Ovación

Garras, le sobran

En una charla íntima con Ovación, la ex Leona Silvina D'Elía hizo un balance muy personal de su carrera. También habló de su renuncia a la selección de hockey.

Sábado 01 de Agosto de 2015

Rompió el silencio. Tras su renuncia a Las Leonas, Silvina D'Elia habló por primera vez y no solamente argumentó su decisión destacando que varios fueron los motivos que hicieron mella en su ánimo para que adoptara una postura irreversible. También se animó en una charla íntima a realizar un balance de lo que le dejó su paso por el seleccionado, una camiseta que defendió por más de una década. Directa, sin dobleces, esta mendocina de 29 años (nació el 25 de abril de 1986) no tiró ninguna frase al voleo y sorprendió con más de una respuesta.

   La Piti, como se la conoce en el ambiente del hockey, hizo su debut en Las Leonas en el Sudamericano disputado en Santiago del Chile en 2003 con una medalla dorada y jugó por última vez en su Mendoza natal en 2014, cuando Las Leonas se consagraron campeonas del Champions Trophy, obteniendo también la presea más buscada. En el medio jugó dos Mundiales, dos Juegos Olímpicos y siete Champions Trophy con un detalle que no puede pasar inadvertido: en ninguno de estos torneos estuvo abajo del podio.

   Más allá de hablar de sus logros, que muchas envidiarían sin dudas, ella prefirió darle más trascendencia a lo que le dejó su paso por Las Leonas. “Hoy por hoy les doy más importancia a las personas que conocí que a las cosas que gané. Amigas, entrenadores, preparadores físicos, jefas de equipo, kinesiólogos, doctores, traumatólogos. Me fui con lo que cada una de las personas con las que compartí me dejó. Hasta hace poco jugaba con Dany y Jose (Daniela y Josefina Sruoga), por ejemplo, que son mis amigas y eso fue gracias a que el seleccionado me dio la oportunidad de conocer a esas personas”.

   Más de una década duró el pacto de fuego entre la celeste y blanca y esta corajuda defensora. Un lapso de tiempo interesante como para tener una colección de buenos momentos. Sin embargo, D'Elía no se refirió a ninguno en particular al ser consultada sobre cuáles habían sido los mejores momentos que había vivido con el seleccionado y sorprendió diciendo que “de cada experiencia que me tocó vivir siempre saqué algo bueno. Debuté en 2003 y era muy chica. Me acuerdo que me llamó Cachito Vigil, quien me puso en la defensa a pesar de que yo era delantera. Fue una experiencia rara, pero desde entonces empecé a vivir y aprender el hockey desde otra posición”, relató. “Unos años después me tocó estar en una situación en la que me costó entrar en una lista o jugar. Quizás iba a un torneo y no jugaba nada, como me pasó en una Champions en Alemania, en la que jugué sólo dos minutos en un partido. En ese momento me quería morir porque no jugaba, pero con el tiempo me di cuenta de que a la larga, de eso también se aprende”, continuó para luego reflexionar: “Esas situaciones te hacen valorar después, el lugar dónde estás. Con el tiempo, cuando me tocó jugar, a tener más minutos en cancha, a ser más titular. Esa experiencia me sirvió para plasmarla en la cancha y valorar cada minuto con la camiseta”.

"El recambio no va de la mano con perder"

     —¿Qué análisis hacés de la actuación de Las Leonas en el último Panamericano?

   —Qué pregunta difícil! (pausa)

   —¿No creés que están sufriendo el recambio?

   —Es que no quiero entrar en lo obvio, en lo que todo el mundo dice, pero que para mí en realidad no es.

   —¿Cómo es eso?

   —Creo que Las Leonas están constantemente de recambio. De hecho cuando Magui (Aicega), Mechi (Margalot), Mariana (González Oliva), Lucha (Aymar) y Ceci (Rognoni) se fueron, y fue un recambio importante, Las Leonas no dejaron de ganar. Después de Beijing, cuando el equipo ganó la medalla de bronce, también hubo otro recambio y en la Champions de 2009, en Sydney, salimos campeonas. Por eso yo creo que el recambio no va de la mano con perder. Holanda lo demuestra en cada torneo. Ellas están en un constante recambio y sin embargo siempre están arriba, son número uno o dos del mundo. También escuché decir que sin Lucha (Aymar) esto iba a pasar y es obvio, porque perder a una jugadora de su magnitud iba a cambiar las cosas, pero creo que tampoco se preparó al equipo para ese cambio fuerte y brusco que iba a vivir. Personalmente creo que si hay una gran base de jugadoras y una gran competencia, siempre va a ser buena la calidad del equipo. Entonces pienso que hay que enfocarse más en eso y no esperar que pasen las cosas como en el Panamericano o en Valencia para lamentarse por un recambio. Pienso que eso es poner una excusa.

