás a muchas cosas.

¿Estuviste en Talleres?

Sí, en el verano de 2016 fui a una prueba y quedé en Talleres. Hice toda la pretemporada, pero me volví porque extrañaba a mi familia.

¿Pensabas jugar en primera?

Lo veía difícil porque había llegado a Central de grande, ya que tenía 18 años. Así y todo, por dentro me dije que era mi última oportunidad debido a que en 2012 vine al club a probarme y había quedado. Luego pasó que hubo un problema con el pase y me volví a Roldan.

¿Pensabas terminar jugando y siendo clave en el equipo?

No. Sobre todo venía medio bajoneado. No hay que olvidarse que no jugaba en reserva. Pero de un momento a otro, todo cambió. Debuté en primera de titular casi de la nada misma. Se dio todo muy rápido. Debo admitir que fue una linda locura la que viví en poco tiempo.

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Ortiz debutó de titular ante Tigre en Victoria. El juvenil ratificó ser clave en el equipo.

¿Tomaste la adversidad como incentivo para seguir progresando, ya que Somoza no te tenía en cuenta?

Lo que sé, es que a mis compañeros siempre les decía que entrenaba para mí. Sabía que debía estar preparado porque la chance podría darse en cualquier momento. Sea en Central o incluso en otro lado porque en el fútbol no hay nada seguro. Por suerte se dio en el club que soy hincha.

¿Te sorprendió cuando Tevez te citó y concentró enseguida?

Sí, porque sinceramente debo confesar que lo mío fue raro en todo aspecto. Tevez me convocó para ir a Victoria justo el mismo día que me habían puesto de titular en reserva. Me pasó todo junto. Recuerdo que jugábamos al otro día de Arroyo Seco y mi cabeza estaba en hacer un buen partido porque no venía jugando. Estaba feliz por haber sido considerado por Germán Rivarola.

¿Y qué pasó o cómo fue que terminaste convocado a la primera el mismo día?

Es que de repente se acercó Darío (unos de los ayudantes de Rivarola) y me dijo que no iba a estar citado para jugar con ellos. No entendía nada en ese instante. Incluso pensé si me había mandado alguna macana, ja. Pero al toque me comentó que debía presentarme en el plantel de primera, así que el sábado me sumé al grupo de los profesionales. Entrené y el domingo Tevez me concentró para viajar a Buenos Aires.

¿Te preguntaste qué pasó para que te suban a primera?

No. Todo lo contrario. Hasta el día de hoy no sé cómo hizo Tevez para subirme a la primera. Sobre todo porque no venía jugando, ni siendo sparring de ellos. No sé, sinceramente todo me pasó muy veloz. Lo que sí, desde ahí en más sólo pensé en disfrutar. Incluso ya estaba conforme con estar ante Tigre en el banco. No podía pedir más nada.

¿Cómo te enteraste que saldrías en la foto principal ante el matador?

Habíamos hecho la activación en el hotel y Tevez nos reunió a todos y empezó a dar el equipo. Y de repente escuché que dijo mi apellido. No lo podía creer. Ahí nomás me dije «no, qué hago acá. No entendía nada». Lógico que a la vez tenía una alegría inmensa. Incluso quería salir corriendo en ese momento hacia la habitación para agarrar el teléfono y llamar a mis padres para contarles.

¿Te sentiste bien ante Tigre o estabas nervioso?

Un poco de todo. Recuerdo que entrenaba con los chicos de la reserva y no tenía tanto ritmo futbolístico porque no jugaba. Por eso creo que cuando lo hice contra Tigre me costó. Sentía en la cancha que me faltaba ritmo. Incluso me llevó un par de partidos poder sentirme a tono.

Te faltaba ritmo además porque en febrero habías asomando en la primera.

Claro. Por eso es que además tenía unas ganas bárbaras de volver a estar en un partido de primera. Ya lo había experimentado a principio de año cuando el entrenador era el Kily González. De hecho, mi debut en primera fue en Sarandí el 11 de febrero contra Arsenal. Fue una experiencia imborrable. Después tuve varios meses sin tener mucha actividad y me costó. Fueron meses duros, de incertidumbre. Pero llegó Tevez, subí al plantel superior y debuté, pese a que no llegué como quería desde lo futbolístico. Soy consciente de que jugué mal. No tuve un buen rendimiento. No es excusa, pero era la primera vez que además jugaba con Tanlongo y Gino (Infantino).

