Ovación

Jockey, de la gatera al disco

El verdiblanco venció a Duendes y se metió en la final del torneo, instancia en la que enfrentará a Hindú.

Domingo 10 de Noviembre de 2019

Puede ser un caso de Ripley. Es para creer o no. Pero como pasó en 1997, Jockey venció a Duendes en la semifinal y jugará el partido decisivo ante Hindú. Y si bien lo hizo esgrimiendo otros argumentos, el resultado fue el mismo. Ayer el verdiblanco pasó una prueba de fuego, ante un rival que lo conoce mucho. Y lo hizo con solvencia en un partido durísimo. Era a cara o cruz... y salió cara.

Duendes arrancó mejor, teniendo la iniciativa, mientras que Jockey no logró hacer pie ante un rival que lo presionaba bien y con la pelota en su poder buscó quebrar la paridad, algo que consiguió con un penal de Santiago Araujo.

Recién después del cuarto de hora, el local empezó a tener más la pelota y pudo orquestar un primer ataque en profundidad, que en principio fue bien contenido por los verdinegros.

Pero Jockey no se conformó con eso y fue por más. Los forwards empezaron a imponerse en los puntos de contacto con un gran trabajo de la tercera línea y se percibió que pronto llegaría la conquista, tal como sucedió. Ferrario llegó al try y destrabó el partido. A partir de entonces fue un ida y vuelta, donde cada equipo devolvió golpe por golpe. Anotó Pretz para Duendes y a los pocos minutos Lorenzini para Jockey.

En esa vorágine, Duendes empezó a mostrarse apresurado, errando los caminos a tomar, mientras que Jockey lucía más sereno, con más claridad. Aún así Araujo tuvo un nuevo penal antes del cierre y puso al verdinegro a tiro. El 11-12 favorable al dueño de casa no aseguraba nada. El segundo tiempo prometía, y mucho.

El complemento tuvo altos niveles de intensidad y de nerviosismo, propio de las cosas que estaban en juego. Y en ese momento, donde el corazón tiene que estar caliente y la cabeza fría fue Jockey el que mejor lo entendió y empezó a inclinar la balanza. El try de Vignau empezó a perfilar la victoria y el drop de Dogliani la terminó de definir. En el medio, el verdiengro lucio errático, sobre todo en la toma de decisiones, algo que terminó pagando con la eliminación.

Si bien dio pelea hasta el final, a Duendes no le alcanzó con el envión ya que sus propios errores lo fueron condenando de a poco. Jockey, en la vereda de enfrente, jugó con la tranquilidad de saber que el partido no se le escapaba y empezó a disfrutar en su cancha y ante su gente del nuevo pase a la final del Nacional de Clubes, el torneo más importante y federal de la Argentina.

El mismo camino que en 1997

Jockey Club llegó por primera vez a la final del Nacional de Clubes en 1997. Ese año, y al igual que este, el conjunto verdiblanco venció a en cuartos de final a SIC y luego derrotó a Duendes en semifinales. Como si se tratara de un guiño del destino, en la final enfrentará al mismo rival de aquella vez: Hindú. El equipo de Don Torcuato se hizo fuerte en Mendoza, venció a Marista 31-21 y se metió en su quinta final consecutiva del torneo que organiza la Unión Argentina de Rugby. El partido decisivo se jugará el próximo 16 de noviembre y tal como ocurrió en 1997, el verdiblanco será visitante.

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