Lunes 16 de Junio de 2008
Christian González está más afuera que adentro de Central. Es que la sorpresiva salida de Leonardo Madelón de la conducción técnica lo dejó muy mal parado al Kily. Por algo el día en que el ahora ex entrenador canalla se despidió del plantel en Palos Verdes, él se retiró susurrando por lo bajo que su ciclo en el club también estaba terminado. Desde ese preciso instante poco se supo de los planes del capitán, aunque por estos días se encuentre en España atendiendo algunos asuntos personales.
Precisamente esa decisión no cayó muy bien en el seno de la comisión directiva de Central, en especial al presidente Horacio Usandizaga. Los dirigentes insisten con que no recibieron ninguna comunicación de parte del jugador de que iba a ausentarse por varios días de los entrenamientos. El Kily está desgarrado y su recuperación le demandará varias semanas. También es verdad que hoy no lo ata ninguna situación ya que jugó el Clausura sin haber firmado su contrato. Pero eso, según el pensamiento del Vasco, no lo habilita a tomar determinaciones como las de desaparecer sin avisarle a nadie. Planteada así la cuestión, el presidente de Central esperará reunirse con el Kily para conocer cuáles son sus intenciones futuras. Lo aguardará que regrese de su viaje de España, aunque no descarta aplicarle una sanción porque considera que incurrió en un acto de indisciplina.
"El Kily está muy equivocado si se piensa que es el dueño de Central. El no puede hacer lo que quiera. Más allá de que está lesionado y que para él el torneo se terminó, igual tendría que haberle avisado a alguien de la comisión directiva que se iba a España o que no entrenaría. Si lo planteaba, seguramente nadie le hubiera objetado nada. Al Vasco le dijeron que al único que le avisó fue a Madelón, pero hay un pequeño detalle en el medio y es que Madelón ya no es más el técnico de Central. Seguramente está enojado por eso, pero el que no quiso seguir adelante con su proyecto fue Madelón y él es un jugador más de este plantel. No puede pasar por encima de la investidura de la dirigencia ni actuar como un chico caprichoso", le confió ayer a Ovación una alta fuente cercana a la dirigencia de Central.
Otro detalle que no debe pasarse por alto en la continuidad de González es la elección del nuevo entrenador. Si la comisión directiva se decide por Leonardo Astrada, uno de los candidatos, es una obviedad que no seguirá en Central. El Kily y el Jefe no se pueden ni ver, más allá de que las partes busquen camuflar esta realidad. Todavía están frescas aquellas declaraciones del técnico cuando hace unos años dijo que no lo había pedido para formar parte de su proyecto.
Si el elegido es otro, como Bauza u otros de los que se mencionan, la dirigencia igual tiene agendado sentarse a hablar con el jugador antes de tomar alguna medida. Eso sí, el presidente Usandizaga tiene muy claro que si las pretensiones económicas del Kily no están dentro de las posibilidades del club, le estrechará la mano y le dará las gracias por los servicios prestados en los últimos meses.
Hasta antes de la partida de Madelón, la relación entre el Vasco y el capitán era muy buena. El Kily siempre valoró públicamente el esfuerzo de la dirigencia por ordenar el club y cumplir con todos los compromisos relacionados con el plantel. Pero ese reconocimiento cambió drásticamente luego de la manera en que Madelón se marchó del club. Al futbolista le pareció una locura que la dirigencia en la famosa reunión del miércoles pasado en la sede de calle Mitre le haya cerrado todos los caminos al DT para seguir. Es que el Kily no sólo siempre lo bancó a muerte, sino que piensa que sin Madelón en el banco su ciclo en Central también está terminado. l