   —Te cambio la pregunta original. ¿Qué le faltó al equipo para llevarse el oro?

   —Creo que le faltó estar convencido a lo que juega. A Argentina le falta una identidad de juego. Le falta que se decida a qué juega y hacerlo convencido. A las chicas se las veía con falta de información, de sistema de juego, de juego colectivo. Las vi corriendo tratando de hacer lo mejor cada una porque el partido se “nos” iba, pero faltó conexión y juego colectivo.

Las cartas sobre la mesa

A fines de abril de este año, Silvina D’Elia presentó por segunda vez su renuncia a Las Leonas, dejando en el aire cierta incertidumbre de qué fue lo que la llevó a renunciar, siendo que todavía le quedaba hilo en el carretel para estar en la alta competencia. La respuesta que salió de sus propios labios fue: “Soy muy pasional y me gusta poner todo de mí cuando hago algo. Y lo que sentí después del Mundial del año pasado fue que no ponía toda mi energía en esto. Además había muchas cosas que no me gustaban. No estaba cómoda en un lugar donde se tomaban decisiones de una manera que no compartía, las formas eran distintas y las prioridades empezaban a ser otras. Entonces decidí, por mi incomodidad, por mi falta de ganas y por no estar al 100% precisamente por estas cosas, dar un paso al costado. No me parecía justo ni para mí, ni para mis compañeras estar a medias”.

   Luego completó la idea diciendo que “tengo bien definido que es lo que quiero y que no. Cómo vivo el hockey y cómo lo viví hasta ahora, cómo me lo enseñaron en mi casa, en Marista, mi club y en GEBA. Entonces, cuando hay cosas, formas o decisiones que no comparto, mejor me corro. Y no quiero hablar de la palabra valores, que es algo que pusieron en mi boca muchas veces y yo nunca dije, porque creo que es una palabra muy de cada uno”.

   —Ahora que pasó un tiempo prudencial, ¿creés que fue una decisión apresurada?

   —De ninguna manera. Estoy muy convencida, muy tranquila y me siento feliz, con la paz interna de haber hecho lo que mi cuerpo, mi cabeza y mi corazón me pedían en ese momento. Es obvio que para mí es raro ver un partido y no verme, no vestir la camiseta, no estar ahí sintiendo que quizás podría estar, pero estoy muy tranquila con la decisión que tomé. Soy así. Me sería muy difícil estar en un lugar donde me siento incómoda o veo cosas que no me gustan, hacer como si nada y seguir. Escuché mucho decir que en un momento de recambio yo me bajé del seleccionado porque no quise afrontar los malos momentos. No es así. Quiero dejar bien claro que a la camiseta Argentina la defiendo desde el primer día que me la puse y será así hasta que me muera. Es y va a ser así. Sufro y me da nostalgia ver un partido y no verme, pero yo a la camiseta la voy a defender y seguir siempre.

   —Parafraseando a Maradona, “la camiseta no se mancha”

   —Totalmente. 

"A la selección no se va a hacer amigos"

Después de la renuncia, Silvina D'Elía siguió manteniendo la relación que tenía con sus compañeras, algo que muchos pusieron en tela de juicio con rumores infundados. “Mantengo la relación con varias compañeras. De hecho en el actual plantel de Las Leonas hay cinco chicas que juegan en GEBA, así que imaginate. Entre ellas está Josefina Sruoga, que es mi mejor amiga. Hablo mucho con las chicas, con Rebecchi, Habif y Gomes Fantasia, por ejemplo. Siempre traté de separar las cosas. Pienso que el seleccionado no es un lugar donde uno va a hacer amigos, pero si eso ocurre, como me pasó a mí, bárbaro. Yo iba al seleccionado a entrenar para dar lo mejor para el equipo y las que estaban a mi lado eran mis compañeras. Después uno puede tener más afinidad con una que con otra, pero eso pasa en todo grupo humano. Con Noe (Noel Barrionuevo) jugué al lado más de diez años y con Goofy (Belén Succi), igual. Por eso nos unen un montón de cosas vividas, muchos momentos y muchas situaciones... Por eso las relaciones siguen", concluyó.

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario