Ovación

Gringos, el duelo eterno en Albarellos

Ricardo Giusti, campeón mundial en México 86, y Daniel Sperandío, consagrado con el Sub 21 en Japón 79, se enfrentan desde hace más de 10 años en el Sportivo Albarellos Fútbol Club.

Lunes 15 de Abril de 2019

Albarellos es el pueblo que todos los miércoles convoca un enfrentamiento que ya lleva más de una década. Ricardo Gringo Giusti, nacido en esa localidad de cerca de 400 habitantes, y Daniel Gringo Sperandío, oriundo de Coronel Bogado, llevan adelante un duelo eterno. Dos glorias del fútbol argentino dirimen sus diferencias futbolísticas en Sportivo Albarellos Fútbol Club acompañados por un numeroso grupo de amigos, algunos de ellos hijos de ex compañeros de la vida. Sin diferenciaciones de ninguna índole, transmitiendo humildad, siendo uno más y dejando de lado cualquier chapa adquirida por los importantes logros deportivos conseguidos en este bendito deporte llamado fútbol. Sobre el excelente césped de la cancha iluminada y muy bien cuidada, el encuentro se disputa con intensidad, a cara de perro, y el tercer tiempo _con asado de por medio_ sirve para calmar cualquier diferencia que se presente en la contienda. Más de diez años de cotejos que en el historial arroja algunas cifras encontradas. Para el ex campeón del mundo en México 86 "llevamos una ventaja de cuatro partidos", pero para el ex campeón del Mundial Sub 20 de Japón "estamos empatados".

Desde muy temprano, Giusti arriba al club para preparar la cancha: cortar el pasto, marcarla, regarla y hasta juntar la leña. Sperandío, por el contrario, es el último en llegar e ingresar con paso cansino al verde césped. Los dos gringos se sienten a pleno y son uno más de las casi 25 personas que se convocan cada semana. Y hay de todas las edades. "Es un grupo humano bárbaro. Me gusta jugar acá. ¡Mirá que me han invitado para distintos torneos! Pero esto es lo que me encanta", le cuenta Ricardo (62 años) a Ovación.

El club del pueblo, distante a 45 kilómetros de Rosario, recibió a otras glorias del fútbol que también se prendieron en algunas ocasiones al fútbol de los miércoles como Oscar Ruggeri y Nery Pumpido, por citar algunos de los ex campeones del mundo. "Cuando pasó eso este lugar se llenó de gente", expresa Ricardo. Otros ex futbolistas de Newell's y Central también participaron de las contiendas.

"La sensación es la de volver a vivir con la gente que uno quiere, con mi hermano de la vida como Ricardo. Muchas veces van a jugar mi hijo y los hijos de nuestros amigos que ni siquiera nos vieron jugar. Uno revive momentos de alegría con la gente que estima", resalta Sperandío (59) _conserva la cabellera larga_, quien recorre como siempre el sector medio de la cancha. "Esto es oler el pasto de cuando jugábamos", insiste.

Giusti preserva una estampa impecable y el toque de calidad que lo hace diferente. La experiencia juega a favor para achicar la diferencia de edad con rivales de 30 a 40 y pico. Y con estos mismos compañeros y rivales de cada semana recorren distintos lugares del país donde fueron invitados con sólo el fin de "jugar un amistoso", como lo hicieron en Tucumán hace algunas semanas. "Viajamos todos juntos, nos alojamos en el mismo hotel y disfrutamos de todo esto", dice Giusti, una de las voces cantantes y, en gran parte, organizador de los duelos de cada miércoles.

El paso de los años trae achaques como a todos, pero eso no es impedimento para cada cita semanal. "Tengo un problema en la cadera y voy igual. Sufro un poco, pero el amor a jugar es más fuerte. A Ricardo le pasa lo mismo. Pero después de que nos bañamos somos otros. En vez de ir a un psicólogo vamos a jugar al fútbol a Albarellos, ja", resalta con satisfacción el ex canalla.

Giusti y Sperandío, quienes comparten el mismo apodo, son dos campeones que siguen disfrutando del deporte que les dio trascendencia y se mezclan con soñadores del fútbol. Sin diferencias de ninguna índole y eso es —quizás— el condimento especial que realza la peña de los miércoles en Sportivo Albarellos Fútbol Club, donde la pasión por la redonda —bien tratada y, a veces, destratada— se mezcla con una alegría contagiosa a la hora del asado. Y donde el canto y la guitarreada resuena con intensidad por las calles de tierra del pueblo.

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