Ovación

Fútbol con trampas y el pedido para que Tigre siga en Primera

Un sector de la prensa le solicita a gritos a la AFA que anule el descenso de Tigre, absurdo que convalida también a Newell's y Central si deciden pedir terminar con los promedios.

Jueves 23 de Mayo de 2019

Un determinado sector de la prensa dedicado al fútbol, desde hace unas semanas está pidiendo a gritos que Tigre no descienda y le solicita a la AFA una amnistía extraordinaria para ese club. El fundamento es el nivel de juego y el rendimiento futbolístico que alcanzó el equipo en el último tramo de la Superliga, con la llegada del entrenador Néstor Gorosito.

Y con la muy probable clasificación de Tigre a la final de la Copa Superliga, los mercaderes de la opinión lo repiten de manera sistemática para incrementar la presión mediática, considerando al argumento como determinante para que los directivos del fútbol argentino hagan uso y abuso de algo a lo que ya están acostumbrados: modificar las reglas de juego según los intereses en cuestión.

Si de pedir se trata

Acaso con esta misma lógica de pedir por pedir, como la de reformar las condiciones de la organización de los torneos según las necesidades y urgencias, Central y Newell's podrían reflotar aquellas tratativas, junto a otra decena de clubes, que giraba en torno a solicitar la reducción en la cantidad de descensos o directamente exigir la abolición del sistema de los promedios, que ya lleva 36 años.

Y en este caso hasta sería menos controvertido, porque se trataría de una iniciativa para cambiar hacia adelante y no en forma retroactiva, como piden hacer con Tigre, lo que tiñe de mayor injusticia la proclama periodística del establishment porteño.

Es que resulta burdo y se emparienta con la hipocresía pupila del fútbol que aquellos periodistas, que se rasgan las vestiduras criticando a los dirigentes por las transgresiones y el poco apego al reglamento, hoy pidan a viva voz que Tigre no cumpla con el descenso, el que fue consecuencia del mecanismo de promedios vigente en la Superliga, y al que todos los clubes se sometieron a sabiendas de lo que el método establece.

Sin dudas que la flagrante contradicción en la que incurre este grupo de periodistas, que intenta manipular al fútbol desde las cadenas nacionales televisivas del deporte, no hace más que mostrar con obscenidad un patrón cultural que atraviesa a los diferentes ámbitos de una sociedad. A la que lamentablemente acostumbraron a vivir en un contexto donde las normas son de cumplimiento relativo, porque los sectores de poder se encargaron de vaciarlas de contenido desde la aplicación, ya que todo depende de los privilegios instaurados.

"Según la cara del cliente", explica esa mala costumbre argentina que se fue haciendo común desde la práctica y desde la cual se explican situaciones de injusticia tan trascendentes como otras de menor cuantía. Tanto que lo normal se hace excepcional.

El atajo como método

Es que siempre se pugna por descubrir un atajo. Una coartada que quebrante las formas organizadas que establece el camino, para así evitar respetar el procedimiento al que debe someterse todo aquel que no ocupa un lugar de poder o no tiene al "conocido" en dicho círculo. Todo sirve para no hacer una fila, eludir trámites y hasta evadir las responsabilidades que las leyes dictan.

En el fútbol los atajos configuran ese extenso laberinto donde se esconde la trampa, la rosca y la ventaja. Es moneda corriente. Tanto que ya hasta parece protocolar.

Porque la AFA de Tapia y compañía hace un delivery de fallos a medida. Resuelve en plena competencia ampliar los ascensos de la B Metropolitana. El devaluado tribunal de la AFA quita y devuelve puntos sin equidad ni rigurosidad (una de las víctimas es Newell's). Y manipula impúdicamente las designaciones de los árbitros de las diversas categorías.

Por ello no es extraño que en el fútbol argentino la justicia se convirtiera en un recurso de negociación, como en la vida misma.

Como también que cierto sector del periodismo sea funcional al poder de Tapia y Angelici. El mismo de siempre. El que ahora pide que Tigre no descienda. Sin importarle que Belgrano y los San Martín de San Juan y Tucumán queden como los zonzos descendidos por no transgredir.

Tigre debe descender porque su producido en los últimos tres años no le alcanzó para permanecer en la primera división. Así lo expresa el reglamento. El sistema de promedios por supuesto que podrá ser modificado, pero siempre de presente a futuro, nunca de manera retroactiva.

Si la flexible AFA de Tapia accede a esta presión y determina que Tigre no descienda, mañana toda la ciudad de Rosario podrá exigir que anulen los promedios para así resolver un problema común a Newell's y Central. Y el fundamento será más válido porque lo que se solicita es sobre un hecho no consumado.

Si en definitiva todo tendrá sentido si el fútbol argentino avanza en este cambalache, en "el que no llora no mama y el que no afana es un gil". Un cambalache en el que hasta un sector del periodismo pide hacer trampa para salvar a Tigre. Increíble, pero real.

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