Jockey Club volvió a saborear las mieles del éxito gracias a un proceso que empezó post pandemia y sumó su tercer título del Regional del Litoral.
Sábado 17 de Agosto de 2024
Jockey Club volvió a beber de las mieles del éxito. Y el club de Fisherton lo hizo sin traicionar su esencia. Se consagró campeón del Torneo Regional del Litoral Banco Macro tras vencer a Crai 26-18 y se quedó con la copa 100 Años del Club Universitario de Rosario en juego.
En un torneo que fue tremendamente competitivo y parejo, Jockey sobresalió del resto y hoy es el nuevo campeón. La Copa en la vitrina es el fruto de un proceso, que arrancó post pandemia con un equipo muy joven que fue ganando confianza y experiencia a fuerza de errores con el correr del tiempo y que hoy pudo darse el gusto de dar la ansiada vuelta olímpica. Llegar a lo más alto del podio no fue una tarea fácil pero un trabajo concienzudo y metódico lo hizo posible.
De ahí que tras el pitazo final de Damián Schneider las lágrimas de alegría se mezclaron con la euforia y el grito de “Dale Campeón” resonó con fuerza en las Cuatro Hectáreas.
Merecido campeón, el verdiblanco tuvo su premio exponiendo en la cancha el juego que le es fiel a su escuela. Arriesgó, propuso, jugó. Mostró entereza en los momentos desfavorables y un corazón enorme para dar vuelta una historia que había comenzado adversa.
El partido arrancó con mucha intensidad y los nervios le jugaron una mala pasada al dueño de casa que jugó pasado de revoluciones y pagó esa falta de paciencia en su ingoal con sendas conquistas del Gitano que rápidamente se puso en ventaja.
Jockey Club se fue acomodando
Pero lentamente Jockey fue acomodándose en el terreno y a proponer su juego. Se empezó a sentir más cómodo y así incomodar a su rival hasta equilibrar la acciones.
El primer tiempo termino 15-10 favorable a los santafesinos, quienes tras el descanso salieron con ímpetu para estirar la cuenta.
Pero era la tarde de Jockey y con mucha convicción lo guapeó, no sólo sorteó el mal momento sino que en dos minutos dio vuelta el marcador y por primera vez pasó al frente.
Ahí arrancó otro partido en el que la inteligencia jugó tanto como el nerviosismo y las imprecisiones a medida que se acercaba el final.
Y en el momento más caliente, Jockey tuvo la virtud de estar más sereno y pensante, teniendo el control del juego mientras Crai entró en la desesperación.
En esos instantes, la tensión se respiró en el aire. Pese a que en el marcador la diferencia que había sacado era bastante el fantasma de la resolución de la semifinal sobrevoló en la cabeza de más de uno. Por eso la tranquilidad llegó con el pitazo final, el que paradójicamente desató la locura verdiblanca.
Jockey Club volvió a gritar campeón, como lo hizo en 2001 y también en 2017. Y lo hizo teniendo en la conducción a hombres de la casa, ex jugadores que supieron transmitir su experiencia, que sufrieron, gozaron, transpiraron la camiseta y jugaron a muerte defendiendo la verdiblanca, algo que ayer los que saltaron al campo de juego también llevaron a cabo. ¡Salud campeón!