Introspección, paciencia y fortaleza mental, la clave de la mejor rosarina de la maratón 2022
Aminé Mazur fue la mejor rosarina de la Maratón Internacional de la Bandera de 2022. Afirma que este año intentará repetir el objetivo y que está "físicamente mejor que nunca".

Sábado 17 de Junio de 2023

"Hay que soltar el reloj y aprender a escuchar y conocer tu cuerpo". Reflexiva y luchadora de mil batallas, Aminé Mazur Mansur resultó, casi sin quererlo, la mejor maratonista rosarina de la edición 2022 de la Maratón Internacional de la Bandera. Ella habla desde la experiencia y la introspección y lo que el atletismo de fondo le cambió la vida para siempre. De correr en un gimnasio para sortear una experiencia personal a saltar a la calle y transformarse en una corredora que, desde su lugar amateur, entrena con alma y vida en doble turno durante seis de los siete días de la semana para cosechar lo que desea: pasión por correr más allá de un buen crono, pese a que lo tiene bien ganado con 3 horas 7 minutos. Apasionada por Rosario, irá en busca de su marca o buscará batirla, aferrada a los 140 kilómetros semanales que llegó a acumular en unos de sus picos de entrenamiento y planificar minuciosamente la carrera. Su pasión por el recorrido, la familia y los amigos y una paciencia digna de una maratonista sen: la clave de esta corredora que hizo un caminito de hormiga para sumar podios y ganar carreras como los 42 km de Junín (Mendoza) en octubre del año pasado.

El juego que propone Ami, atleta de Atenas Running Team, es un poco así: el que se apura en esta carrera pierde. Y lo demuestra. Más allá de la ansiedad de todo corredor, incluso aquel que vivirá la experiencia por primera vez, Ami cuenta de cara a esta 21ª edición de la maratón rosarina que en este tipo de carreras, míticas por excelencia, juega mucho lo mental. "Me gusta ser muy consciente durante toda la carrera proque te permite conocer mucho tu cuerpo; los fondos largos no están para sumar kilómetros sino para ver lo que va pasando a medida que van transcurriendo la competencia", sostiene Ami en una charla amena con La Capital, para asegurar que en esta distancia madre "juega mucho la cabeza, en un 10k podés salir más rápido y entrenarlo en tantos minutos, pero esto tiene algo especial porque es un proceso largo, ya que la carrera empieza tres meses antes" cuando todo corredor comienza su preparación para llegar listo a la carrera, como si eso alcanzara.

Sus inicios en las carreras

En ese contexto recuerda que la pasión por las carreras de fondo comenzó allá por 2011, a partir de un problema personal que necesitaba sacar adelante. De hecho, son muchos y muchas quienes buscan soltar las piernas para darle rienda suelta a la cabeza y comenzar a sanar. De hecho, es muy común escuchar de corredores que el atletismo de fondo es el mejor psicólogo. "A los seis meses de correr dentro de un gimnasio salté a la calle y me encantó. En 2012 corrí mi primera carrera, un 5k hasta que comencé en el grupo Sacchi, donde me di cuenta que correr en grupo sumaba un montón y era verdaderamente un plan", describe, para agregar que su primera maratón, después de unas cuantas carreras cortas, ocurrió en 2015.

En ese sentido, apunta: "Llegar a la carrera sin lesiones y con ganas es un montón porque no lo tiene otra carrera, no tenés nada bajo control, ya que puede hacer frío polar o un veranito de San Juan". Y rememora: "Mi primera fue en 2015, con 20 grados, pero al año siguiente hizo un frío polar de aquellos y terminé con hipotermia, sin acordarme de lo que fue la carrera. Era mi primer año en Atenas y lo único que recuerdo era cuando me abrigaban y me daban té caliente".

El placer de correr en Rosario

Si uno desea bucear en las redes sociales de esta corredora, se dará cuenta cuando ingresa en "modo maratón" y comienza a afilar detalles y ponerse a punto para la fiesta del atletismo rosarino en la distancia madre. Además, confiesa que le apasiona correr por las calles de Rosario rodeada de compañeros, amigas y amigos y toda su familia en cada rincón del recorrido que une los 42.195 metros.

"Elijo siempre Rosario porque es una fiesta correr en casa, en cada calle que conocés; es espectacular. Además que desde la primera edición cuento con la compañía de toda mi familia, amigos, en varios puntos y el grupo tirando en pelotón. Es, sin dudas, una carrera muy emocional, no sólo física, entonces no hay nada más lindo que poder compartirlo con la gente que uno quiere y corre todos los días", destaca.

