Jueves 16 de Marzo de 2023
Sin estridencias. Lejos de las frases compradoras y los gestos ampulosos. Hijo de su propio esfuerzo y de necesidades de revancha que siguen reclamando que respeten la esencia de sus condiciones. Animándose a dejar el pasado atrás y a construir un nuevo sendero para su destino, más cercano al que soñó tantas veces en sus tiempos de promesa de cantera. Así transita este momento Lucas Hoyos, el arquero de Newell’s. Erguido, recompuesto, en postura de batalla, renovando credenciales en los posicionamientos internos. Reinventándose. Convenciendo a propios y a extraños, ya con la competencia en marcha.
La gran actuación en el 1-1 ante Colón en Santa Fe, provocó que los principales medios de la ciudad lo eligieran como figura y lo ubicó en un escenario de reconocimiento, que hasta hace muy poco se mostraba muy esquivo en relación a su suerte en la primera leprosa.
Este pasaje de Hoyos se explica fundamentalmente en los contundentes gestos de apoyo de Gabriel Heinze, quien lo pidió en el Parque apenas asumió al mando del cuerpo técnico, y le ratificó su confianza tras un comienzo de liga repleto de inconvenientes.
Nada le fue sencillo al uno rojinegro. Le costó antes y le costó ahora. Es que este arquero de 33 años formado en las juveniles leprosas no pudo afianzarse en la división superior y tuvo que buscar otros rumbos futbolísticos y desarrollar una extensa carrera lejos de su punto de origen. En este retorno, desde su arribo en el inicio de los trabajos de pretemporada, los hinchas de Newell’s siempre lo miraron de costado, llenos de dudas. Su estilo de salir jugando con los pies y los riesgos que suelen acarrear esas acciones, multiplicaron los cuestionamientos y los prejuicios a su alrededor.
Pese a eso, Hoyos nunca se mostró afectado por esas miradas y desde su regreso solo expresó mensajes de compromiso con la idea de Heinze en Newell’s.
Además, siempre salió a la cancha con la cinta de capitán. Otra decisión que muestra su ascendencia dentro del plantel. Hasta ahora, solo entrega esa distinción cuando entra Pablo Pérez al campo de juego.
De menor a mayor
Hoyos no arrancó bien la liga. Envuelto en ese manto de dudas, el arquero tuvo una pobre presentación en el eléctrico 2-2 con Platense en Vicente López, por la 1ª fecha. Tuvo errores groseros, malos cálculos en las salidas y gran responsabilidad en los goles de Morgantini y Baldasarra, y este diario lo puntuó con un 3. Era su partido de regreso y esa floja puesta dejó retumbando inevitables ecos de críticas.
En la jornada siguiente, sin brillar, pudo rehabilitarse. El 1-0 sobre Vélez (su ex club) le regaló la primera victoria en el debut de Heinze ante su gente. Fue un partido más ordenado, con pocas chances de gol en las dos áreas, que representó un pequeño paso adelante. Ovación lo calificó con un 5.
Fue tal la importancia de ese encuentro, que tras el pitazo final de Espinoza, lo primero que hizo Heinze fue correr al campo de juego a estrecharle un cerrado abrazo a su arquero, a su apuesta.
En la 3ª fecha, Newell’s se llevó una derrota injusta de Florencio Varela. El 0-1 con Defensa fue un castigo demasiado duro. Hoyos tuvo tapadas clave y recibió un 6 de este diario. Así empezó a cambiar de paso.
En la posterior, Newell’s le empezó a tomar el gusto a los buenos resultados de local. El 2-0 ante Banfield, con un hombre menos por la expulsión del colombiano Ditta durante casi un tiempo completo, estableció una gesta actitudinal. Hoyos colaboró a blindar en cero su arco, y recibió un 5,5 de Ovación.
En la 5ª fecha, se vio una de las peores presentaciones de Newell’s. El 1-3 con Instituto en Córdoba profundizó los problemas rojinegros luego de la papelonesca eliminación de Copa Argentina a manos de Claypole, un rival de la Primera C. El guardameta leproso fue calificado con un 4, en una noche para el olvido de todo el equipo.
Por la 6ª jornada, el conjunto de Heinze detuvo su caída con un 1-0 sobre Barracas en el Parque. A Hoyos lo evaluaron con un 6, y el Coloso seguía fortaleciéndose.
En la 7ª, en el 1-1 con Colón en Santa Fe se vio lo mejor de Hoyos en el torneo. Le atajó un penal al Conejo Benítez en el complemento y apareció con tres intervenciones decisivas que le permitieron a Newells traerse al menos algo de esa excursión. El uno fue figura y se llevó un 8 de este diario.
Así, va creciendo Hoyos. Haciendo su propio camino.
Una puja que se fue diluyendo
Lo que asomaba en la previa como un duelo muy cerrado para adueñarse del arco rojinegro, en lo que va de la liga Lucas Hoyos se fue imponiendo en esa pulseada. Es que Williams Barlasina no aprovechó el duelo de Copa Argentina y ese escenario de supuesta disputa se fue despejando en favor del exVélez.
A ambos arqueros no les resultó fácil ganarse un lugar en la primera de Newell’s. Tienen pasados y recuerdos que los unen. Por eso, Hoyos tuvo que militar en San Martín de Tucumán, Gimnasia de Jujuy, Instituto, Atlético Rafaela y Vélez, para darle vida a una extensa carrera que finalmente Heinze intercedió para que se reconcilie con su base de inicio.
Por eso, Barlasina tuvo que animarse a pasar a Agropecuario para ganar los galones y los merecimientos para forjar una pronta vuelta. Su buena temporada en esa entidad despejó el camino y Heinze lo situó en el arranque de liga como opción.
En este duelo, el choque y la derrota con Claypole fue determinante. Barlasina fue titular en un partido para el olvido de todo el equipo y eso lo obligó a retroceder varios escalones en la consideración del cuerpo técnico.
Con edades, físicos y características diferentes, Hoyos (33) le sacó ventaja a Barlasina (24) en esta etapa de comienzo de ciclo.