Ovación

Foto incompleta y amistoso de fondo

La imagen con Macri y la sede ante Israel, cuestiones con velo político.

Viernes 01 de Junio de 2018

El fútbol siempre va asociado a las cuestiones políticas porque todo hecho lo es en realidad. Mucho más cuando se trata de la selección que representa a un país y ni hablar cuando se aproxima un Mundial. Por eso, por un lado los detalles cobran dimensiones, como en el caso de la foto incompleta con el presidente de la Nación, y por el otro sigue generando ruido internacional que la sede del amistoso ante Israel sea Jerusalén. Hubo mar de fondo al cabo, que nada tiene que ver con lo que importa a la hora de jugar. O no tanto.

Mauricio Macri fue al predio de Ezeiza el miércoles por la noche a desearle buena suerte a la selección. Posó con los jugadores, pero recién un día después la mirada fina descubrió que no estaban todos. No hubo explicaciones oficiales sobre porqué los rosarinos Nahuel Guzmán, Angel Di María y Giovani Lo Celso, el sanlorencino Javier Mascherano y Gonzalo Higuaín faltaron a la cita. Algunas versiones adujeron que los de acá fueron licenciados tras el amistoso con Haití se fueron a sus casas y regresaron a Ezeiza luego que se fuera el presidente. Otras, que algunos de ellos (Guzmán, seguro) no tienen empatía ideológica con este gobierno y no fueron. Y otras, que fue un poco de cada cosa.

Lo cierto y lo concreto fue que el plantel no estuvo completo y mientras el presidente recibía una camiseta de Lionel Messi, que posó en la foto en ojotas, Jorge Sampaoli se unió al final y salió en la imagen lejos de Macri. Se sabe la afinidad del casildense con el kirchnerismo. Inevitable interpretación política.

Como lo es, con mucho más argumentos tangibles, el amistoso del sábado 9 en Israel. Porque la misma Federación Palestina de Fútbol hizo oficial un comunicado durísimo dirigido a la AFA en que condena la sede de Jerusalén y le solicita al titular afista, Claudio Tapia, que se niegue a jugar en un territorio que consideran usurpado por los israelíes al pueblo palestino. Hace poco se estrenó un documental de coproducción argentino-palestino ("¡Yallah! ¡Yallah!"), donde un jugador de un club de ese país, baleado en una manifestación, le pide a Messi que boicotee el partido.

Entonces, este amistoso fetiche argentino, porque el primero se jugó antes del Mundial 86, cobró otra dimensión. No es el primero que se disputará en el estadio Tedy Kollek, ya que el último fue allí en la previa de Francia 98. Pero las actuales circunstancias en la zona de conflicto resignificaron la presencia de Messi y compañía.

Los intereses políticos se mezclaron en dos circunstancias que rodean a la selección. Nada más lógico cuando el fútbol queda en el primer plano de la vida cotidiana.

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