¿Te costó solo desde lo futbolístico o hubo otro factor que incidió en tu estreno?

Otra cosa que me llamó la atención fue que estaba acostumbrado a jugar casi sin gente porque en reserva no van los hinchas. En cambio, cuando debuté de titular el estadio de Tigre, estaba que explotaba de público. Además jugaban muy bien.

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Carlos Tevez apostó por Kevin Ortiz y el juvenil respondió con creces en Central.

¿Te dijo algo Tevez luego del debut?

No, pero Gracias a Dios, Carlos me bancó y me siguió poniendo. Eso sí, mis compañeros me apoyaron desde mi primer momento. Me dijeron que no me hiciera problemas, que había cumplido y era normal que no me sintiera como deseaba.

¿Te gusta jugar más adelante del volante tapón?

No, al contrario. Jugué todos los partidos más adelantado porque me lo pidió el entrenador y me adapté. Pero en realidad me siento más seguro jugando atrás del resto de los volantes. Cerca de los zagueros centrales. Me gusta recuperar y tocar rápido. Incluso siempre le digo a mis compañeros que yo me encargo de recuperar y pelear en el medio, y que ellos jueguen porque que son los que saben, ja. Y así lo hice hasta además ir agarrando más ritmo y confianza

¿En qué partido sentís que te soltaste?

En la Bombonera hice el click. Me sentí bien y me dije, ya está. Me aflojé, dejé atrás los nervios de los partidos anteriores y listo, a otra cosa.

¿Sos consciente de que fuiste de lo más regular del equipo y la gente lo valoró?

Lo que sé, es que es muy lindo que reconozcan lo que uno hace y eso esta bueno. Estoy contento por haber terminado jugando y tengo más confianza porque ya conozco al plantel y me siento cómodo. Espero que el año que viene me vaya mejor.

Hablás del año que viene y la realidad marca que será complejo porque Central deberá lidiar con el promedio.

Sí,pero sabemos que habrá que estar preparado y entre todos sacaremos al club adelante. Eso no tengo ninguna duda.

El rol importante de la familia

El aguerrido volante central afirmó que “el partido contra Central Córdoba, donde perdimos 3 a 0, lo vi desde las plateas del Gigante como un hincha más. Lo loco fue que a la fecha siguiente estaba debutando de titular en Victoria”. Kevin luego confesó que “cuando jugamos contra Barracas Central tenía a toda mi familia en el estadio. Fue emocionante ver que mi vieja (Marita) estaba ahí porque siempre estuvo fiel a mi lado. Me llevaba a entrenar a todos lados en bicicleta porque mi papá (Esteban) no podía debido a que aún tiene dos trabajos. En ese sentido sigue todo el día a full. Quiero ayudarlo, aunque sé que no dejará de laburar”, contó el jugador, quien valora el esfuerzo que también hacen el resto de sus hermanos: Carla, Soledad, Celeste y Nicolás. Luego narró cómo vivió el gol que le hizo a Argentinos Juniors. “Se me vinieron muchas cosas a la cabeza. En un instante se me cruzó cuando de no jugar o saber qué sería de mi a fin de año, porque se me terminaba el contrato, a hacer un gol con esta camiseta”.

“También pensé en el esfuerzo que hizo mi familia para poder tener siempre botines y mi vieja me siempre me llevaba a entrenar en bici. Toda mi familia hizo muchísimo para que sea jugador. Incluso un día mi papá compro un auto para tener movilidad y poder ir a entrenar sin depender de nadie. Sin ellos no sé qué sería”, cerró emocionado Ortíz, el volante que demostró estirpe para jugar en Central.

“Iba a firmar como sea”

Kevin estaba por quedar libre el 31 de diciembre. Pero no quería irse, pese a que posibilidades tenía. Apeló a lo que mamó en su casa: el respeto y agradecimiento como bandera, además de honrar el trabajo. Fue entonces que solito marcó la cancha. Le dio indicaciones a su representante para que buscara la forma de hablar con la dirigencia y llegara a un acuerdo porque no podía irse por la puerta de atrás. Su intención era seguir, mientras que su objetivo cercano es consolidarse en el equipo que le dio la chance de mostrarse al mundo. A Cigalo no se le cruzó un instante por la cabeza emigrar con el pase en su poder. Finalmente estampó la firma y todo Central respira más aliviado. “Es que no corresponde actuar así. Además era una especie de agradecimiento al club del que soy hincha. No había chances de irme ahora. Iba a firmar como sea”, contó un firme Ortiz.