Ovación

Golpe de timón para un cambio de rumbo

Atlético del Rosario hizo crecer el semillero y apostó a sus frutos. El descenso fue una consecuencia, pero también un punto de partida para volver a los primeros planos

Sábado 16 de Diciembre de 2017

Atlético del Rosario hizo crecer el semillero y apostó a sus frutos. El descenso fue una consecuencia, pero también un punto de partida para volver a los primeros planos

A veces los golpes de timón producen efectos negativos en un primer momento pero son necesarios pegarlos, sobre todo si uno hace foco en el horizonte, en lo que viene. Atlético del Rosario tocó fondo. Después de varios años en el círculo mayor del rugby de Buenos Aires bebió el trago amargo del descenso. En un torneo hipercompetitivo como el Top 12, las licencias que da cualquier equipo se pagan, casi a contado rabioso. Y Plaza dio muchas licencias al poner en cancha a muchos juveniles de las inferiores y el precio que pagó en su afán de cambiar fue el descenso.

Todo tiene un porqué, una explicación. Sólo hay que mirar un poco hacia atrás y repasar la historia. En el año 2000 se dieron varios efectos en conjunto. A nivel mundial habían pasado más de cien años del rugby amateur y en Argentina recién se empezaban a ver los efectos del profesionalismo. La crisis del país del 2001 repercutió en el juego, ya que los mejores jugadores del equipo emigraron. Acá se les hacía díficil trabajar o mantenerse y las ofertas que llegaban del Viejo Mundo resultaban muy atractivas, más que seductoras. Plaza no fue la excepción.

En tres años, Atlético del Rosario sufrió la sangría de 32 jugadores del plantel superior, quienes se fueron al exterior. Y no eran solamente jugadores que todavía podían darle mucho al club los que se iban, sino que con ellos también se alejaban futuros entrenadores, managers o dirigentes.

Esta situación dejó groggy al club del pasaje Gould durante varios años. Durante su presidencia, Semino se cansó de firmar bajas a punto tal que no alcanzaban los ingresos de las cuotas para pagar los sueldos.

Por esos años Atlético tenía 17 hectáreas en Funes, un predio que hoy hubiera favorecido el crecimiento del club, pero debieron venderlas para afrontar las deudas. Fue una crisis que a Atlético le costó reaccionar.

Hasta ese momento Plaza era como la pampa húmeda, un lugar donde cualquier semilla germina sin problemas: un club céntrico, fácil de llegar, que no necesitaba mucho esfuerzo para que las cosas salieran bien. Era un cultura de "ricos" que se resintió después de la crisis económica y que produjo un cambio en el rugby. Vinieron años muy difíciles.

En 2012 se encaró la realización de un proyecto deportivo interno para levantar al club, que empezaba a tomar conciencia de que no estaban haciendo el esfuerzo necesario para alcanzar esa excelencia.

Por eso comenzaron a reforzar la idea de "Esfuerzo siempre". Esas dos palabras resumen una forma de pensar: para lograr algo, el esfuerzo no tiene que ser esporádico sino continuo. Y sin esfuerzo no se llega a ningún lado.

Como todo grande, Atlético del Rosario se lleva muy mal con los malos resultados deportivos. Pero lo que los dirigentes no visualizaron en un primer momento fue que esa excelencia llevaba un trabajo previo y que el hecho de estar emplazado donde está y tener la marca "Plaza Jewell" no era suficiente.

No se percataron de que había aparecido un nuevo fenómeno entre los chicos, que era el jugador con vocación profesional, un nuevo paradigma para este deporte. Los chicos ya no pensaban su futuro como abogados, médicos, contadores o ingenieros, sino como jugadores de rugby. Ese cambio de paradigma, más la informatización y la inmediatez de la información, obligó a trabajar más.

Así hace ya unos años empezó a elaborarse un plan para poner quince fanáticos de Plaza en primera división, jugadores que amen la camiseta. De a poco se están empezando a ver los resultados en las divisiones juveniles del club; incluso con tres divisiones campeonas en el año 2016.

Muchos de esos chicos, fruto del esfuerzo de todo el club, subieron a primera. La cosa empezó a cambiar y se notó en el hecho de que estos juveniles que antes peleaban y perdían el puesto con jugadores que llegaban de afuera, ahora ganaban la pulseada.

Dice el refrán que si todos tiran para el mismo lado, la tarea es mucho más fácil. Y en Plaza todos se encolumnaron tras una misma línea, pero lamentablemente esos frutos no lograron verse con claridad porque los resultados en cancha no fueron positivos.

El resultado más importante para Plaza fue haber puesto en cancha jugadores de su propia cantera, sin importar los marcadores. Es el precio que debió pagar. Ver a jugadores como Tincho Elías, Manu Nogués o Malanos, por ejemplo, tuvo su costo.

La falta de experiencia para cerrar partidos le tendió una trampa en una caída anunciada que se fue dando paulatinamente y descendió a la Primera A. Con mucho dolor Plaza bajó el telón del 2017 de la manera menos querida. Pero todo lo que no mata fortalece: pasado el duelo ya puso proa al norte y se prepara para volver lo antes posible, confiando en su materia prima y en el esfuerzo de toda su gente.

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