Je, pasó el equipo de Ramón
La risa tradicional de Ramón Díaz se instaló en el alma de San Lorenzo para festejar un hecho
histórico. Justo la de él, y en el Monumental. Es que su equipo eliminó a River de la Copa
Libertadores. Es que sus dirigidos sacaron fuerzas suficientes para pelear con dos hombres menos y
así levantaron un 0-2 que transformaron en empate...
La risa tradicional de Ramón Díaz se instaló en el alma de San Lorenzo para
festejar un hecho histórico. Justo la de él, y en el Monumental. Es que su equipo eliminó a River
de la Copa Libertadores. Es que sus dirigidos sacaron fuerzas suficientes para pelear con dos
hombres menos y así levantaron un 0-2 que transformaron en empate, aunque en realidad significó el
triunfo en el resultado final de una llave que manejaron para abrir las puertas hacia los cuartos
de final. ¿Los millonarios de Simeone? Despilfarraron todo, se quedaron sin nada.
Partido inolvidable, parecido a los de la vieja Libertadores. Y con final
inesperado. Es que River se relamía con su victoria de 2-0 a 21’ del final y se quedó con las
manos vacías.
Todo comenzó bien para los millonarios, que a los 11' encontraron la ventaja en
un tiro libre. Abelairas lo tiró en forma de centro, Falcao quiso tocar la pelota de taco pero no
pudo y Orión la fue a buscar adentro.
La adrenalina subió y como a River ese 1 a 0 le alcanzaba, mucho no se esforzó.
Encima, San Lorenzo se quedó con uno menos al final del primer tiempo por la expulsión de
Rivero.
Parecía que el partido estaba a pedir de los dueños de casa. Más cuando a los
60’ Bottinelli también vio la roja por un irresponsable penal a Falcao. Lo convirtió Abreu y
parecía que a San Lorenzo se le terminaba el sueño.Pero el que durmió fue River.
Y el que lo acostó fue Bergessio, quien en cinco minutos convirtió dos goles. El
primero dejaba a San Lorenzo para definir por penales. Pero llegó la arenga de Ramón y en vez de
cuidar lo que ya tenía, el equipo fue por más. Y en un córner, Bergessio se anticipó para peinar la
pelota de un 2 a 2 que prácticamente llevaba a su equipo a los cuartos de final, ya que River debía
marcar otros dos goles para evitar la eliminación. Claro, la empresa millonaria no dio réditos
(como tampoco los dio al perder el superclásico) y no pudo evitar la quiebra.
Y San Lorenzo se aferró a su sueño de coronarse campeón de América justo en el
año de su centenario. Aún está lejos, pero de la mano de Ramón se fue del Monumental con una amplia
sonrisa.