Ovación

Fútbol, histeria y cobardía

Lammens se queja, Angelici lo manda a hablar con la Justicia, Tinelli sólo tuitea, Tapia va al cumpleaños de Carlitos el día menos indicado y la culpa de todo la tiene el árbitro.

Miércoles 07 de Febrero de 2018

La cancha entera insulta al presidente de la Nación por lo que cree una estafa, un robo, un acto de corrupción. De esos que tanto se promocionan y de esos de los que tanto se ufana, supuestamente por combatirlos, la conducción de Mauricio Macri. Una especie de paga con la misma moneda. Unos enloquecen de horror por comprobar cómo funcionan sus propias armas, ahora en contra, y otros exageran hasta la histeria para disimular las una y mil miserias.
   ¿Fútbol? Algo así.
   El punto culminante parece llegar cuando una de las partes manda a la justicia a la otra aunque sólo se refiera a la justicia de la AFA. Mejor ponerles nombre y apellido a los protagonistas porque es cuanto menos tragicómico que Daniel Angelici mande a la Justicia a Matías Lammens, o a cualquiera.
   "Me parece una barbaridad dudar de la honestidad de los árbitros. No creo que uno salga a perjudicar a un equipo con intención. No me pareció que eso pasara en el partido. Creo que se equivocó para las dos, como a veces se equivocan para uno o para otro", dijo el presidente de Boca sobre la actuación de Silvio Trucco en el clásico entre San Lorenzo y su club el domingo a la tardecita en el Nuevo Gasómetro.
   "Ahora si tiene pruebas o sospechas, que haga la denuncia en los Tribunales de la AFA", le pidió Angelici a Lammens, presidente de San Lorenzo. Tiro al pichón. El fútbol está plagado de pedidos de explicaciones con cero respuestas.
   "Yo lo invité (a Lammens) para que sea parte del Comité Ejecutivo de la AFA y no quiso. Encima, es el vicepresidente de la Superliga y no va a una sola reunión", vociferó el hombre fuerte del gobierno nacional.
   ¿Cuál fue el pecado de Lammens? El de todos los dirigentes del fútbol argentino: tirar la pelota afuera, mirar al costado, sospechar de todo, manchar la honorabilidad de las personas y echarles la culpa a los demás: un clásico dentro de otro clásico.
   "Cuando son tantos errores para el mismo lado, preocupa y mucho. Hay jugadas puntuales que nos hacen preguntarnos qué pasó", señaló Lammens sobre la conducción de Trucco.
   "Le dije a (Claudio, presidente de la AFA) Tapia que no me había gustado para nada el arbitraje y que sentía que nos habían perjudicado mucho. Me molesta ver que fue al cumpleaños de Tevez", amplió el titular azulgrana.
   Como si se tratara de una de aquellas eternas novelas de Alberto Migré o Abel Santa Cruz, los protagonistas tienen coprotagonistas fuertes que a veces, durante varios capítulos, asumen el papel principal de la tira.
   Y ahí aparece el campeón mundial de la candidez, el presidente de AFA. ¿Cómo puede ser que nadie le haya dicho a Tapia que no era conveniente ir al cumpleaños de Tevez después de un partido con tanta polémica verdadera y ficticia a la vez? ¿Cómo puede ser que no se le haya ocurrido a él?
   No sólo debe serlo, sino también parecerlo. Es tan increíble el error que parece ficcionado.
   "Soy amigo de Carlos y si Boca perdía hubiera ido igual. Son actos privados ¿por qué no puedo ir al cumpleaños de un amigo? No sé qué quieren decir cuando declaran esas cosas... Fui hasta China con mi familia para festejar un Día del Amigo con Tevez. Le damos de comer a la sociedad con cosas que no tienen nada que ver. Cuando uno declara así, lo hace con cierta intencionalidad. Tiene que ser cuidadoso", se quejó Tapia que algo de razón tiene cuando se refiere a la intencionalidad. Pero su error fue de principiante. Ya no es el presidente de Barracas Central, es el hombre más importante de la AFA. Tapia le recomienda a Lammens ser cuidadoso, un comportamiento que él no asumió el domingo a la noche.
   A propósito de ser cuidadoso, Marcelo Tinelli es un hombre muy influyente de la sociedad argentina, sabe lo que genera. Su tuit es una denuncia sin nombres y apellidos, pero con nombres y apellidos. Su incidencia en el mundo del fútbol requiere de una presencia bastante más profesional y abarcadora que un tuit. Una conferencia de prensa, quizás, en la que pueda despacharse contra quien él crea conveniente. El problema de Marcelo es el contraataque, es muy probable que lo agarren mal parado. Entre bueyes no hay cornadas, pero si uno de ellos cruza una raya se desata la guerra. Y en ese caso todo vale.
   "Es todo taaan obvio. Realmente se sorprenden???? Era lo que se buscó en su momento. Se acuerdan?", escribió el vice azulgrana tras el empate 1 a 1.
   Marcelo podría hacerle un gran aporte al fútbol argentino contestando sus propias preguntas. ¿Qué es lo obvio? ¿No sorprenderse de qué? ¿Qué es lo que se buscó en su momento? ¿De qué acordarse? No parece que sea una buena opción.
   Hasta aquí ni se mencionó al personaje más vulnerable de este infierno que es el fútbol argentino. ¿A alguien se le ocurrió pensar en el árbitro, en su familia? No, porque el fútbol de estos tiempos no admite errores y nadie se hace cargo de nada. Como en todo, como en la sociedad argentina misma, el más débil carga con todas las culpas y los pesares.
   Trucco no dirigirá por uno o dos partidos y después volverá a trabajar. Los que lo acusaron de corrupto seguirán su vida tranquilamente sabiendo que Silvio jamás los llevará a la justicia porque inmediatamente se quedaría sin trabajo. Por eso lo someten al escarnio sin temores. Sería mucho más honesto que Biaggio explique porqué San Lorenzo es tan flojo y el Mellizo porqué Boca se empequeñece en la mayoría de los partidos grandes. Pero no sólo ellos.
   Gallardo porqué está a 16 puntos de Boca, Llop porqué Newell's está tan vulnerable... Y así todos. Sería muy bueno que no incluyeran entre sus argumentos las críticas a los árbitros. Porque sería, y de hecho es así, como si el gerente de una empresa responsabilizara al último de los operarios por las fallas en la producción. Una estupidez y un acto de cobardía.
   ¿Fútbol? Algo así.
   Hay que parar un poco la pelota. En el fútbol se pierde, se gana y se empata. Campeón sale uno solo.
   En la última década salieron campeones Boca, River, Racing, San Lorenzo, Newell's, Vélez, Estudiantes, Lanús, Banfield, Argentinos Juniors y Arsenal.
   Es muy probable que esa distribución quede en el recuerdo por las diferencias cada vez más marcadas entre Boca, River y el resto, pero hay que bajar los decibeles. Así no funciona, así es imposible.
   Hay que afrontar las responsabilidades, obrar con profesionalismo. No se puede tentar al demonio cada noventa minutos.

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