Ovación

Gonzalo Echenique, el crack rosarino del waterpolo

"Con la pandemia, los deportes de agua fuimos los más perjudicados", confesó Echenique ex GER y hoy jugador de Pro Recco

Martes 20 de Octubre de 2020

¿Cuántos rosarinos campeones del mundo, sea de cualquier disciplina, están vigentes en la actualidad? Pocos, muy pocos, al punto que se pueden contar con los dedos de una mano. Uno de ellos es Gonzalo Echenique, Chalo para su círculo íntimo, un waterpolista de elite, un crack que en lo suyo es del nivel de Messi en el fútbol o Luciana Aymar en el hockey, como para hacer una comparación que se entienda, aunque él opine que es exagerada.

Echenique hoy pasa sus días en el norte de Italia iniciando una nueva temporada de la Serie A1 de Liga Italiana de waterpolo con el Pro Recco, que se aplazó en su momento por varios casos de contagio de Covid-19 en varios equipos que participan del torneo. Fanático hincha leproso (de hecho se tatuó “Newell's” la espalda) emigró hace una década, dejó atrás a su querido Gimnasia y Esgrima buscando nuevos destinos para poder desarrollarse. Arrancó en la tercera división de España, en el Montjuic, club con el que ascendió hasta primera. De allí, pasó al Sabadell y luego al Barceloneta, el mejor equipo de ese país╠

“Con el Barceloneta gané una Champions, después de eso me llama Recco, de Italia y me fichan por cuatro años, pero el primero me mandaron a Croacia”, contó el zurdo.

¿Cómo fue la experiencia ahí?

Sinceramente no fue del todo positiva. Llegué a un equipo de capa caída, que no tenía muchas ganas de progresar y que además tenía problemas internos con el entrenador. Además, el hecho de vivir en un país donde la lengua es completamente distinta a lo que estaba acostumbrado hizo las cosas más difíciles. Estaba en Rijeka, una ciudad portuaria en el norte del mar Adriático. Ahí encontré de todo, gente simpática que intentaba comunicarse hablando italiano o inglés y otros que te hablaban en croata cerrado y era imposible. La cultura es otra y son muy distintos a nosotros. Deportivamente no nos fue bien, otro club croata nos ganó todas las finales y ni siquiera pudimos llegar a la fase final de la Champions..., la verdad fue un desastre.

Y no te podías ir porque tenías un contrato vigente

Sí, por eso, cuando se terminó el préstamo volví a Italia y estuve los tres años que faltaban en Pro Recco. Cuando finalizó ese contrato firmé uno nuevo por dos años más y ahora estoy en el segundo año de ese contrato.

¿Está mal si te digo que Pro Recco en waterpolo es como la Juventus en el fútbol?

No, es así. Hace muchísimos años que Pro Recco viene ganando la liga italiana. Tiene 33 títulos y ocho de campeón de Europa, el último logrado en 2015, además de siete subcampeonatos. Es un equipo importante que apunta a ganar la Champions. No la gana desde hace cinco años y es el gran objetivo a nivel club. Es algo que tenemos en la cabeza. Hay un buen grupo y creo que podemos aspirar a ganarla. El dueño es un millonario y nosotros somos su hobbie, por decirlo así. También es dueño de Spezia, el club que este año ascendió a la Serie A del fútbol italiano, pero él en su época jugaba al waterpolo y siempre le gustó ese deporte, es “su” deporte. Hace un tiempo atrás miraba mucho los partidos, iba a los entrenamientos, estaba muy metido, después se alejó un poco y ahora parece que vuelve a su vieja costumbre, al menos eso nos prometió cuando nos juntó a todo el plantel en su barco que tiene amarrado en Venecia.

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Me imagino que si tomamos nombres por nombre, Pro Recco es como un seleccionado

Y sí, más o menos. Agarraron a los mejores italianos y además tenemos a un australiano, un americano, un montenegrino y dos croatas. Yo soy argentino nacionalizado italiano, juego como italiano.

¿Pero vos en los Juegos de Río jugaste para España?

Sí, es cierto, pero ahora juego para Italia.

¿Se puede eso?

Si, en nuestro deporte se puede cambiar, la reglamentación te lo permite. Teniendo pasaporte podés jugar pero además tener que llevar un año viviendo en el país que vas a representar y estar un año sin jugar para ninguna selección.╠

Cambiando el tema, ¿cómo estás llevando el tema de la pandemia?

