Sábado 02 de Mayo de 2020
Un día como hoy, pero de 1987 Central eternizaba su nombre en la galería de los campeones de AFA luego de igualar 1 a 1 ante Temperley. Los canallas habían alcanzado la gloria eterna tras retornar a la máxima categoría. Tenían un gran plantel. También un gran entrenador como el inmortal Angel Tulio Zof. Pero había dos jugadores como Omar Palma y Edgardo Bauza que se erigieron con el paso del tiempo en patrimonios históricos del club. Los dos forman parte de ese selecto grupo que quedaron en el bronce de Arroyito en la temporada de 1986/1987. Los dos grandes referentes de la modernidad compartieron ese instante dorado, que en la actualidad hasta genera nostalgia porque representaban de manera natural el sentido de pertenencia institucional y poseían un liderazgo innato. Sin dudas, el Negro y el Patón siguen siendo más que ex profesionales de la casa. Son grandes ídolos, grandes campeones.
Ver la foto del equipo que cerró con todos los honores la campaña 1986/1987 es un bálsamo de placer más la sociedad canalla. Ese plantel conjugaba experiencia con juventud. Pero el común denominador era uno: amor por la camiseta.
Y quienes guiaban al pelotón eran dos figuras formadas en las inferiores como Edgardo Bauza y Omar Palma. Cada cual con su personalidad y técnica individual bien definida. El Patón tenía tanta voz de mando como el Negro. Ambos conocían el paño como pocos y tenían en claro que el club estaba por encima de todo. Cada uno aportaba lo suyo en pos del grupo. Buscaban dejar una huella indeleble en Arroyito. Lo consiguieron. No solo por el campeonato que los canallas están conmemorando hoy. Luego el Negro también sería uno de los guerreros que logró conquistar por primera vez en la historia de un club del interior el título de la Conmebol de 1995.
El Patón se metió más en los corazones cuando en diciembre de 2018 le dio a Central la Copa Argentina, ya como entrenador, siendo el único en conseguir salir primero con botines y luego como DT.
El tiempo se sigue consumiendo en el universo canalla. La imagen de Palma y Bauza continúa creciendo por todo lo que dieron. No en vano son los infinitos ídolos. También son eternos campeones.