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Gallego consiguió tres puntos de confianza que lo ubica a Newell's a seis de la punta

El “triunfo extra” del partido ante Arsenal, que en la derrota por 3-0 puso a un jugador inhabilitado, le dio aire al DT y un 6º puesto, a 6 del líder y a 4 del clásico rival. Igual sigue en la mira.

Sábado 23 de Mayo de 2015

A 6 puntos del líder, el invicto Boca. A 4 de los escoltas, el sorprendente Belgrano y el también invicto Central. Y a 3 de San Lorenzo y River. Ahí nomás. Aunque resulte increíble, por las críticas que recibe el equipo. Mezclado arriba quedó este Newell’s de Gallego. Sexto. Eso sí, producto de resultados más que de producción futbolística. Hoy sobre todo, porque el equipo del Tolo se encontró con el “regalito” de tres puntos que le obsequió Arsenal por presentar a un jugador inhabilitado, allá por la 9ª fecha del torneo, hace cuarenta días, y que ahora antes de comenzar la jornada 13 los puede contar al mirar la tabla.

   Así y todo, se insiste que el puesto de Américo Rubén Gallego como técnico leproso tiene fecha de vencimiento.

   Evidentemente no sólo de resultados se trata la cuestión. El análisis de la situación pasa por lo que se ve en la cancha durante los 90', en los que el juego que pregona Gallego no convence y la producción de los futbolistas que él elige no se acerca al que deberían desplegar para precisamente sostener a los números.

   Sin embargo, la campaña puede considerarse buena. Vista desde el ángulo que muestra que el equipo figura en el sexto puesto. Es más, lo numérico dice que con el 1-0 que el tribunal de disciplina le otorgó del partido perdido en Sarandí, Newell’s lleva 5 sin perder, con 3 triunfos al hilo (2-0 a Unión, 1-0 a Arsenal y 2-0 a Godoy Cruz) y dos empates recientes: Gimnasia (0-0) y San Lorenzo (1-1). También la campaña dice que sólo perdió en el debut (apretado 3-2 con Independiente) y en la 7ª fecha ante Belgrano, que ya empezaba a prenderse.

   Claro, los resultados que pueden considerarse positivos solamente tuvieron correlato futbolístico en las victorias ante el Tatengue y el Tomba; más algo del punto en el último partido ante San Lorenzo, aunque esto sea por categoría de rival.

   Y dio pasos para atrás en los empates con Vélez (0-0) y Quilmes (1-1), ambos de local, y sobre todo en la contundente derrota ante el Pirata.

   Eso sí, el golpazo que se comió el equipo completo —lo jugaron los titulares, excepto Ustari y Figueroa— junto al DT, obvio, al quedar eliminado de la Copa Argentina con Chacarita es el que socavó profundamente la estructura sostenida con un fútbol que no atrae lo suficiente ni a jugadores ni a dirigentes. Ni a hinchas, aunque la mayoría de ellos se ilusionan cuando los puntos les marcan que están en la zona de protagonismo. ¿Y al DT? Ahí aparece la cuestión porque Gallego parece convencido de no cambiar.

   Espalda tiene el entrenador para bancar la parada, por más que la tenga complicada. Por historia (como jugador y como DT campeón en 2004) y por los números hasta acá. Y porque es muy difícil definir una continuidad más allá de lo que muestren los resultados. Ni hablar si en todo entra a tallar lo económico por la rescisión del contrato. Igual, desde adentro del club salieron las voces alertando sobre plazos para el Tolo antes de los ahora famosos 3 puntos que le cayeron de arriba. Y con ellos en la tabla las respuestas de los dirigentes hablan de que “Gallego es el técnico y seguirá en la medida en que pueda dar vuelta una situación futbolística que es muy mala”, como dijo el presidente en ejercicio Jorge Ricobelli en Radiópolis, por LT2.

   ¿Plazos? No pueden asegurarse. Tres partidos quedan hasta el receso, que es el límite real. Puede ser antes, tal vez si Newell’s pierde el domingo en La Paternal. No si empata. Imposible si gana. Después llegará Banfield al Coloso y las posibilidades dependerán de lo que pase ahí y antes. Y por último Boca. En ese momento ya deberá estar bien claro quién conducirá al equipo en la segunda mitad del año. Claro, por convencimiento, no sólo dependiendo de los resultados, a los que ahora deberá ganar en la cancha, dificilmente le volverán a caer de arriba.

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