Gustavo Flores, el entrenador de arqueros del rival de Central: "Me voy a dedicar simplemente a disfrutar"

El hincha fanático del Canalla espera ansioso el choque por Copa Libertadores. “El deseo siempre fue que clasificáramos los dos”, le dijo a Ovación

07:00 hs - Domingo 24 de Mayo de 2026

“Me voy a dedicar simplemente a disfrutar”. La frase pertenece a un integrante del cuerpo técnico de Independiente del Valle, el rival de Central el próximo miércoles en la última fecha del Grupo H de la Copa Libertadores. Y el autor de la misma es Gustavo Flores, un rosarino e hincha de Central con todas las letras, que se inició laboralmente en Arroyito, donde nunca pudo volver a trabajar.

Claro que esa frase tiene un contexto por detrás y no es otro que tanto Central como Independiente del Valle, la camiseta a la que hoy se debe, ya aseguraron su pasaje a los octavos de final del certamen continental.

“Es lo primero que se me cruzó por la cabeza y siempre tuve el deseo de que clasificáramos los dos a los octavos de final”, le contó a Ovación en medio de la concentración del equipo ecuatoriano en la previa del choque frente a Libertad por el torneo de ese país.

Recordó aquel inicio laboral en Central junto a Víctor Púa, que prosiguió con Ángel Tulio Zof, Ariel Cuffaro Russo y Néstor Gorosito. Después de eso, una larga trayectoria en el mundo del fútbol en el que formó parte incluso del cuerpo técnico de Edgardo Bauza, en Liga de Quito.

Por todo eso, pero sobre todo por su fanatismo por Central es que Gustavo Flores se apresta a vivir este último partido de la fase de grupo con la “tranquilidad” que le da saber que tanto Independiente del Valle como su Central querido ya tienen pasaje a los octavos de final.

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El reencuentro con Central después de muchos años

¿Cómo vivís la previa de otro partido con Central?

La primera vez fue una emoción después de muchos años. Hacía mucho que no iba al estadio, que no pisaba el césped, y obviamente se me vinieron todos los recuerdos encima, cuando iba con mi viejo, con mi tío, que tenía un puesto de choripanes. Fue muy lindo porque me encontré con mucha gente que hacía años no veía.

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Después de más de 20 años, Gustavo Flores se encontró con Fidel Di María y la foto no podía faltar.

¿Y ahora?

Contento porque se dio el deseo que tenía de que clasificáramos los dos. Más allá de quién sea primero o segundo ya estamos clasificados. Queremos hacerlo en primer lugar porque conviene en los partidos eliminatorios, pero lo bueno es que pasamos a la segunda fase.

Imagino que es lo que querías cuando te enteraste que iban a compartir grupo con Central.

Es lo primero que se me cruzó por la cabeza y siempre tuve el deseo de que clasificáramos los dos a los octavos de final. Después del sorteo el deseo de la familia era ir todos a Rosario para vivir la experiencia. Mirá, la última vez que había estado en el Gigante como hincha fue en el partido de ida por los cuartos de final de la Libertadores 2016, contra Atlético Nacional de Medellín.

Demasiado tiempo.

Sí. Nunca pude coincidir en vacaciones de estar en un partido de Central. Cuando vi que nos tocaba Central primero me puse contento, pero después dije “¡no!, no te puedo creer”. Una cosa es ser hincha y otra es encontrarte con Central y también un brasilero porque lo que uno quiere es clasificar.

Sensaciones fuertes

Más allá de que te haya gustado volver al Gigante, ¿las sensaciones fueron fuertes?

Muy fuertes porque es mi historia, mi infancia, mi primer trabajo. Vi muchas caras conocidas de aquella época y todos me vinieron a saludar. Para mí eso fue increíble. Hasta cuando me crucé con Di María me dijo “Gusta, cómo estás”. Cómo no te van a movilizar esas cosas.

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Vos le tenés un afecto especial porque lo conocés desde chico, ¿pero cómo fue enfrentar a un campeón del mundo como Di María?

Loco, estamos hablando de un campeón del mundo que en el escalafón de lo que fue la selección, Messi y él fueron los actores más importantes de ese título. Ni hablar de la historia y el recorrido que tiene en el mundo del fútbol. Pero lo que más valoro es su humildad. Fatu Broun me había gestionado la camiseta suya firmada, para mi hijo, y tuve la suerte de venirme con dos camisetas firmadas porque la segunda me la dieron los dirigentes, con quienes fuimos a cenar la noche previa al partido. Cuando nos vimos me preguntó cómo andaba, charlamos un par de minutos y fue increíble, porque hay chicos que por ahí se pueden olvidar de las cosas porque se posicionan en un lugar de estrella, pero jamás noté eso en Angelito. Al contrario. Un tipo sencillo, humilde. Le dije que mi familia estaba afuera, al lado del micro, y si lo podía molestar para sacarnos una foto, y me dijo “por supuesto Gusta”. Me encantó verlo porque lo conocí en sus inicios.

