Ovación

Historia de traiciones y deslealtades

Gustavo Grossi, que renunció como director deportivo de Central, se reunió con Talleres cuando aún estaba en funciones y ahora firmó con River.

Martes 08 de Marzo de 2016

La partida de Gustavo Grossi provocó un cimbronazo en la dirigencia de Central. El correr de los días fue calmando los ánimos. Pero las aguas empezaron a calentarse de nuevo cuando se conoció la noticia de que el ya ex director deportivo del proyecto infanto-juvenil y del Centro de Alto Rendimiento Deportivo, que había sido creado poco tiempo después de que asumiera la actual comisión directiva, arregló contrato con River en la función de “captador de talentos”, según coincidieron las fuentes relacionadas al club millonario consultadas por Ovación. Esto, obviamente, no fue bien recibido por la dirigencia canalla. Es que nunca se supo con certeza por qué Grossi se fue del club, más allá de que él adujo cuestiones familiares. Aún hoy hay posturas divididas dentro de la dirigencia con relación a las verdaderas razones de su renuncia. Están quienes continúan respaldándolo y realmente creen que se fue por cuestiones familiares y otros que quedaron muy desencantados por la forma en que eligió para irse del club. Es que lo toman como un verdadero acto de deslealtad ya que esta comisión directiva hizo mucho para que Grossi sea la cabeza visible de un proyecto que quedó trunco en poco tiempo.
  El eje no es el trabajo realizado. Sí la forma de la renuncia. A partir de allí se sucedieron una serie de conjeturas y de intentos de entender la postura de Grossi, quien apenas un par de semanas antes de su partida había presionado para que la dirigencia llevara a cabo un profundo reacomodamiento de las inferiores que incluyó, entre otras cosas, el despido de Daniel Teglia, por entonces coordinador general de las divisiones menores. Hoy ese cargo lo desempeña José Chamot. A pocos días de que eso sucediera (un tema, según los propios dirigentes, muy mal manejado), Grossi dejó Arroyito.
Por eso, aquel proyecto de cuatro años en el que tantas veces insistió la dirigencia, duró poco más de uno ya que la presentación formal en Central fue el 13 de noviembre de 2014. Grossi se juntó con los dirigentes de Central el 2 de febrero pasado. En esa charla, el “director de proyectos deportivos para clubes” (así se define en su página web) comunicó su decisión de dar un paso al costado. Dijo que era por problemas personales. Desde la dirigencia siempre hicieron referencia, nunca públicas, que esos inconvenientes eran estrictamente familiares. En realidad, lo que planteó fue que había recibido aprietes de algunos integrantes de la barra brava y que temía por su seguridad y la de su entorno. “En su momento se le creyó, pero nunca pudimos confirmar que esas amenazas hayan existido”, confiaron las voces consultadas. Algunos dirigentes adoptaron la postura de no tocar el tema públicamente porque “el resguardo de la vida institucional del club” era lo más importante.
  Otros sí se atrevieron a mencionar que uno de los problemas que tuvo Grossi (fue uno de los que viajó a Portugal para cerrar la venta de Cervi a Benfica) en Central fue la mala relación que mantenía con un directivo en particular. Puertas adentro se decía que el dirigente es el tesorero Roberto Fattal Jaef.
  Con su salida lo que se arregló fue, al menos lo que se informó, que Grossi continuara como “asesor” del proyecto, pero en Buenos Aires, ya que todos los colaboradores que había traído al club mientras estuvo en funciones continuaban en el club. Pero Daniel Brizuela, su mano derecha, también se fue a los pocos días.
  Desde ese punto de vista sonó raro que 10 días antes de su partida haya viajado a Córdoba para reunirse con el titular de Talleres, Andrés Fassi, y uno de los gerentes del club cordobés, quienes estaban entrevistando gente con el fin de contratar un gerente deportivo. Una entrevista laboral mientras estaba en funciones en Arroyito. “Grossi fue una de las tantas personas con las que hablaron. Querían ver si daba el perfil”, le informaron desde Córdoba a este diario. Dicha reunión se llevó a cabo el 21 de enero, cerca de las 14, en una de las oficinas de Talleres, en el 5ª piso de avenida Colón al 700.
  Lo que confiaron desde Córdoba  es que en ese cónclave Grossi criticó duramente y sin ni el mínimo reparo a los dirigentes canallas, de quienes dijo que “son incapaces de comprar una botella de agua mineral”. Pero a esos mismos dirigentes unos meses antes les había agradecido en la cara el apoyo que había recibido y les dijo que se iba porque necesitaba dejar Rosario. Hasta se jactó de ser él mismo el encargado de manejar el marketing del club y de ser el ideólogo de la indumentaria de marca propia que Central lanzó hace poco más de dos meses. Incluso, hasta trascendió que le habría pedido 150 mil pesos mensuales a los dirigentes de Talleres para desempeñarse como gerente deportivo. “Por menos de esa plata no trabajo”, habría dicho.
  La negociación con Talleres no avanzó, pero lo más grave del caso es que Grossi mantuvo la reunión cuando aún estaba en Central. Esta conducta no cayó para nada bien en la dirigencia canalla. Lo de River fue distinto porque el arreglo como captador de talentos se firmó el miércoles 24 de febrero.
  Igual, este arribo a River no dejó de causar sorpresa en los directivos canallas. Es que algunos lo tomaron como un acierto haber contratado en su momento a una persona en la que una institución de la talla de River puso los ojos. Mientras que se fastidiaron por haber dejado el proyecto a mitad de camino. “Central no es trampolín de nadie”, dijeron ofuscados. También otros dejaron entrever que las sospechas de un apriete de parte de la barra automáticamente dejaba “de tener sustento”.
  No está en discusión si el trabajo de Grossi en los 14 meses que estuvo en Central fue bueno, regular o malo. Sí muchas voces consultadas afirmaron que la metodología de trabajo que quiso imponer nunca fue confiable para la mayoría de las personas que debían acatar las directivas. También son ciertas las malas referencias que recibió Central antes de contratarlo. Por ejemplo, en Racing, uno de los clubes en los que se desempeñó antes, “las noticias del trabajo de Grossi no era nbuenas”. Tampoco eran  confiables las recomendaciones que llegaban desde Sarmiento de Junín.
  Lo cierto es que la historia de Grossi con Central duró menos de lo proyectado. La llegada del ahora ex director deportivo canalla fue uno de los caballitos de batalla de la actual dirigencia. A la luz de los resultados la apuesta falló porque Grossi ya no está para continuar con esa reestructuración de las inferiores. Ni siquiera a la distancia. A sólo más de un año de asumir, no sólo se fue silbando bajito, sino que su salida encaja a la perfección con una historia de traiciones y deslealtades.
E. E.

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