Ovación

Guerra de galaxias

Messi y Ronaldinho fueron los protagonistas de un amistoso del que participaron numerosas estrellas del fútbol. El rosarino no pudo jugar por una lesión.

Jueves 27 de Diciembre de 2007

La pregunta caía de madura. ¿De qué galaxia vinieron Messi y Ronaldinho? Estos astros no exhiben su cédula de procedencia pero queda claro que hablan el mismo idioma, el de la redonda. Lo demostraron anoche en San Luis, en el partido amistoso del que participaron otros seres de constelaciones cercanas, todos habitantes ilustres del universo mágico del fútbol que desparramaron su halo cautivador ante más de 15 mil personas en el recientemente inaugurado Estadio Provincial Juan Gilberto Funes.

  A pesar de que el crack rosarino no pudo jugar el "Partido de otra Galaxia" por estar desgarrado, tanto Messi como Ronaldinho armaron un encuentro tramado a sus medidas. El estadio, ubicado en la ciudad de La Punta, se vistió con su mejor traje ante la presencia de muchos jugadores clase A, con roce internacional, con pergaminos de galera y destrezas de bastón y, por sobre todas las cosas, con comprobado espíritu lúdico alrededor de este fascinante juego. Por eso, las gambetas que simpatizan con el diablo, las cargadas que honran la ocasión y la sana intención de divertir (y divertirse) enmarcaron un choque que no eludió su carácter amistoso pero que brindó destellos de gran categoría a todos los aficionados.

  El espectáculo, que conmovió a toda una provincia, comenzó cerca de las 20 con un espectacular show de fuegos artificiales y la presentación al mejor estilo NBA. Quedó para otra ocasión el desfile la comparsa de Gualeguaychú que estaba programada como parte del espectáculo y que no pudo realizarse por las inclemencias del tiempo.

  La Pulga Messi dio el puntapié inicial. Debió ocupar ese rol por la lesión que trajo desde España. De todas maneras, Lio nunca se corrió del eje de protagonismo que lo persigue desde que se recibió de estrella, firmó mil y un autógrafos a los hinchas y se prestó para centenares de fotografías en las tribunas del estadio.

  Ronaldinho jugó con sus amigos. Maicon (Inter de Italia), Vagner Love y Daniel Carvalho (CSK de Moscú), Diego y Naldo (Werder Bremen) Thiago Silva (Fluminense), Tinga y Dedé (Borussia Dortmund de Alemania) y César Prates (Figueirense). Este equipo estuvo dirigido por Abel Braga, el entrenador de Internacional de Porto Alegre, campeón de la Copa del Mundo de Clubes el año pasado.

  Para el equipo de Messi (ganó 1 a 0) jugaron nada menos que Juan Sebastián Verón, Roberto Abbondanzieri, Martín Palermo, Facundo Quiroga, Eduardo Domínguez, Guillermo Barros Schelotto, Diego Placente, Leandro Lázzaro, Ever Banega, el colombiano Frankie Oviedo y el ecuatoriano David Quiroz. Todos supervisados por Carlos Bianchi como técnico.

  El árbitro de la jornada fue el ex internacional Horacio Elizondo, el juez argentino que dirigió la final del Mundial de Alemania 2006. Y todo fue una fiesta. San Luis la preparó y las figuras internacionales fueron dignos intérpretes de las necesidades de los amantes del fútbol de esta región del país que quedó sacudida tras semejante convocatoria.

  El amistoso brindó lo que todo fueron a buscar, aunque en bajas revoluciones. El escenario fue un paño de complicidades que actuó como disparador de pasiones en un hueco entre las sierras. Los brasileños lucieron un poco más enteros, quizás con mayor vocación natural de conjunto. En tanto, el equipo de Messi se prendía de a ratos y dependía de la inspiración ocasional de Verón y de Banega. Palermo y Lázzaro arriba eran dos tanques que levantaban siempre la señal de alerta en el rival.

  En frente, el conjunto visitante ofrecía el oficio de Tinga, las trepadas de Maicon, la búsqueda de Vagner Love y la lámpara de Ronaldinho (jugó hasta los 25' del segundo tiempo).

  La excusa seguía siendo ver correr a semejantes monstruos detrás de una pelota, pero si había algún gol, mejor. Y el encargado de enloquecer a la multitud fue Lázzaro, con un tremendo zapatazo al ángulo, a los 18' del complemento.

Después de 90 minutos de juego, los interrogantes seguían merodeando el inconsciente colectivo. ¿De qué galaxia vinieron Messi y Ronaldinho? El acertijo se mantuvo sin respuestas. Más allá de la lesión de la Pulga, quedó evidenciado que comulgan en el mismo templo. Ese que le permite creer en el fútbol —pese a todo— y profesar con el simbólico ejemplo. Ese que los deja jugar sin renunciar a las sonrisas. Ese que atiende los mandamientos de la fantasía. Ese que contagia con su hechizo a los amigos y los convence para conformar un inolvidable choque de estrellas. Es muy difícil saber de dónde vienen estos dos pícaros, y aún más complicado es saber dónde van. Lo único seguro, es que disfrutan mucho lo que están haciendo.

Rumores

El choque de estrellas también sirvió para acunar rumores. Uno, que Ronaldinho, quien no atraviesa un buen año en Barcelona, está muy cerca de Milan. Otro, que Boca le ofrecería a Bianchi ser el manager del departamento de fútbol xeneize.

Sin Maradona

Más allá de las presencias estelares de Messi y Ronaldinho, el pueblo de San Luis también esperaba por Diego Armando Maradona, pero el astro no llegó a la ciudad puntana, ya que cuando arribaron algunos futbolistas de Boca lo hicieron acompañados por Guillermo Cóppola y se sabe que la relación de Diego con el representante no es la mejor. Por eso optó por seguir el partido por TV.

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