Miércoles 23 de Noviembre de 2022
Gabriel Heinze es un producto genuino de la fábrica leprosa, y su proceso en el rol de entrenador principal ilusiona a todo Newell’s. Hacia adentro y hacia afuera. Su historia y sus vínculos de arraigo con el club del Parque le otorgan crédito de sobra, pero es necesario advertir que la apuesta para conformar el plantel que encarará la próxima temporada se encuadra dentro de márgenes riesgosos. Al menos, altera el ordenamiento que impone la lógica en estos escenarios de mercados de pases abiertos.
Desde el flamante cuerpo técnico les avisaron al centrodelantero Juanchón García, el zaguero Cristian Lema (pasó a Lanús) y al lateral uruguayo Armando Méndez (tiene contrato y están tratando de darlo a préstamo), que no serán tenidos en cuenta el próximo año. Y el mediocampista central Julián Fernández podría correr una suerte similar, aunque igual arrancaría los trabajos de pretemporada, algo relegado y en observación, desde el próximo lunes.
Todos nombres y apellidos con peso específico, que fueron parte del primer equipo que participó del último torneo doméstico. Muchos de ellos, mientras estuvieron bien físicamente, fueron titulares.
Antes del comienzo de los entrenamientos, queda claro que tiene a todos bajo su lupa. Y, todo indica, que esa evaluación se extenderá cuando el plantel retome las prácticas, el 28 de noviembre en Bella Vista.
Estas determinaciones de Heinze generan una zona de tensión, que solo se irá disipando con la llegada de refuerzos. Generalmente, lo usual indica que no hay que dejar escapar piezas antes de poder rearmar formalmente el tablero de acción con otros nuevos engranajes. Por eso, la jugada es arriesgada.
A favor de restarle tirantez a la situación, hay que admitir que la dirigencia manejó bien el arribo de Heinze, cuando era muy criticada por sus demoras. Los hinchas leprosos están esperando una resolución similar con los refuerzos.