Clásico rosarino

Herrera, una chance más lógica que loca

El Chaqueño fue uno de los jugadores canallas más determinantes en los últimos tres clásicos, en los que siempre convirtió. Se repuso de la lesión y el Patón ya lo tiene a su disposición.

Jueves 07 de Febrero de 2019

¿Está el equipo de Central para el clásico del domingo? ¿Lo tiene el Patón Bauza, al menos en la cabeza, amén de la decisión que finalmente tome? El primer interrogante quizá no tenga respuesta aún. El segundo sin dudas tiene mucho más asidero. Mientras la confirmación de parte del entrenador no llegue, las especulaciones, normal en este tipo de situaciones, estarán a la orden del día. Y en ese juego de imaginación aparecen nombres. Entre ellos el de Germán Herrera. Claro que lo del Chaqueño no es antojadizo, sino que tiene una razón de ser. El delantero se transformó en los últimos años en la bandera canalla en los clásicos y hoy no parece ser lo mismo, al menos para la mayoría de los hinchas, si el Chaco juega o no. La molestia en el gemelo que lo dejó afuera del partido contra Aldosivi ya es parte del pasado, por lo que el Patón tranquilamente podría disponer de su ingreso.

Cabe la salvedad de que el equipo no está confirmado y que Herrera tiene las mismas chances que muchos de sus compañeros de la ofensiva, pero vale el juego especulativo precisamente por el jugador en cuestión.

Con el Chaco en condiciones físicas, a cualquier hincha de Central que le pregunten qué debiera hacer Bauza, todos darían el veredicto de que Herrera debe estar presente el domingo en el Coloso. Los motivos están a la vista y son demasiados recientes como para desentenderse del camino que transitó el delantero en el último tiempo.

Hoy Herrera es para Central una especie de talismán a la hora de pensar en un clásico ante Newell's. Es que además de cuestiones futbolísticas propiamente dichas hay momentos, lugares y escenarios en los que un jugador suele sentirse cómodo, a gusto. Para el Chaqueño convertirle a la lepra se le ha hecho moneda corriente. Lo hizo en los últimos tres partidos que canallas y leprosos estuvieron frente a frente. Con un rasgo distintivo: esos tres encuentros fueron victoria para el canalla.

Seguramente no hagan falta demasiadas palabras para explicar dónde se consolidó la idolatría de parte de los hinchas canallas para con el delantero. El 1º de noviembre del año pasado un toque sutil en la desolada Sarandí lo puso en la cresta de la ola, más allá de que después de esa definición llegara una segunda conquista, de parte de Fernando Zampedri. En Central quedó grabado a fuego ese clásico eliminatorio como el clásico del "taco de Herrera". Fue eso lo que provocó que los hinchas lo pusieran allá arriba, en lo más alto, en un lugar de privilegio tan claro que a esa altura daba lo mismo que su presencia relegara la de Marco Ruben, por esos días lesionado.

Esa actuación era algo así como el broche de oro a esa seguidilla de clásicos en los que les tocó jugar e hizo que su figura no pasara inadvertida. Porque antes de ese partido tuvo otros dos episodios de lucimiento. En el Coloso (mayo de 2017) el partido se le había complicado a Central tras el descuento de Mauro Formica, pero un largo pelotazo de Paulo Ferrari encontró a Herrera de frente a Pocrnjic. Fue la última jugada, con la que se selló el triunfo auriazul.

Pero el destino le tenía todavía guardado un capítulo más. La baja de Zampedri en el clásico siguiente (fue el recordado hecho de la suspensión que debió cumplir porque se postergó un partido con Independiente, en diciembre de ese mismo año) hizo que Leo Fernández le diera la responsabilidad desde el inicio. La forma de pagar del delantero no pudo haber sido mejor: a los 3' del partido metió la cabeza tras un córner de Gil para decretar el 1 a 0 con el que finalmente se cerró el derby. Otra vez un gol en un clásico y una intervención que sirvió para la victoria.

Todo eso no le alcanzó para hacer que su nombre se instalara entre los intocables. Tuvo que seguir peleándola como siempre lo hizo, desde el bajo perfil que lo acompañó durante toda la carrera. No lo logró tampoco con ese gol de taco en Sarandí en un clásico especial por tratarse de un partido eliminatorio.

Como siempre, Herrera es uno más del plantel, alguien que pelea por un lugar en el día a día. Sólo que lo que se viene no es algo de todos los días. Lo que se jugará el próximo domingo es ni más ni menos que un nuevo clásico. Bauza podrá incluirlo o no (todo parece indicar que sí), podrá analizar y entender que es mejor que ingrese desde el banco o que su participación desde el primer minuto es clave.

Hoy o a más tardar mañana el Patón lo resolverá, pero difícilmente al técnico canalla le haga falta que alguien le recuerde todas estos hechos que ponen a Herrera estrechando lazos con el clásico rosarino.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

script type="text/javascript"> window._taboola = window._taboola || []; _taboola.push({flush: true});