Estás hablando de cosas allá lejos en el tiempo.

Imaginate. Me acuerdo de aquellas pretemporadas en La Cumbre donde yo era uno de los encargados de estos pibes que no entrenaban junto al plantel de primera, sino que lo hacían en otro lado, y nosotros estábamos con ellos. Mirá los años que pasaron y que hoy te trate de esta manera es algo espectacular.

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Hinchas de Central ciento por ciento. Flores junto al Patón Bauza, con quien trabajó en Liga Universitaria de Quito.

Para vos era especial visitar el Gigante. ¿Los jugadores de Independiente cómo lo vivieron?

Cuando veíamos los resúmenes de los partidos para el análisis lo que más les llamaba la atención era la cantidad de gente que había en la cancha. Lamentablemente en la Copa no se puede ver toda esa locura de los fuegos artificiales que hace esta gente, pero a todos les quedó una linda impresión. En lo personal me encantó volver a vivir eso. Además, me encantó cómo quedó el estadio y es algo que le dije a Gonzalo (Belloso).

Marco Ruben, el "niño viejo"

En esa camada de chicos en la que estaba Di María había también un tal Marco Gastón.

¿Marquito? ¡El niño viejo!

¿Qué se puede decir de Marco?

Marco era ese jugador que uno decía sí o sí llega. Lo veías en la parte formativa y te dabas cuenta de que iba a hacer carrera, por su constancia, su profesionalismo. Entrenaba solo, tiraba la pelota para arriba y hacía los controles. Un profesional con todas las letras.

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¿Y por qué eso de “un niño viejo”?

Le decíamos así porque era muy jovencito, pero con una mentalidad de un jugador grande. Siempre muy profesional, un pibe bárbaro. Me saco el sombrero con todo lo que logró, pero insisto, desde el principio supe que iba a llegar lejos. Lo de un niño viejo tenía que ver porque era muy joven con una cabeza de adulto, porque entrenaba como un adulto.

El sueño de volver

¿Nunca se dio la posibilidad de volver a trabajar en Central?

En algún momento hubo una chance, después de la pandemia. Cuando me fui de la U de Chile me quise tomar un año sabático y tuve un acercamiento con Carloni, pero no era como entrenador de arquero. Yo tenía una productora y la idea era utilizarla para trabajar con los entrenamientos en vivo. Más allá de eso, en esa época estaba el Rifle (Castellano) y tampoco quise avanzar tanto porque creí que no correspondía. Después me salió para venir a Ecuador y me vine. Siempre está el deseo de volver porque fueron muchos años allá y fue aprender con chicos que terminaron siendo figuras. Sería lindo volver a tener una nueva experiencia en el club.

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Cuando empezó a trabajar en Central, Gustavo Flores fue entrenador de Fatu Broun. Otro gran reencuentro en el Gigante.

¿Cuántos equipos creés que tengan dos arqueros de tanta trayectoria como tiene Central con Ledesma y Broun?

No todos los equipos pueden darse el lujo de tener dos arqueros con la jerarquía de Jeremías y Fatu. Por ahí algún equipo brasilero se puede acercar a eso, pero no es fácil, y Central los tiene.

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¿En qué cambió la preparación del arquero de aquella época en la que empezaste a trabajar en esto a hoy?

Lo que cambió mucho es el tema del juego con los pies, de hacerlo más participativo al arquero. Antes podías tener un Loco Gatti, que era un adelantado en eso, pero antes era preparar a un arquero atajador. Hoy tiene que ser un arquero que sepa jugar con los pies y que después ataje. Para mí lo importante es que ataje, pero antes una buena pelota estaba bien y si era rebote y era gol no pasaba nada. Hoy el arquero tiene que estar preparado para una primera pelota y también para una segunda opción. Hoy tenés que ser mucho más rápido a lo que podían ser antes. Hoy tenés que ser más potente en la parte física, más rápido y más técnico y resolutivo. Eso es lo que se mejoró durante el transcurso de los años en este puesto.

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La camiseta que le gustaría quedarse

¿Para este partido ya hiciste alguna gestión por alguna camiseta en particular?

Me gustaría la de Jere Ledesma porque tengo una colección de camisetas, pero en la Copa soy de pedir la de los arqueros. Con la de Di María ya estoy, pero la de Jere me gustaría tenerla. Tuve la suerte de estar en un amistoso en Puerto Rico con Inter Miami y conseguí la rosada y la negra firmada por Messi. Ya está, tengo la de Di María y la de Messi, creo que con eso está bien.

Más allá de cualquier camiseta imagino que este partido lo esperás con una calma increíble, para disfrutar por completo por esto que dijiste que los dos equipos ya están clasificados.

La palabra que resume todo esto es felicidad. Nosotros y Central vamos a buscar el mismo beneficio, pero ya estamos en la segunda fase los dos. Me voy a dedicar simplemente a disfrutar.