Ovación

Fútbol para mirar

El reportero gráfico de La Capital Héctor Rio expuso el sábado, en el partido Argentino y Puerto Nuevo, "El otro fútbol", libro y muestra de fotos del salaíto que sacó durante 2 años

Jueves 16 de Noviembre de 2017

El partido del sábado en el que
Argentino le ganó a Puerto Nuevo 3 a 0, por la 11ª fecha de la Primera D, no fue cualquier partido. Fue toda una muestra de "El otro fútbol", ese que se juega sin pelota ni jugadores pero que hace palpitar, tiene brillo, matices y claroscuros como el juego mismo. Ese otro fútbol es el que se vio en el estadio del salaíto, en barrio Sarmiento, a través de las fotos del reportero gráfico de La Capital Héctor Rio. Se exhibieron 20 imágenes en blanco y negro, que Rio sacó a lo largo de dos años (entre 2002 y 2004) en distintos rincones del estadio de los albos y que volvieron finalmente a donde nacieron. Un fútbol que no se patea, se mira.
   Las imágenes se expusieron en el alambrado ubicado detrás del banco de suplentes, a la vista de todos los futboleros que asistieron a la cancha y también a la de quienes ingresaron especialmente en el entretiempo. Para todos hubo una yapa: durante quince minutos leyó textos el periodista Mauro Aguilar, quien escribió el prólogo del libro que compila toda esta obra y que se vendió en la cancha, al precio de una entrada (cien pesos).
   Los hinchas respondieron sorprendidos e interesados. Y hasta se llevaron ejemplares bajo el brazo. Observaron, comentaron, encontraron a conocidos y a ellos mismos: tal el caso de Chocolate, un simpatizante histórico del salaíto que se cansó de repetir un eufórico "¡acá estoy yo!".
   "Quiero que las fotos regresen a su origen y quiero ver también qué le pasa a la gente frente a ellas durante el partido. Me gustaría que alguien se encuentre o vea en ellas a alguien conocido, años atrás", le había dicho Rio a Ovación, en la previa, cuando estaba colgando las imágenes en el Olaeta. Se trató de la síntesis de un trabajo que quedó capturado en más de 50 rollos y que había realizado con cámara de visor directo, cada quince días mientras cubría el fútbol de ascenso, 13 años atrás.
   "Iba un rato antes del partido, me metía en distintos lugares como una mosca que da vueltas sin ser vista y de esas recorridas traía conmigo miradas, rincones, objetos", recordó Rio. El resultado quedó plasmado, entre otras instantáneas, en una bicicleta apoyada en el alambrado adentro de la cancha. Una escena que ensambla con el relato que un hincha salaíto le confió a este diario.
"En la cancha nadie pone candado. Te sentás en la tribuna y con un ojo mirás el partido y con el otro la bici", dijo el hincha. También hay un fútbol distinto en una página donde se ve el perfil de un vendedor ambulante.
"Por la época que se sacaron las fotos este hombre vendía golosinas, ahora son choripanes", agregó el simpatizante.
Y hubo bastante más en la muestra y en el libro. Ese otro fútbol quedó estampado en la foto del silbato y la moneda de 10 centavos con la que el árbitro sorteó alguna vez a los equipos de un partido y quedó en el ángulo de un arco donde se clavaron varios goles, y en los rostros: tanto de jugadores, agentes policiales e hinchas. También en el de Bin Laden o el del logo de Los Piojos, entre los tantos trapos que miran al obturador desde el paisaje futbolero.
   Rio dijo que volvió a recorrer los lugares que había fotografiado y que para él no cambiaron demasiado. "Casi nada", afirmó. La mejor muestra es la imagen del túnel de la cancha que plasmó en la invitación a la inauguración. El lugar es el mismo, casi la misma luz: donde antes hubo un jugador, ahora Rio volvió, pero la toma carece de figura humana. Parece que el tiempo no pasó. Pero sí. Transcurrió y Rio dice que él y su trabajo también cambiaron. No sólo porque en la época en que comenzó este ensayo no era padre y ahora sí, por ejemplo, sino "porque ahora", dice, tiene "una mirada más íntima y comprometida: no me obsesiono con sacar la mejor foto, espero, más relajado, me tomo más tiempo esperando que la foto aparezca".
   Este reportero gráfico tiene 43 años y 18 de profesional. Nació en Casilda, trabajó para diferentes medios y agencias, fue editor de revistas culturales y es coeditor del fanzine Posteo. En 2004 recibió la beca del Fondo Nacional de las Artes para la publicación de "El otro fútbol", su primer libro. Con esta muestra vuelve sobre sus pasos pero sigue trabajando individual y colectivamente en proyectos fotográficos y documentales.
   Rio mostró con las fotos por qué de fotografiar a la primera y al ascenso resulta un fútbol distinto. "La gente en estas categorías tiene otro espíritu, es más natural, más real, tiene otra pasión". Una síntesis del título de la muestra. Esto es "El otro fútbol" y el domingo se vio a las claras ese contraste.

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