Ovación

Jugó en la Bombonera igual que en el Coloso

Los rojinegros siempre trataron de imponer su fútbol para llevarse un punto con valor agregado.

Domingo 29 de Septiembre de 2019

¿Qué hizo Newell’s para sacar ese empate valioso en la Bombonera? Jugar al juego que parece más le gusta, pero sin caer en idearios absurdos. Se desplegó como si las tribunas del mítico estadio estuvieran repletas de hinchas leprosos, con la autoridad que lo hace en el Coloso Marcelo Bielsa, con presión alta, con buenas intenciones de manejo asociado y con actitud. Porque cuando no le bastó para mandar en el resultado como supo hacerlo en el desarrollo apeló a esa condición para hacer trastabillar a Boca y lograr así un empate que se ajustó mucho más a los merecimientos.

   Porque Newell’s entendió el contexto que lo rodeaba. Con un rival que pese a ser líder absoluto hasta el momento era presionado psicológicamente por el entorno para el gran choque de la semifinal de ida del martes ante River, en el Monumental. Entendió que en la práctica todo pasaba por copar ese mediocampo de juveniles con experiencia y forzar el error en la salida.

   Por eso Newell’s jugó siempre con las líneas adelantadas al punto que Mauro Zárate y Wanchope Abila, que volvían de lesiones, no podían hacer pesar la jerarquía que ostentan. A ellos no les llegaba porque la pelota la tenía el equipo de Kudelka, con Cacciabue y Julián Fernández (otra vez figura de un encuentro) comiendo como pac man y cediendo siempre para que, delante suyo, la línea de los Rodríguez completará el ajedrez ofensivo, con Albertengo abanicando. Andrada tuvo trabajo y sobre todo debió estar siempre con las antenas alertas.

   Pero por algo Boca es Boca y todo el dominio que supo construir hasta el minuto 28 Newell’s, se desmoronó en dos minutos fatídicos (ver página 5). Y lo que siguió también puso a prueba la apuesta leprosa.

   Porque Boca sintió que tenía el problema resuelto y empezó a manejarse con cierta soltura, ayudado por la salida de Cacciabue y por lo que tardó Villarruel en adaptarse a ese trajín. Pero no sólo al local le costó rematar la obra que casi no había construido, sino que Newell’s fue recuperando confianza en sus armas, nunca dejó de apostar por la misma idea ni aún después de que Maxi marrara un gol imposible o con Salinas en cancha por un Alexis sin punch, y así alcanzó su objetivo en la primera pelota que tocó Insaurralde en toda la Superliga.

   Nada más justo si es que en fútbol esa palabra existe. Newell’s le hizo sentir desde el vamos a Boca que no venía de visita y, con sus legítimos argumentos, se llevó un punto con mucho valor agregado.

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