Acá fue duro en los meses de marzo, abril y mayo. Te diría que fueron los tres meses más complicados. Yo estuve en mi casa, encerrado, iba al supermercado y volvía. Armé un gimnasio en mi casa con las cosas que pude sacar del gimnasio del club justo antes de que cerraran todo y así pude entrenarme los dos meses y medio que estuve sin salir entre estas cuatro paredes. Cuando terminó la cuarentena nos concentraron con la selección italiana.

¿Y cómo fue eso?

Nos concentraron en Sicilia, en un hotel con piscina. El plan era que entrenemos ahí dos meses seguidos, pero no fue una buena idea. Al mes nos estábamos por matar todos contra todos. Fue mucho tiempo y no estábamos acostumbrados a hacer concentraciones tan largas. Después del mes el entrenador nos dio cinco días para que volvamos cada uno a su casa, nos relajemos un poco y volvamos con ganas para terminar la preparación.

¿Para qué torneo se preparaban?

En realidad para ninguno. Teníamos que prepararnos para los Juegos Olímpicos pero se suspendieron por lo que hicimos una preparación para nada. Fue duro a nivel psicológico. Nosotros estamos acostumbrados a tener metas u objetivos, y nos preguntábamos ¿para qué estuvimos encerrados en un hotel entrenando durante dos meses?

Encima para el alto rendimiento la preparación es más exigente

Al final lo tomamos como que teníamos que entrenar porque no podíamos estar parado cinco meses. Después que terminó la preparación con la selección italiana a fines de julio nos dieron veinte días de vacaciones y cada uno hizo lo que quiso. Yo me fui a Barcelona, a ver a uno de mis hermanos y a los amigos que me quedaron ahí de cuando jugaba para la selección española, con quienes tengo muy buena relación.

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¿No te dicen nada que los dejaste para ir a Italia?

No, acá es distinto, no lo miran así. Es una situación que cualquiera que pudiera lo hubiese hecho. Ellos desdramatízan mucho las cosas. En el fútbol, se ve en los pases de Milan a Inter o viceversa, por ejemplo.

Igual, yo no te veo nadando en la pileta de Central.╠

No, eso seguro que no lo vas a ver.╠

¿Estuvieron mucho tiempo sin meterse en la pileta?

Dos meses y chirola, desde el 8 de marzo al 20 de mayo.

¿Se siente mucho la falta de agua? Vos decías que armaste un gimnasio en tu casa pero no es lo mismo que tirarte a la pileta

No, para nada. En ese sentido creo que los deportes de agua fuimos los más perjudicados. En cualquier deporte terrestre te podés entrenar en tu casa si querés y no perder tanto como los deportes de agua.

¿Cómo fue esa vuelta?

Fue duro volver a tirarse al agua, mover los brazos de esa manera. Nosotros del 20 de mayo al 3 de junio cada uno entrenó en la ciudad donde estaba. En esos trece días teníamos que empezar a movernos pensando que cuando llegamos el 3 ya estábamos todos en línea, pero no fue así. Costó mucho. Nos costó un mes en el alto nivel volver a ser lo que eramos antes, para estar en la misma línea.

Contame, ¿cómo es una rutina de entrenamiento?

Normalmente por la mañana vamos al gimnasio, una hora y media y después dos horas al agua. A la tarde, dos horas de agua por lo que, por día, entrenamos en total entre cinco y seis horas. El gimnasio es casi todos los días pero eso depende también del momento de la temporada.╠

¿Y que hacés en tus ratos libres?

Descanso porque termino muerto, sobre todo ahora en la pretemporada. Después durante el año, con los partidos y todo, se entrena distinto, se bajan los volúmenes de entrenamiento. El tiempo es más o menos el mismo, pero la intensidad es distinta. Hacemos más hincapié en la parte táctica, cosa que ahora ni vemos porque no nos da la cabeza.

Vos que ganaste la Champions y saliste campeón del mundo con Italia, ¿te queda algún sueño pendiente?

Si es un sueño te diría el Oro olímpico, aunque sé que es difícil llegar a eso. Era este año, poder ir a los Juegos Olímpicos y pelear por una medalla, estar ahí en la charla e intentar conseguirla. Yo jugué las Olimpíadas en 2016 con España y dolió no haber llegado a la definición. Quedamos afuera en cuartos de final y no pelear por el torneo fue una de las cosas más dolorosas, porque ya estando en las semifinales son cuatro equipos, un partido que peleas a vida y muerte y está ahí. Nosotros en Río no tuvimos esa posibilidad y para mí fue bastante doloroso.

¿Y con Italia tenés más chances?

