Ovación

Ganarle al olvido

Central se sumó al mes de la memoria con una muestra y una placa homenaje a 11 desaparecidos.

Martes 26 de Marzo de 2019

"Mi abuelo fue presidente del club y mi viejo era miembro de la comisión directiva. Tengo diapositivas de cuando mi mamá, también canalla, y él se estaban yendo en el Tango 01 a Paraguay porque le habían cedido el avión a Central para jugar allá la Libertadores. Fotos de mi papá con la camiseta no tengo porque él por su laburo vivía en traje, pero era de centralista como aún lo es toda mi familia".

Los recuerdos auriazules son de Lisandro Rodríguez Araya, uno de los dos hijos del abogado secuestrado y asesinado durante la última dictadura cívico, militar y eclesiástica, Felipe Rodríguez Araya; un ex hincha de Rosario Central, como otros diez socios, simpatizantes y víctimas del terrorismo de Estado a los que el club hoy, a las 19, dedicará una placa conmemorativa en el Gigante de Arroyito.

La actividad es parte del Mes de la Memoria que conmemora el club. El domingo último, con el mismo compromiso político y social, una columna azul y amarilla marchó entre las más de 20 cuadras por la ciudad a 43 años del golpe. Y, además se exhibirá martes y jueves hasta fin de mes una muestra documental y unas 60 fotos que se pueden ver en la sede fundacional, de avenida Alberdi 23 bis.

Que la memoria, la verdad y la justicia también se ponen en juego dentro de las canchas no es un eslógan. Es una prueba fáctica que ya pusieron en juego Racing y Banfield, entre otros clubes, y que dio origen a la Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino en la que confluye una veintena de clubes de todas las categorías.

La Academia porteña tiene un libro de sus once hinchas desaparecidos escritos por Julian Scher. Se llama "Los desaparecidos de Racing", un texto que evoca las vidas de simpatizantes que podrían formar un equipo de fútbol entero, pero que fueron arrasados por el horror. Y luego está la experiencia reciente del Taladro, que lanzó una campaña proponiendo restituir la condición de socios del club a los hinchas detenidos y desaparecidos durante el Proceso.

La iniciativa de Central nació en la subcomisión de Derechos Humanos del club a fines de 2017, cuando una veintena de jóvenes se preguntó quiénes serían los canallas desaparecidos y se empeñaron en ponerles nombre y ligarlos a su historia. "Cruzamos la base oficial con los padrones del club y los datos de HIJOS. Y de allí en más nos pusimos en contacto con familiares y amigos para corroborar los datos. La idea es seguir trabajando para sumar datos de los diez casos que homenajearemos y también estar abiertos a que nos acerquen otras historias posibles", dijo Martina Estévez, presidenta de la subcomisión que depende de la Secretaría de Actividades Sociales.

Además de Rodríguez Araya figurarán en la placa Juan José Funes, Miguel Angel Labrador y Palmiro Labrador, Carlos Alberto Belmont, Juan Carlos y Miguel Angel Gauseño, Osvaldo Mario Vermeulen, Jorge Luis Francesio, Antonio Luis Tovo y la única mujer: Angela Noemí Ponce.

"Mi abuela tenía carné canalla y mi papá iba a la cancha pero no sé con quién. En la muestra hay una foto de mi hermano Agustín con la camiseta y mi papá y mi mamá lo miran. Y otra donde estoy solo también con la auriazul", dice Rodríguez Araya hijo, hoy de 44 años y padre de dos canallas más (Manuel y Josefina), quien sabe muchas cosas de su padre pero pocas vivió con él: apenas era un bebé de 9 meses cuando lo secuestraron.

Quien lo hizo de Central, Felipe, era un abogado radical defensor de los presos asesinados por la Triple A e hijo de un caudillo radical como Agustín Rodríguez Araya. Felipe fue secuestrado junto a su colega Luis Eduardo Lescano por un grupo armado paramilitar, en la madrugada del 30 de septiembre de 1975 y asesinado horas después. El operativo se realizó con un grupo de hombres con armas largas que llegó en dos Falcon al domicilio de la familia (Mendoza 606). Hicieron explotar la puerta del edificio para entrar durante la noche, cuando Lisandro, Agustín, una prima y sus padres habían regresado del cine.

Los cadáveres de ambos abogados fueron encontrados en la autopista Rosario-Santa Fe, a unos treinta kilómetros de Rosario. Por el asesinato de ambos fueron condenados Walter Pagano, quien trabajaba en el área de Inteligencia del Segundo Cuerpo de Ejército como personal civil bajo las órdenes de Agustín Feced. Pagano fue acusado por 17 secuestros, de los cuales 14 derivaron en homicidios, crímenes por los que purga una pena de prisión perpetua. Junto con él fueron condenados Pascual Guerrieri, Jorge Fariña, Daniel Amelong, y Eduardo Constanzo.


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