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Más allá del logro del año pasado, cuando llegó cuarta en la general de mujeres y resultó mejor rosarina, esta joven atleta redobló la apuesta y preparó ese mismo año otra maratón. Y la ganó. Ocurrió en octubre, en Junín (Mendoza), donde también montó como una especie de familia rodante y se dio el gusto de cruzar la meta en primer lugar en al tierra del buen vino. Esa, apunta, es la única carrera que corrió fuera de casa. "Era la primera edición de un maratón nocturno y mi familia me acompañó junto con mi novio. Era como una sucursal de Rosario", recuerda en tono ameno.

Es por eso que no se cansa de ponderar la importancia de sentirse acompañada y rodeada de sus seres que más aprecia, por eso, sencillamente, sigue eligiendo a Rosario para correr la distancia que más aprecia. "Cada grito es mucho más que un gel, sentís que es una inyección necesaria para volver a arrancar como cuando cruzás los primeros 21km; ahí es cuando te reseteás y te sumergís en otro o medio maratón, aunque sea más difícil y mucho más exigente de recorrer.

Mejor rosarina

Podría decirse que la experiencia vivida por Ami en la edición del año pasado fue una verdadera sorpresa. Porque la noche anterior —cosa que suele acontecer— no había dormido casi nada y no hizo la entrada en calor por un dolor abdomunal. Una situación hasta infortuita para una corredora sistemática y ordenada a la hora de competir. Sin embargo, todo ese traspié se transformó en energía positiva kilómetro a kilómetro: un verdadero carrerón en el cual hasta se sorprendió a sí misma, sobre todo cuando salía del parque Scalabrini Ortiz (algo así como el Bosque Prohibido de Harry Potter) y vio la chance de poder empezar a competir de verdad y pasar a una atleta de renombre.

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"Fue espectacular, una gran carrera de principio a fin", recuerda para agregar que ese domingo gris "hizo mucho frío y había bastante viento". Sumado a todo eso, revela que tuvo un inconveniente en el km 5 cuando se le rompió el vaso de agua y se le mojó toda la musculosa de competición. Ese contratiempo le generó cólicos considerables y hasta pensó en abandonar la carrera. Es allí donde decidió concentrarse, enfocarse a sí misma y conectar en una meditación profunda para reponerse y seguir adelante. "Empecé a meditar, las distancias largas me quedan mucho mejor que las cortas, tengo una cabeza muy fuerte. Es así que saliendo del parque Independencia comencé a estar más consciente con mi respiración y me alejé del pelotón para entrar a sanar ese dolor de panza. Tal es así que me fue mejor de lo planeado y crucé la meta en cuarto lugar de la tabla general de mujeres y mejor rosarina", subraya.

Y argumenta: "Por eso me gusta Rosario, porque me gusta tener toda la carrera planificada, ya que me da mucha seguridad jugar con estrategias. Y el que vive acá tiene ese plusliendo de ahí".

El objetivo para el domingo que viene

Para preparar esta maratón, Ami llegó a acumular 140 kilómetros por semana. Eso se traduce en entrenamientos de doble turno durante todos los días, salvo los domingos que se fondea (trote prolongado, en el argot del atletismo). "Me levanto todas la mañanas y salgo a correr antes de entrar a trabajar y a la tarde hago el trabajo de calidad con el grupo. En eso también incluyo una rutina de gimnasio y luego vuelvo a correr. ,"Trabajo en una empresa y la verdad que me hacen el aguante; nadie puede entender por qué corro tanto. Entreno cada 12 horas, pero tengo que saber que no me puedo pasar de rosca.

"Tengo 3h 7' y quiero lo mismo: salir primera rosarina", afirma. Y comenta: "Hice un entrenamiento espectacular y estoy físicamente mejor que nunca, pero ese día todo puede pasar y eso es lo que más me gusta. Poodés hacer todo perfecto, llegar bien de peso y cabeza, pero ese día es único y puede pasar cualqueir cosa, es como una gran metáfora de la vida misma: nunca vas a saber hasta que terminás la carrera".

El muro

Hay una característica muy particular que concierne a la maratón y ese es el mítico muro físico y mental que suele aparecer alrededor del kilómetro 30. Si bien la nutrición e hidratación deportiva se encargaron de transformarlo en un verdadero mito —salvo que haya fallado la preparación o no haya sido diagramada la carrera de manera correcta—, suele decirse que el muro aparece allí, donde mucha gente abandona o comienza a sentir la fatiga en carne propia. De hecho, no por nada en la parte final de la preparación suele ensayarse un fondo largo para experimentar cuáles son las sensaciones y cómo sobrellevarlas.

"Creo que como experiencia propia no lo viví porque siempre estuve en todos los detalles, ese muro físico y mental puede llegar, pero en todas las maratones que participé no lo tuve", señala. Y opina: "Eso se fue atrasando bastante con la hidratación y nutrición deportiva, pero el muro puede ser mental al querer tomar la carrera como una corta distancia". Ni más ni menos, la muestra empírica de lo que puede suceder. Después, el resto será una verdadera fiesta del deporte.