Mirá lo que son las cosas, ahora España levantó mucho el nivel, muchísimo. La final del Mundial del año pasado fue Italia-España y me tocó jugar contra chicos que habían sido mis compañeros el año anterior. Son cosas de la vida. España hacía mucho que no llegaba a la final de un Mundial, la última vez había sido en 2009 pero Italia hasta el año pasado había ganado la última en 2011 pero desde entonces siempre ha peleado por las medallas. En los Juegos, en Río quedaron terceros y en Londres fueron segundos, es como que Italia tiene más continuidad en las definiciones. Tiene un entrenador que hace diez años que está pero que se caracteriza por cambiar jugadores y seguir consiguiendo cosas, algo que, en realidad, es lo más difícil para un equipo.

¿Cuando fue la última vez que viniste a Argentina?

El año pasado, para agosto. Después que ganamos el Mundial de Corea, me fui de ahí a Barcelona donde estuve dos o tres días y después de ahí a la Argentina. Estuve 20 días en Rosario y fue la visita que hago todos los años. Vacaciones de verano acá no tengo porque me voy al invierno de Argentina para ver a la familia. Es el único momento que tengo para verlos. Este año, por desgracia, no pude ir por el tema del Covid. Estaba todo muy complicado y no quería arriesgarme a ir y estar 14 días de cuarentena en Rosario y cuando volvía tener que hacer otra cuarentena acá en Italia.

Dejando el deportista de lado, ¿Qué diferencias notás del Gonzalo que se fue hace 10 años con éste de hoy en día?

Aunque mis amigos digan que no, creo que maduré un poco (risas). Ellos dicen que no cambio más. Cuando me fui tenía 19 años, hoy tengo 30 y sin lugar a dudas maduré muchísimo como persona y como deportista. Lo veo en cómo me manejo en la vida. Intento ser más responsable con los descansos y con las comidas, por ejemplo. Antes comía cualquier cosa a cualquier hora y no me importaba, pero ahora no es así. También hay que tener en cuenta de que el físico ya no es el mismo.

¿Te planteaste objetivos cuando te fuiste?

Cuando me vine mi objetivo era jugar en Europa. Cuando llegué estaba en tercera división y con el equipo subimos a segunda; después dimos un pasito más y llegamos a primera. Yo siempre me planteo objetivos a corto plazo. Con 19 años no me podía imaginar, por ejemplo, que diez años después iba a ser campeón del mundo, no entraba en mi cabeza ese tipo de sueños. Después van pasando los años y ves que llegaste hasta un lugar y querés un poco más. Es como que siempre tuve ese hambre de querer más, de ser competitivo y estar en el alto nivel. Ahora, como parte de la selección italiana, teníamos como objetivo ir a jugar los Juegos Olímpicos y ganar la medalla de Oro, pero lamentablemente pasó para el año que viene.

¿Cuál es hasta ahora el recuerdo más lindo que tenés con el waterpolo?

Obviamente que la respuesta va siempre de la mano con las victorias. Deportivamente me pasaron dos cosas importantes en mi vida: ganar el Mundial el año pasado y la Champions con el Barceloneta. La verdad fueron dos cosas que no me esperaba ganar. Si vos me preguntás si este año tengo chances de ganar la Champions te diría que sí, tenemos el equipo para serlo. Con el Mundial creíamos y soñábamos. Muy en el fondo queríamos ganarlo pero ninguno se esperaba que podíamos hacerlo. Creo que hasta nosotros mismos nos sorprendimos. Fue una sensación muy linda. Fue muy lindo haber conseguido algo así con ese grupo de personas, con jugadores buenos pero no galácticos. Eso tiene mucho más valor y hace que la victoria sea más difícil de olvidar. Volviendo el tiempo más atrás aún, me acuerdo cuando ganamos el primer Sudamericano con la selección argentina. En ese torneo llegamos casi como si fuéramos una banda y ganarlo fue espectacular. Fue mi primer gran triunfo como jugador.

Confirmaron que los Juegos se juegan sí o sí, por más que siga la pandemia. ¿Vos que pensás?

De acá al año que viene falta bastante. Quizás se encuentre la vacuna... vaya uno a saber que pasa. También leí que se pueden hacer sin público y eso me parece que es más factible ya que con gente se puede armar un lío bárbaro. En cambio con los deportistas solos, con miles de controles, en una burbuja quizás se podría hacer algo. Esperemos que se encuentre una solución factible.

Si se juegan hoy, ¿Vos participarías?

Si el mundo sigue así estoy a favor del no, que no se hagan. La salud es lo primero. No podés arriesgar la vida de la gente por intereses económicos, me parece algo surrealista. No debería ser así.

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