Ovación

Juegan y ahora quieren arbitrar

Unas 30 chicas de Villa Banana y Barrio Triángulo formaron el equipo Defensoras de París y ahora buscan una salida laboral con el curso de referís del programa Nueva Oportunidad.

Viernes 12 de Abril de 2019

El primer paso fue acercarse al "potrero", tal como llaman a la cancha en el barrio; el segundo, decidirse a jugar; el tercero, dejarles los hijos a sus parejas y el cuarto, asistir a un curso de árbitras con la idea de poner algún día en práctica el oficio y trabajar. Quienes vienen caminando a paso firme son unas 35 chicas, de entre 16 y 30 años, de los barrios Triángulo y Villa Banana, en el marco del programa Nueva Oportunidad (capacitación de jóvenes por parte del municipio y la provincia). Son madres jovencísimas, estudiantes, trabajadoras y también desocupadas. Muchas de ellas nunca hicieron un deporte y ahora no sólo juegan al fútbol en el playón de Virasoro y Felipe Moré: también lo miran más, lo discuten, analizan y hasta pretenden arbitrarlo dentro de nueve meses cuando finalicen el curso. Cuentan con la ayuda de sus familias y de dos organizaciones barriales: Comunidad Rebelde, de zona oeste, y Nuevo Balón Sur. Son chicas que van paso a paso y no tienen pensado detenerse.

"Empezamos hace tres semanas, ya vamos por el punto cinco del reglamento de Fifa y en el próximo encuentro tenemos que llevar un silbato y dos tarjetas, una amarilla y una roja hechas con cartulina", comenta Romina Salvatierra, de 33 años, y madre de tres hijos: de 15, 8 y 5 años. Desde el año pasado juega de 2 en la liga San Cayetano de la zona oeste de Rosario y para Defensoras de París, un equipo local que viste de negro y rosa y tiene "aires europeos".

"Cuando pensábamos el nombre decíamos «si existe un Barcelona, puede existir un París, aunque estemos en la entrada de Villa Banana», somos rebeldes, somos las defensoras de París", se ríe la hermana de Romina, Micaela Salvatierra, de 25 años, defensora, mamá de un nene de 7 y otra de las asistentes al curso de arbitraje.

"Antes no sabía lo que era un foul o un córner, ahora eso va cambiando. Trabajo en un bar, me encantaría poder trabajar como árbitro alguna vez", adelantó.

Las jugadoras asisten a tres encuentros semanales. Son dirigidas por técnico, un preparador físico, tres ayudantes de campo y tienen respaldo sanitario desde el Centro de Salud Dr. David Stafierri del distrito Oeste.

Los martes practican fútbol, los jueves realizan actividad física (en ambos casos se les da merienda) y se les dicta el curso de arbitraje y los sábados hay "una especie de tercer tiempo, donde las pibas se encuentran y se organizan para vender empanadas, pan casero y rifas para poder pagarse camisetas, pelotas y hasta las planillas de la liga cuando juegan los domingos, en el club Valencia de zona oeste", dice el referente de Comunidad Rebelde, Iván Moreyra.

Para el preparador físico y quien también dicta el curso básico de arbitraje, Daniel Chaile, hay un aspecto que él destacaría por sobre todos los positivos de este trabajo de casi dos años.

"Los martes y jueves, de 18 a 20, son los días y las horas de estas chicas: son su momento. Estas mujeres y adolescentes se animaron a entrenar físicamente y a jugar; a relacionarse con otros barrios, a hacer valer su tiempo, su espacio. Esto parece fácil, pero es todo un enfrentamiento al patriarcado, no es algo menor que los varones les dejen lugar en el potrero del barrio".

El momento

Para otra de las jugadoras, Soledad Roldán, de 24 años, defensora en el equipo y madre de dos chicos, "el momento" de entrenamiento aún "no es total".

"Voy a las prácticas con mis hijos", dice. Sin embargo, valora haber empezado a jugar al fútbol y también haber comenzado el curso de referí.

"Mi hermano es árbitro y a mí también me gustaría seguir esta carrera. No terminé el colegio y poder pensar esto como salida laboral me entusiaasma", dice la jugadora.

Por otra parte, Chaile rescató también el costado pedagógico que se pone en juego en esta iniciativa deportiva, social y con perspectiva laboral.

"Las chicas leen, algunas con dificultad, y analizar un texto como un reglamento de fútbol requiere de destrezas que se van reforzando paso a paso. No usan computadoras, pero sí el celular, entonces se les enseña a buscar material en Google. Por ejemplo, qué es un off side; nos apoyamos en las herramientas que se tiene a mano. Todo vale", aseguró.

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