Ovación

Invencibles All Blacks

Nueva Zelanda se consagró bicampeón del mundo tras apabullar a Australia por 34 a 17. Fue declarado el mejor equipo de la historia.

Domingo 01 de Noviembre de 2015

Con un rugby potente y ofensivo como pocas veces visto, Nueva Zelanda conquistó su tercer Mundial al vencer por 34-17 a Australia en Londres y se convirtió en la primera selección que encadena dos títulos consecutivos.

   Los All Blacks, que ya levantaron la copa Webb Ellis en 1987 y 2011 -ambas ediciones en su casa-, cumplieron con su papel de favoritos sobre el césped del estadio de Twickenham, donde desplegaron un rugby arrollador y prácticamente sin fisuras que desarmó a la férrea defensa de los Wallabies.

   Nueva Zelanda, que sólo perdió tres partidos desde que ganó el Mundial 2011, fue el mejor equipo del torneo disputado en Inglaterra y Gales y, según los expertos, el equipo más completo de la historia del rugby.

   Nueva Zelanda ganó los siete partidos del Mundial con una media de más de 40 puntos por encuentro y con un nombre a destacar por encima del resto, el del aperturan Daniel Carter, autor de 19 puntos en la final y elegido mejor jugador del duelo ante Australia.

   El partido arrancó con ambos equipos tanteándose, sin arriesgar demasiado y logrando puntos con el pie. Carter, el máximo anotador del rugby internacional, anotó tres penales (6’, 27’ y 36’) en la primera parte, en tanto que Bernard Foley, el número 10 de los Wallabies, tampoco falló con su diestra a los 14’.

   El primer try se hizo esperar. Recién llegó a los 39’, cuando el wing de los All Blacks Nehe Milner-Skudder apoyó el balón tras una rápida transición por parte de los forwards neozelandeses.

   Carter, con una zurda prácticamente infalible, anotó la conversión y estiró la ventaja a 16-3. Antes, el mítico apertura había recibido dos tackles durísimos de Sekope Kepu.

   Con 13 puntos de colchón llegaron los All Blacks al descanso. Y el comienzo fulminante de la segunda parte pareció dejar sentenciada la final.

   El centro neozelandés Ma’a Nonu anoptó un nuevo try que dejó en evidencia a la defensa australiana y que puso el marcador 21-3. Carter falló la conversión, su único error en toda la final.

   Australia, ya sin nada que perder, jugó a todo o nada, con fases rápidas y buscando avanzar metros en cada una de ellas. A punto de lograr un try, los Wallabies encontraron oxígeno en la tarjeta amarilla que vio el fullback neocelandés Ben Smith.

   Esos diez minutos en los que iba a jugar con un hombre más era una oportunidad inmejorable para Australia de meterse de vuelta en el partido. Y los entrenados por Michael Cheika lo aprovecharon con un parcial de 14-0 gracias a los tries de David Pocock (53’) y Tevita Kuridrani (64’) y las respectivas conversiones de Foley.

   El partido entraba en la recta final con un 21-17 para los All Blacks y con Australia encendida. Y fue Carter, quién si no, el encargado de sentenciar el encuentro. Un drop desde el medio del campo a los 70’ y un penal a los 75’ estiraron el marcador a 27-17.

   Con los australianos volcados en campo contrario llegó el golpe definitivo: un contraataque de Beaduen Barret terminó en try y Carter cerró la exhibición con otros dos puntos para el definitivo 34-17.

La última genialidad de Carter

El apertura Dan Carter jugó su 112º y último partido con los All Blacks y lo hizo en una jornada inolvidable, aportando 19 puntos para que Nueva Zelanda revalidara su reinado y consiguiera el tercer Mundial de rugby de su historia, el segundo de manera consecutiva.

   “Me siento agradecido y afortunado por estar aquí después de lo que me pasó hace cuatro años. Estoy muy orgulloso de este equipo. Ganar dos mundiales seguidos es un sueño hecho realidad.

   Tratamos de hacer cosas que nadie hizo antes. Es una sensación especial formar parte de este equipo”, declaró Carter tras la victoria.

   En 2011 se lesionó durante la primera fase, quizás por eso había rechazado hablar de su último partido como all black a lo largo de la semana.

   “Esta final no trata de mí o de los que jueguen allí su último partido”, resumió el viernes en la víspera del duelo decisivo.

   Pero lo cierto es que gran parte de las miradas se dirigieron hacia él, un jugador emblemático y que después de cerrar la página de la selección empezará una etapa en el Racing 92 francés junto a los rosarinos Juan Imhoff y Manuel Carizza.

   Fue una revancha perfecta para el Boy de Christchurch, gran ausente de la final de 2011, tras su lesión durante la fase de grupos en un entrenamiento.

   En los dos anteriores mundiales vivió con amargura las eliminaciones prematuras de su equipo, en semifinales en 2003 y en cuartos de final en 2007.

   Su último cuarto de hora de antología borra cualquier decepción o frustración. También los interrogantes sobre su estado de forma.

  La prensa neozelandesa se había llegado a preguntar antes del Mundial por qué Steve Hansen le daba tanta confianza a un jugador que estaba en la parte final de su carrera. Y Carter respondió como mejor sabe, liderando a los All Blacks a otra victoria para la historia.

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