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Gamba y el pibe Ferreyra, la alta sociedad canalla

Gamba anotó los dos goles y Luciano Ferreyra mostró su gambeta en el triunfo de Central en el estreno del Kily como DT

Domingo 04 de Octubre de 2020

Desparpajo de un lado y aplomo del otro. Luciano Ferreyra y Lucas Gamba terminaron fusionándose a la perfección. Por tratarse de la primera vez que conformaban la dupla ofensiva en el verdadero campo enemigo arrasaron con los pronósticos. También dejaron una estela prometedora en el ambiente canalla. El mendocino fue el autor material de los dos goles para abrochar el triunfo de Central ante Unión. Mientras que el chaqueño se erigió en el autor intelectual de la victoria. Porque clavó una asistencia en el primer grito sagrado y tuvo participación directa en la segunda conquista del equipo del Kily. Incluso sobre el epílogo se animó y casi se llenó la garganta de gol. La carta de presentación auriazul en el debut del Kily González como entrenador sirvió para mostrarse como un equipo dinámico de cara a la futura competencia oficial que se viene.

Atrevido el chiquilín

Vaya que ofreció una buena exposición. Con apenas 18 años defendió la camiseta con amor, orgullo y honor. Luciano Ferrerya lució maduro con el paso de los minutos dentro de una estructura que aún está en el proceso de formación. Porque más allá de la victoria inaugural de lo que va de la pretemporada quedó claro que hay piezas por ajustar.

   Sus gambetas arrasan. Su precoz edad asombra en un mundo futbolero cruel. Su diminuto aspecto encandila. Y su impronta sobresale cuando avanza como una sonrisa mientras domina el balón con naturaleza. Central comenzó a mostrar y pulir a un producto genuino de la cantera que parece no tener techo.

   El Kily sacó un pleno con la inclusión de Pupi. Este chico de 18 años que llegó hace mucho tiempo de Chaco y se alistó en las filas canallas para forjar una carrera en la elite. Ayer salió en la foto inicial en el primer amistoso de la pretemporada.

   Con la número 19 sobre la espaldas y una facha de jugador de potrero, Ferreyra fue construyendo su performance sin pausa. A los 12 minutos del segundo tiempo (se jugaron dos períodos de 35’ cada uno) recibió una asistencia de Lautaro Blanco. Y el extremo, en un flash, sacó de la galera un centro bárbaro para Gamba, quien metió un martillazo seco con su cabeza para estampar el 1 a 0.

   Después generó varios chispazos más. Se percibe que tiene mucho para dar mientras se mueve como pez en el agua por el frente de ataque. También por aprender. En ese contexto transita en el día a día con la primera. Incluso jugó de arranque porque Alan Marinelli está con una molestia física y fue preservado. El entrenador lo puso. Y lo dejó más que bien parado ante los ojos de los hinchas que siguieron el partido por televisión.

   De ahora en más Luciano deberá seguir nutriéndose de información interna y entrenamientos para acopiar roce constante en el profesionalismo. Aunque después de lo que mostró frente a Unión cae de maduro que se lo verá más seguido haciendo travesuras.

Le hizo la gamba al equipo

Mientras que otro que mostró buen nivel fue Lucas Gamba. Para el ex delantero justamente de Unión no era una prueba más. Ahora tiene asignado el rol de 9 que debe estar en alerta constante en el área chica rival. Es el único faro de referencia que tiene Central tras las bajas de motivos de Claudio Riaño, Sebastián Ribas y Marco Ruben. A eso hay que sumarle la reciente fallida contratación de Patricio Cucchi.

   Ayer arrancó a paso lento. Sin embargo, terminó poniendo quinta a fondo. El delantero de 33 años se quedó con los mayores elogios por los dos goles que hizo: a los 47’ y 55’. Y casi se llevó la pelota de no haber sido porque le pifió en dos claras acciones más.

   Internamente sabe que se quitó una pesada mochila de encima. Había una gran expectativa por ver qué hacía el atacante más experimentado del plantel en el ensayo que ofreció ritmo, verticalidad, desacoples lógicos de toda primera puesta en escena, buenas intenciones y hasta por momentos imprecisiones.

   Gamba le dio además un bálsamo de tranquilidad al Kily González. Porque demostró en un rodeo que conoce a la perfección y le sienta de maravillas por su pasado tatengue que puede darle el plus que necesita esta nueva versión de equipo y que con poco ya demostró ser más promisoria que la anterior.

   El atacante necesita estar bien rodeado y ser asistido, justamente como fue ayer por el pibe Ferreyra. Y en eso trabaja Central. En potenciar cada línea y sincronizar el funcionamiento de cara al reinicio de la competencia.

   Quedó claro que fue un típico encuentro de preparatoria. De hecho, se jugaron dos tiempos de 35 minutos. La diferencia es que la abstinencia que generó la pandemia en Argentina provoca que todo se magnifique y se calibre como si fuese un acto formal. No obstante, la labor de Lucas Gamba y Luciano Ferreyra en campo tatengue marcó que el equipo canalla moldeó una alta sociedad en ofensiva.

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